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¿Un Dios multimedia?

Oscar Colorado
12 agosto 2008
Sección: Sin categoría

¿Por qué Dios no envió a su Hijo único en el siglo XX cuando podría tener más medios para difundir el mensaje del Evangelio?

Hoy como nunca el abanico de medios de comunicación es impresionante: radio, televisión, internet, carteleras electrónicas, correo directo, estadios para hacer eventos multitudinarios. ¿Por qué Dios no escogió mejor este tiempo lleno de medios de difusión para hacer más efectivo su mensaje?

Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre nació, vivió, murió y resucitó hace veinte siglos, cuando los medios de comunicación eran precarios. Los Evangelios mismos fueron una enseñanza oral que tardó algunos años en ponerse por escrito. Podemos preguntarnos ¿Cómo podían acordarse de todo, no se les habrá pasado algún detalle?

Pero hoy contamos con decenas de herramientas que dejan libre nuestra memoria: computadoras, agendas electrónicas, teléfonos celulares con directorio. Ya no necesitamos recordar muchas cosas porque siempre tenemos medios para almacenar esa y cualquier otra información.

Cuando nació Jesucristo no había esos dispositivos; durante siglos hubo que memorizar las cosas porque los rollos que contenían el Antiguo Testamento eran de un costo exorbitante y el pueblo debía memorizar partes enteras de las sagradas escrituras. Este entrenamiento permitió que el mensaje del Evangelio se transmitiera con fidelidad hasta el momento en el que se puso por escrito.

Ahora bien, si le damos un vistazo a los santos Evangelios en los episodios de la pasión vemos que se pierden muchos detalles concretos. Hoy, por ejemplo, la película de Mel Gibson explicita muchas cosas que no aparecen allí. ¿No hubiera sido mejor que Jesús videograbara el Sermón de la Montaña? ¿No habría sido mejor ver en CNN el milagro de la multiplicación de los panes? ¿Y si pudiéramos leer en Times un reportaje con “El hombre del año” y la foto de Jesús?

La respuesta a todas estas interrogantes es no. No, no sería mejor. Porque al no tener estos medios debemos recurrir a la Fe, a creer en Dios. Los textos relativamente escuetos sobre la pasión en los Evangelios nos llevan a tratar de profundizar en ellos y meditarlos.

Dios espera un encuentro personal con cada uno de nosotros, es un maestro que dirige a cada alumno una clase particular y guía a cada alma como si fuera la única (ya lo decía Santa Teresa de Lisieux). Con un reportaje multimedia podemos quedarnos en la superficie, como nos ocurre con la mayoría de las noticias. El Evangelio nos permite ir a la oración y examinar junto con Dios cada palabra, cada hecho narrado.

Ver una película sobre la Pasión del Señor (como es el caso del reciente film de Mel Gibson) es una experiencia de algunos minutos. Puede causar un profundo impacto en quienes la vean. Se habla de personas que se han desmayado o que se sumen en una depresión tras verla. En cualquier caso, no deja de ser una experiencia más o menos pasajera. La oración nos permite abrir el corazón y hablar de tú a Tú con Jesús mismo. ¿Qué vale más: ver una película o meditar durante años la vida de Cristo en la oración? La película puede ser un gran auxiliar para acercar a muchas gentes a una fe que quizá haya olvidado, o pueda mostrarnos de manera muy explícita el sufrimiento que Jesús aceptó voluntariamente por los pecados de toda la humanidad de todos los tiempo.

Sin embargo, este auxiliar no puede –ni debe- sustituir un acercamiento personal con Dios y un crecimiento de la vida interior. Qué bueno que haya gente cuyo corazón se remueva al ver cuánto sufrió Jesús en la cruz, pero mucho mejor sería que hubiera mucha gente cuyo corazón se removiera en la oración, que en cada acto de su vida pensara “si ofendo a Dios, mi conducta se refleja en un latigazo a Jesús, en una espina más en su frente, a un mayor peso en la cruz, a un dolor más intenso con cada clavo”. Y esto, con una película, puede olvidarse. Pero los propósitos, afectos e inspiraciones que brinda a Dios a cada uno en una oración sincera no se quedan en la superficie, llegan al centro mismo de nuestra alma y difícilmente podríamos olvidarlos.

Los hombres estamos en una constante búsqueda de Dios, y Él ha puesto los mejores medios para encontrarnos. La película de Mel Gibson es un auxiliar de gran valor, de eso no nos queda duda, pero ¡Cuántos libros increíbles hay sobre el tema! Hay decenas de grandes autores espirituales que pueden ayudarnos a profundizar en la vida, pasión y resurrección del Señor. ¡Cuánta profundidad hay en leer una encíclica o una carta apostólica!

Dios no necesitaba del siglo XX ni de su multimedia para difundir el Evangelio. Al contrario, escogió un tiempo prácticamente sin medios de comunicación. Los propios apóstoles eran gente sencilla, trabajadores comunes y corrientes y, a pesar de sus limitaciones, sus acciones y la Gracia de Dios difundieron la Buena Nueva con más efectividad que todos nuestros medios de comunicación juntos. Hace más de veinte siglos que el Verbo se hizo carne y aún conservamos sus palabras, sus acciones, sus enseñanzas.

Todos debemos dar espacio a Dios para que nos enseñe. Debemos permitirle actuar, abrirle nuestro corazón y dejarnos llevar de la mano por ese Padre Amoroso que nos ama infinitamente. Y los medios no son electrónicos, la Iglesia católica nos los ha enseñado durante siglos: vida de oración, mortificación, frecuentar los Sacramentos (instituidos por Jesús mismo como canales directos para transmitirnos Su Gracia), lucha y crecimiento en las virtudes cristianas.

¿Ver o no ver la película de Mel Gibson? Es la decisión de cada uno. Lo que es seguro es que Dios espera mucho más de nosotros, y que Jesús en el Santísimo Sacramento nos aguarda, paciente, todos los días. Tal vez sea buena idea ver la película y después ir al Sagrario y decirle al Señor “Vi una película que trata sobre ti. ¿Tú qué opinas?”. Tal vez la respuesta pueda tardar años en aparecer, pero si insistimos, Jesús mismo podría decirnos algún día qué ocurrió exactamente durante Su Pasión. Y eso, sin duda, cambiará nuestras vidas para siempre.

Comentarios
No hay comentarios en “¿Un Dios multimedia?”
  1. Ara de Moreno Dijo:

    Dios siempre esta presente en la historia del hombre, y tiene la iniciativa para invitarnos a trabajar con El, por El y en El…Y solo se lograra del uno a uno..no porque los medios ciber no logren pero solo en el hombre, con el hombre y por el hombre el Evangelio no pierde su sentidoAmén

  2. Ara de Moreno Dijo:

    Dios siempre esta presente en la historia del hombre, y tiene la iniciativa para invitarnos a trabajar con El, por El y en El…Y solo se lograra del uno a uno..no porque los medios ciber no logren pero solo en el hombre, con el hombre y por el hombre el Evangelio no pierde su sentidoAmén

  3. Ara de Moreno Dijo:

    Dios siempre esta presente en la historia del hombre, y tiene la iniciativa para invitarnos a trabajar con El, por El y en El…Y solo se lograra del uno a uno..no porque los medios ciber no logren pero solo en el hombre, con el hombre y por el hombre el Evangelio no pierde su sentidoAmén




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