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Niño(a) o adolescente: la búsqueda.

SheilaMorataya-Fleishman
6 junio 2008
Sección: Sin categoría

Tu búsqueda puede ser terrible o un tiempo de la vida apasionante. La propuesta es que tienes que elegir cómo quieres hacerte cargo de tu juventud.

Eso es. La vida es una búsqueda. ¿Y qué es buscar?

 

Según el Diccionario de la Lengua Española, buscar es hacer algo para hallar a alguien o algo. Buscar es hacer lo necesario para conseguir algo. Eso es. Si eres joven, si apenas estás saliendo de ese mundo llamado niñez, probablemente te encontrarás como atolondrado. ¿Qué es esto? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Quién soy yo? ¿Qué es la vida? Son preguntas que te asaltarán de repente. Te encuentras sin saberlo haciendo tus primeras reflexiones. Eso se llama buscar la identidad, encontrarse con el yo niño que ya no es, que ahora crece, que está convirtiéndose en un(a) joven y que empieza a tener conciencia de saber qué es ella, él, distinto a los demás.

 

¿Te das cuenta?

 

Debes hacer algo para encontrar quién eres, para hallarte a ti mismo como persona. ¡Ah! Porque ésta es la primera vez en que en lugar de jugar con tus muñecas o tu juego electrónico, vas a cerrar la puerta, te pasarás horas y horas examinándote frente al espejo, quizá maravillado ante la belleza de tu cuerpo, o por el contrario, -soy horrible-, te repetirás a ti mismo. Éstas son frases, conclusiones, ideas que sólo pueden tener las personas. ¿Y qué es una persona? Me podrás preguntar. La persona humana es esa unidad sustancial de cuerpo y espíritu. La persona humana, varón o mujer, que es biología, que es psicología, que es cuerpo, es también espíritu, es decir ser inmaterial dotado de razón. ¡Qué maravilla! , me dirás ¿soy todo eso? Eres todo eso y más. Eres un ser creado a imagen y semejanza de un Dios, un Dios que es amor y que te creó para el amor y para el amar. Por supuesto que para llegar a comprender todo esto en su verdadera profundidad, es importante esa búsqueda que apenas comienzas.

 

La búsqueda, tu búsqueda, puede ser terrible o un tiempo de la vida apasionante. La propuesta es que tienes que elegir cómo quieres hacerte cargo de tu juventud: si utilizando la inteligencia de modo positivo cuando reflexionas en torno a ti, a lo que te pasa, a lo que sientes, a la vida y el mundo que se abre ante tus ojos como nunca antes; o si quieres aprovechar tu inteligencia para iniciarte en el proceso que da paso a los complejos, a las inseguridades, a las construcciones irreales de lo que no es la verdadera construcción de una personalidad que crece y se engrandece a medida que va conociendo su naturaleza. ¿Sería eso aprovecharla? Me gustaría agregar algo más. La belleza de ser persona reside precisamente en encontrar que posees un mundo dentro de tu mundo, un mundo interior. Es en ese mundo, al que sólo tú como individuo tiene acceso, lugar donde tomarás tus más importantes decisiones, la morada en donde vencerás las depresiones o malos pensamientos que puedan llegarte. Cuando eres adolescente, llegan muchos. Sin embargo, el mundo interior es el gran océano donde se van encontrando los valores, esas directrices de conducta que van haciendo fuerte nuestra vida, que nos van construyendo un carácter, que te guían hacia el bien de ti mismo. En ese gran océano, si te lo propones, irás encontrando tus propios valores y redescubriendo aquéllos que quizá muy temprano en tu infancia se encargaron de transmitirte tus padres. Entre ellos pueden estar la fe, la prudencia, el orden, la disciplina, la sinceridad… todos de un valor incalculable para la formación de tu personalidad única.

 

Amigo, amiga, esfuérzate porque tu adolescencia se convierta en búsqueda intensa. Que ésta sea la única búsqueda de identidad que tengas en tu vida. La búsqueda debería de ser intensa, urgente, consciente, crítica y al mismo tiempo con madurez, aunque aún no se le conozca, con cabeza fría, aunque es período de someter las emociones, con fe, aunque Dios no sea algo que mucho te interese. Pero, ¿cuál puede llegar a ser el resultado de hacer todo esto? Hazte una pregunta, ¿qué sientes cuándo un avión después de tantas horas de vuelo, tormenta y quizá turbulencia aterriza? Quizá jamás hayas volado, pero imagínalo. Eso es. Ya lo sabes.
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