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New Age: Argumentos de fondo


15 junio 2008
Sección: Sin categoría

Breve explicación de la New Age

Por Eduardo Peláez, filósofo, periodista y maestro universitario argentino.

New Age es un complejo fenómeno, un movimiento pseudoreligioso de ideas y creencias, que se presenta como una "nueva espiritualidad", cuyos elementos principales son incompatibles con la fe cristiana. Es un falso acercamiento a lo divino y una respuesta engañosa a una situación de crisis cultural. Así queda manifiesto en el documento Jesucristo, portador de agua viva. Una reflexión cristiana sobre el "New Age", del Pontificio Consejo de la Cultura y del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, de 2003.

La expresión New Age (Nueva Era) significa que en la historia de la humanidad ha nacido una "Era Nueva" por el hecho de estar cambiando el sol de signo zodiacal, pasando de Piscis a Acuario. Según los astrólogos, con cada paso del sol de un signo zodiaco a otro, cada 2.160 años, se produce un cambio radical de civilización en su sentido más amplio, y por consiguiente también una transformación de la espiritualidad y la religiosidad, así como la mentalidad y la sensibilidad.

La era de Piscis, marcada por la religión cristiana, ha sido —afirman— un período de pobreza material y espiritual, de luchas, guerras y divisiones entre Dios y el hombre, entre los hombres, entre el hombre y el mundo, entre la carne y el espíritu y entre las distintas religiones. En cambio, la era de Acuario, se caracterizará, presagian, sobre todo por una nueva "espiritualidad mística", la cual hará desaparecer la religión cristiana, causa de división entre las religiones, reconciliándolas a todas en una nueva religión universal. Una era de amor, concordia y paz por cuanto desaparecerán todas las divisiones.

Muchos elementos proceden, entre otras, de corrientes gnósticas, y especialmente importante es el influjo de las religiones orientales (especialmente el tantrismo budista y el taoísmo), con las prácticas de "meditación" yoga y el zen; la psicología de lo profundo de C.G. Jung; y la psicología transpersonal, basada en la convicción según la cual el hombre puede experimentar su plena realización únicamente con experiencias que superan a la persona individual, trascendiéndola, permitiendo de ese modo el acceso a la unidad con el Todo y por lo tanto a la experiencia "mística". Para llegar a semejante experiencia se sirve sobre todo de la música.

Las condiciones culturales que favorecieron el nacimiento del New Age y actualmente favorecen su éxito son esencialmente de orden espiritual y social: la sociedad de nuestros días es individualista, marcada por una lucha dura y cruel por la existencia; es una sociedad con tensiones y contraposiciones, donde hay carencia de armonía, paz, amor y felicidad; es una sociedad materialista y espiritualmente vacía y árida, que encierra a las personas en una búsqueda obsesiva de dinero y éxito, impidiendo su acceso a experiencias espirituales, de orden propiamente trascendente y místico.

Como reacción a estas divisiones, el New Age aspira a una vida armoniosa, pacífica, de alegría y rica en emociones espirituales. En realidad, para el New Age, la gran culpa del cristianismo residiría en haber traído la división y la oposición al mundo. El Universo, en cambio, es un organismo unitario, armónico, donde cada ser es parte del Todo y se encuentra en armoniosa conexión con todos los demás seres. Dios y el mundo, el hombre y la mujer, el espíritu y la materia, el cuerpo y el alma, la inteligencia racional y el sentimiento, la conciencia y la inconsciencia, el cielo y la tierra, los hombres, los animales y las plantas son una inmensa vibración energética donde todo está conectado, es decir, un todo único en el cual las diferencias, separaciones y oposiciones son superficiales y aparentes, y por tanto engañosas e ilusorias, mientras en el fondo se encuentran la unidad y la compenetración, de carácter real.

Por esto el New Age es holista (del griego holos, que significa "todo") y ve con gran simpatía las religiones orientales, que consideran apariencia ilusoria (maya) la multiplicad de seres y personas individuales, por cuanto la única Realidad existente es lo Absoluto impersonal.

Por ese motivo, el New Age acusa al cristianismo de haber colocado, con su doctrina de la creación, una zanja infranqueable entre Dios y el hombre y entre Dios y el cosmos; de impedir, con su doctrina de la persona, según la cual Dios es un Ser "personal" y el hombre es una "persona" en relación dialogística "Yo-Tú" con Dios, la unificación del hombre con Dios y la inmersión del hombre en Dios. Lo acusa de haber despojado al mundo de su carácter divino con su doctrina de la trascendencia absoluta de Dios; de haber creado una ruptura entre el hombre y la mujer, entre el hombre y los animales, entre la materia y el espíritu, entre el alma y el cuerpo con su doctrina antropocéntrica y machista y con su espiritualismo; de haber convertido al hombre en amo y señor de la tierra, permitiéndole así explotarla hasta destruir toda forma viva, animal y vegetal.

En particular, el New Age acusa al cristianismo de haber hecho infeliz al hombre con su doctrina moral, basada en el pecado (que no existe), haciendo imposible para él la experiencia mística, con su legalismo y su racionalismo, receloso del sentimiento y la experiencia religiosa no regulada por sus normas.

Así, en contraste con el cristianismo, el New Age rechaza, la visión de Dios como Padre, pues sería aceptarlo como un ser masculino y patriarcal, y del hombre como un ser superior a la mujer; rechaza el antropocentrismo, según el cual el hombre es cualitativamente distinto a los animales y superior a ellos, por lo cual puede disponer a gusto de los mismos, llegando a darles muerte y comerlos; rechaza la idea de que la tierra y las formas de vida que en ella se encuentran —plantas y animales— estén sujetas a la determinación "despótica" del hombre.

Por lo tanto, el New Age es feminista, animalista, vegetariano y biocéntrico, exigiendo el respeto por la vida en todas sus formas; ve la Tierra como un ser vivo divino único (su verdadero nombre es Gaia, la Madre Tierra), por lo cual es ecologista y se opone a todo cuanto la explote, la deteriore y la destruya, desnaturalizándola, como ocurre con el uso desenfrenado de la tecnología.

Ahora bien, la ecología del New Age es la "ecología profunda" (deep ecology), basada no sólo en el respeto a la naturaleza, sino también en un biologismo absoluto, para el cual la vida (bios) es el valor supremo y todos los seres vivos tienen igual valor y dignidad: el hombre es puramente un ser viviente entre los demás y tiene derecho a vivir al igual que los otros seres vivientes, de manera que si es preciso sacrificar algunos hombres para salvar una especie viva en peligro de extinción, esto debe hacerse.

En particular, el New Age aboga por el bienestar físico, por la vida sana; pero no encomienda la curación de la salud a la medicina oficial, ya que ésta tiende a curar las enfermedades específicas y aisladas y no presta atención a la persona en su carácter integral, y sobre todo no considera la importancia de la función de la mente en la curación de las enfermedades y del hecho que éstas provienen del actuar contra la naturaleza. Por este motivo, para curar las enfermedades el New Age recurre a la medicina "alternativa", "dulce", que emplea técnicas y productos "naturales" —y no artificiales— y por lo tanto en armonía con la persona, como la acupuntura, la quiroterapia, la kinesiterapia, la homeopatía, la iriología, varios tipos de herboristería, la cristaloterapia, la metaloterapia, la musicoterapia, la cromoterapia, etc.

Estas curaciones, a las cuales van unidas las terapias de carácter espiritual, como las diversas formas de "meditación" oriental, pueden sanar las enfermedades y prolongar la vida. En todo caso, no pueden impedir la muerte, pero esto no constituye un problema para el New Age. En realidad, éste profesa la doctrina de la reencarnación, según la cual con la muerte el alma individual, que es una chispa de lo divino en el hombre, pasa a otro cuerpo y luego a otro, en una progresión hacia un estado cada vez más perfecto, hasta sumergirse plenamente en el Todo divino, es decir, en la Conciencia cósmica universal.

En todo caso, para el New Age es posible sumergirse a partir del presente en lo Divino, es decir, la experiencia "mística" propiamente tal. Ésta es la aspiración profunda de todos los hombres, porque únicamente en ella es posible encontrar la paz interior, el amor y la armonía con todos los seres y la alegría de vivir en un mundo "reencantado" (que el cristianismo, al despojarlo de su divinidad, ha "desencantado", privándolo de su carácter divino y por consiguiente de su "fascinación") y "unificado" (y por tanto sin fragmentación y liberado, en cambio, de todos los dualismos introducidos en el mismo por el cristianismo).

En realidad, de acuerdo con el New Age la experiencia mística es una experiencia interior de armonía y unidad con toda la realidad, que libera a la persona de la sensación de imperfección y finitud que la aflige, la hace partícipe de la energía universal cósmica y la inserta en el proceso evolutivo que conduce el cosmos hacia su perfección: ésta se alcanzará de hecho cuando todas las divisiones y oposiciones que hoy afectan a la humanidad se hayan fundido en el Todo. Así, la experiencia mística del New Age es perfectamente expresada por la fusión de los principios opuestos yin (femenino) y yang (masculino), enseñada por el taoísmo, y por la experiencia de quienes practican el yoga cuando en el "éxtasis" descubren su propia identificación con Brahman, lo Absoluto.

Para alcanzar la experiencia mística, el New Age propone practicar el yoga, la meditación trascendental, la recitación de mantras y ejercicios tántricos Propone además recurrir a experiencias "transpersonales", en que se superan los límites del propio Yo y la propia conciencia personal y uno se sumerge en la Conciencia universal y la Energía cósmica. Propone por último métodos para desarrollar el hemisferio derecho del cerebro, donde se encuentran las emociones, la fantasía, los sueños, las intuiciones y las percepciones totalizadoras. Sin embargo —afirma el New Age— el Occidente ha desarrollado el hemisferio izquierdo, donde se encuentran la racionalidad, el lenguaje y el cálculo, cayendo en el racionalismo y el cientismo tecnológico, que ha deteriorado gravemente la tierra y los seres vivos, mientras el Oriente tiene el mérito de haber otorgado privilegio al desarrollo del hemisferio derecho con sus técnicas de meditación, que han conducido a vivir experiencias espirituales de luz, paz y comunión con todos los seres vivos y sobre todo la experiencia de la propia identidad con lo Absoluto.

En conclusión, el New Age es al mismo tiempo una ideología, una espiritualidad y un conjunto de prácticas psicológicas, terapéuticas y de alimentación dirigidas a asegurar el bienestar psíquico y físico. Es ante todo una ideología en la cual confluyen la astrología, el esoterismo hermético, la gnosis, el monismo panteístico con el rechazo del dualismo, el espiritismo de tipo channeling, la psicología de C.G. Jung, A. Maslow y C. Rogers, el taoísmo, el ecologismo, el feminismo y el animalismo. Ahora bien, con este eclecticismo, en el New Age se encuentra de todo y al mismo tiempo resulta difícil hacer una síntesis coherente del mismo; pero tal vez su principal característica es la oposición al cristianismo.

El documento que estamos comentando muestra en el capítulo 4, El New Age y la fe cristiana en contraste, que "el movimiento New Age niega los contenidos revelados por la fe cristiana", y en el capítulo 6 observa que éste se presenta como "una alternativa al legado judeocristiano" y "su actitud ante el cristianismo no es neutra, sino neutralizante", por lo cual no es posible al mismo tiempo formar parte del movimiento New Age y ser cristiano.

El motivo es claro. El New Age niega explícitamente todas las verdades de la revelación cristiana: la trascendencia de Dios en el mundo y su personalidad; la creación del mundo, que para el New Age es eterno e increado; la existencia del pecado, visto por el New Age como imperfección que se corrige con la psicoterapia y las técnicas de desarrollo del "potencial humano"; la necesidad de la gracia para la salvación, puesto que ésta es obtenida por el hombre con sus propias fuerzas. Así, el New Age es panteísta y pelagiano, por una parte, y por otra es gnóstico en cuanto hace consistir la salvación en el hecho de que la chispa divina que se encuentra en el hombre se reúne nuevamente con el Todo divino, sumergiéndose en éste.

Indudablemente, el New Age habla de Cristo, pero no se trata del Cristo histórico, Jesús de Nazaret, sino del Cristo cósmico, de quien el Cristo histórico es una entre tantas manifestaciones que se han sucedido y se sucederán en la historia humana con distintos nombres. Para algunos es un maestro de doctrinas esotéricas; para otros es uno de los grandes iniciados; para otros, por último, es la energía "crística" que está en la base de cada ser y de todo el ser, de la cual es preciso tomar conciencia mediante la iniciación para llegar al estado más elevado de perfección del sí mismo. Evidentemente, el New Age niega tanto la encarnación como la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús.

En segundo lugar, el New Age no es una religión ni un movimiento religioso, aun cuando pretende unificar todas las religiones en una sola, de carácter universal y en condiciones de unir a toda la humanidad, porque las religiones son distintas expresiones de la misma realidad interior y aspiran a los mismos objetivos: el Amor, la Fraternidad, la Paz, la Sabiduría, la Iluminación. Es, en cambio, una espiritualidad, es decir, un camino espiritual, interior, llevado a cabo sin la guía y ayuda de alguna Iglesia. La espiritualidad del New Age es una espiritualidad mística, que pretende conducir a quien la practica a la experiencia de exaltación, alegre y pacificadora de inmersión en el océano de vibraciones que es el cosmos, y por tanto de fusión de la propia individualidad con el Todo divino. En esto reside el núcleo esencial del New Age, pero también aquello que lo opone más radicalmente al cristianismo, en el cual la mística no es una conquista del hombre, sino siempre y únicamente un don gratuito del amor de Dios, un don mediante el cual el hombre vive una experiencia sobrenatural de Dios, que es una experiencia inefable de luz y amor, sin desaparecer con todo la infinita distancia existente entre Dios y el hombre, entre la santidad de Dios y el pecado del hombre. En realidad, ni siquiera en los estados místicos más altos existe fusión alguna entre Dios y el hombre ni inmersión alguna en lo Divino. Por otra parte, de acuerdo con el New Age en el cristianismo no existen técnicas de meditación, psicológicas y terapéuticas capaces de proporcionar experiencias místicas.

En tercer lugar, el New Age es un conjunto de prácticas de distintos tipos a las cuales se recurre por motivos tanto espirituales, en cuanto ayudan a vivir la experiencia mística, como de bienestar físico y psíquico. Es importante tener en cuenta estas tres distinciones, ya que la mayor parte de las personas que participan en el movimiento New Age nada saben de su ideología o no se ocupan de la misma, sin ser conscientes de introducirse en el ambiente espiritual del New Age. También es preciso percatarse de que el "espíritu" del New Age —si no su ideología— está penetrando con ayuda de los mass media en el mundo cristiano, incluyendo los grupos de oración y compromiso social, despertando una sensibilidad y una simpatía por métodos y formas de espiritualidad que difícilmente pueden ser compatibles con la fe y la oración cristianas.

Constituye por tanto un desafío que debe llevar a la urgencia de dar a conocer las riquezas de la verdadera espiritualidad cristiana: a descubrir y cuidar con profundidad la liturgia —sabiendo que el cristiano vive su experiencia espiritual más verdadera y profunda sobre todo en la celebración eucarística y en la adoración silenciosa— y a enseñar el verdadero objeto y contenido de la oración cristiana y la contemplación, teniendo en cuenta que la experiencia de Dios, uno y trino, no es fruto de un esfuerzo humano ni mucho menos de técnicas de meditación, sino un don de Dios. En definitiva, reconocer por la fe que sólo Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre —y no el Acuario— puede ser "portador de agua viva" que puede satisfacer la sed humana de vida, paz, alegría y fraternidad.

http://www.almudi.org

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