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Música New Age


15 junio 2008
Sección: Sin categoría

El término es en sí mismo ambiguo, porque por él puede entenderse tanto un cierto estilo musical como la que se suele denominar "música armonizadora".

Por José María Baamonde (asesor del Secretariado de la Familia de la Conferencia Episcopal Argentina) y Oscar Gerometta (Bachiller en Teología de las Facultades de Filosofía y Teología de la Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina).

Cada vez que se trata del fenómeno de la Nueva Era, o la Era de Acuario, aparece sobre todo en ambientes ligados a la música o a los Medios de Comunicación Social, la inevitable inquietud por la denominada “Música New Age”.

El término es en sí mismo ambiguo, y se presta a confusiones, porque por él puede entenderse tanto un cierto estilo musical como la que se suele denominar "música armonizadora".

El primero es un tipo de música caracterizado por el cultivo de la armonía, el uso de sintetizadores y el predominio de lo instrumental, a veces con el agregado de elementos no convencionales como pueden ser grabaciones de arrullos de pájaros y otros sonidos semejantes, esta música tiene representantes muy importantes en el nivel internacional como es el caso de Vangelis y otros en el orden nacional, como Lito Vitale.

La segunda, semejante en algunos aspectos, está dirigida principalmente y de modo explícito, a provocar emociones o efectos relajantes y es utilizada en las así llamadas terapias musicales destinadas a combatir el stress, las tensiones, etc. Un ejemplo de este segundo tipo es “Eternal wind, eternal water” hecha célebre pues de dice que ha sido empleada por los tripulantes del trasbordador espacial antes de sus caminatas en el espacio.

Dos elementos distintos, aunque ciertamente emparentados y sin una línea demarcatoria clara dada la misma característica del hecho musical.

1. La técnica subliminal

A esto se suma una inquietud siempre presente, y desdichadamente nunca disipada con la debida claridad, sobre la certeza, posibilidad y riesgo de lo “subliminal”. A este respecto, es preciso aclarar que se considera mensaje subliminal a todo mensaje transmitido a través de medios visuales, sonoros y audiovisuales, de manera directa o indirecta, por debajo del umbral de conciencia del receptor.

El recurso a mensajes subliminales es una seria violación de la libertad del individuo que recibe el mensaje, ya que al ser percibidos por debajo del umbral de la conciencia, el receptor pierde toda posibilidad de discernimiento crítico sobre el mensaje que lo invade, y por ende, de control sobre los efectos que este mensaje causa en él.

También es importante que tengamos presente un concepto amplio del término mensaje, el sonido y las imágenes no sólo son transmisores de un discurso lógico, sino que también son portadores de sentimientos, emociones, pulsiones, imperativos…

Toda la riqueza de la interioridad de la persona es pasible de ser comunicada. Así, es posible que apelando a métodos subliminales provocar en el receptor emociones, pulsiones, rechazos, aparición de conocimientos no adquiridos de modo consciente, etc.

Quizás lo que es más conocido sobre el manejo de técnicas subliminales sean las experiencias realizadas en el ámbito de la comunicación visual explotando el hecho de que el ojo tiene la capacidad de percibir imágenes que por su corta duración no llegan a ser percibidas en el nivel consciente

Pero la música es un medio mucho más habitual dado que por naturaleza el hombre es un ser musical, lo que lo lleva a que sus emociones más profundas y sus estados de ánimo tiendan a ser expresados más espontánea y fácilmente de un modo musical.

2. Lo subliminal en la música

Claro que la música no sólo es un medio de expresión de sentimientos y afectos, sino que también es un muy eficaz medio de transmisión, es decir, que provoca en el oyente o receptor emociones, afectos, impresiones diversas.

Estos efectos dependen de distintas variables, una de ellas ciertamente es el volumen, pero son de fundamental importancia ciertas frecuencias de sonido y ritmos que repercuten a nivel psico-fisiológico provocando síntomas diversos regulados por la estimulación de la producción de ciertas hormonas.

Pensar que estos son sólo efectos físicos, significaría ignorar que la persona humana es una unidad substancial en la cual cuerpo, alma y psiquis se encuentran íntima e indisolublemente relacionados.

La música, y esto lo hemos experimentado casi todos los seres humanos, tiene el poder de provocar tanto la relajación como la excitación, la melancolía como la alegría, claro que no de modo inevitable ya que normalmente seleccionamos la música que deseamos escuchar de acuerdo a nuestro estado de ánimo; aunque no siempre es así.

Esta conexión entre la melodía y el ritmo por un lado, y la psiquis del receptor por el otro, no es en modo alguno dependiente de la cultura o el grado de instrucción de este.

Como ya afirmara Jacques Maritain en “Arte y Escolástica”, hay melodías que pueden generar imágenes y emociones similares a personas provenientes de culturas muy diferentes. Esto es lo que explica el fenómeno de comunión afectiva que se verifica en un festival de rock, tanto como en un concierto de música barroca o al compás de los bombos en una cancha de fútbol; y es lo que subyace en la apelación al ritmo como elemento tendiente a provocar el trance en algunos grupos religiosos, como es el caso de la música en los ritos Umbanda o la recitación del mantra entre los Hare Krishna.

El efecto obtenido en cada caso será el de excitación, sosiego, algarabía o trance, dependiendo en cada caso de la frecuencia de los sonidos empleados y el ritmo en el que se ordenan.

3. ¿Y la música New Age?

Cabe entonces aquí la distinción que hicimos al comienzo de la presente nota.

Si nos estamos refiriendo al estilo musical que hemos caracterizado a través del cultivo de la armonía, el uso de sintetizadores de sonido y el predominio de lo instrumental, nos encontramos con una melodía que conduce a un clima de relajación, reposo y tranquilidad que se logran a través de los distintos elementos que se ponen en juego, y que no exigen ninguna prevención por parte del oyente, como no la requieren “Las cuatro estaciones” de Vivaldi.

Otra es la situación de la que hemos denominado “música armonizador”, cuyo empleo suele estar asociado a los”mind machine”, y que tiene como objeto principal provocar emociones o efectos relajantes y es utilizada en las así llamadas terapias musicales.

Estas composiciones, aún cuando son promocionadas como inductoras de la relajación (que es el paso previo al trance hipnótico), en la realidad apelan al uso de registros y frecuencias inductoras del mismo trance hipnótico.

Hoy que se han puesto de moda las técnicas de control mental y el uso de la auto-hipnosis, puede no parecer preocupante que ciertas composiciones musicales conduzcan al individuo hacia trances hipnóticos leves o fronterizos en los que no llega a registrarse una pérdida total de la conciencia, aunque si una obnubilación de la misma.

Pero la gravedad del fenómeno reside en el hecho de que en estos estados, que algunos denominan “alfa”, se produce una reducción de las capacidades de pensamiento lógico y análisis crítico del individuo, colocándolo en un estado de total indefensión y haciéndolo plenamente manipulable, ya que desaparecen las barreras concientes que nos permiten percibir la realidad circundante sin que esta realidad turbe nuestra subjetividad de modo radical, llegando a causar en algunos casos síntomas clásicos de los denominados “estados alterados de conciencia” como son las alucinaciones, que en este caso no obedecen a una causa sobrenatural, sino plena y simplemente humana: la música.

Estos efectos pueden verse además magnificados sobre todo cuando el oyente tiene una subestructura psicótica, ya que en estos casos, estas técnicas pueden provocar lo que los psicólogos denominan un “brote”, estabilizando a la persona en una determinada patología psicótica.

4. Conclusión

Hace algunos años se solía hablar de la “práctica ilegal de la medicina” en aquellos casos en los que los conocidos “curanderos” procuraban la salud de sus consultantes aún apelando a elementos inocuos de orden prioritariamente psicológico.

Hoy, la promoción que la New Age ha hecho de las terapias alternativas, y su preocupación por dar respuesta a las desdichadamente cada vez más habituales enfermedades originadas en el stress y la angustia que se han instalado en nuestra sociedad, nos enfrentan con nuevas y más preocupantes praxis de medicina ilegales.

Estas nuevas praxis no están comprendidas en la legislación, y suelen ser consideradas más como buenos consejos y actitudes de vida, que evidentemente no se compran en una farmacia.

Puede parecer difícil que un casette de música pueda ser considerado como un “remedio”; pero sin embargo, el potencial que estas técnicas despliegan exige en su empleo un cuidado mucho mayor que el que requieren muchos de los medicamentos de “venta bajo receta”; las lesiones que se pueden producir en la psiquis del oyente pueden llegar a ser permanente, y de consecuencias muchas veces imprevisibles, con el agravante de que frecuentemente el único que percibe los daños que se han hecho es el profesional que recibe la consulta, y el afectado no relaciona sus males con su verdadera causa.

Música para la relajación personal, técnicas de auto-hipnosis e hiperventilación, efectos audiovisuales para lograr el equilibrio emocional, hoy están al alcance de todos con sólo encender el receptor de radio o comprar una revista en un quiosco.

Se proponen como liberadores de las angustias y tensiones, promotores del desarrollo personal, cuando en realidad son elementos de alto riesgo que de no ser empleados bajo la supervisión de un verdadero profesional pueden convertirse en vehículos de esclavitud y dependencia, de limitación en un verdadero desarrollo de la propia voluntad y por ende de la verdadera libertad.

Maduro y libre, no es aquel que alcanza la felicidad sin tan siquiera buscarla, sin darse cuenta; de este modo alcanzan su plenitud los animales.

Madura, libre, verdaderamente humana felicidad, es la que se alcanza a través de la búsqueda personal y plenamente libre de la propia perfección, perfección que se alcanza a través del ejercicio de la virtud venciendo las limitaciones de la propia debilidad y de los propios defectos.

www.catholic.net

Comentarios
No hay comentarios en “Música New Age”
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