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Lo que las mujeres en crisis realmente necesitan


16 febrero 2011
Sección: Sin categoría

Entrevista con la ex directora de Planned Parenthood Abby Johnson

Por Genevieve Pollock

La compasión de Abby Johnson por las mujeres en crisis la llevó a trabajar en Planned Parenthood, pero su promoción del aborto y de los métodos anticonceptivos, pronto le crearon dudas sobre las verdaderas necesidades de las mujeres.

La antigua directora de la clínica de Planned Parenthood, que dejó su trabajo cuando se le pidió que asistiera un aborto, habló con ZENIT sobre las necesidades reales de las mujeres en crisis y como el ser pro-vida significa educar de verdad a las personas en las libertades que determinarán sus vidas.

Johnson publicó el libro Unplanned el mes pasado, en el que explica el programa de Planned Parenthood: hacer dinero incitando a las mujeres a abortar.

Actualmente está trabajando con la organización pro-vida, 40 Days For Life, que comenzará otra campaña ,el 9 de marzo, de oración para llegar de forma pacífica a las mujeres que lo necesitan.

En esta entrevista, Johnson revela la razón de por que el acercamiento de 40 Days For Life ha tenido un éxito sin precedentes, tanto en su propia conversión como en las vidas de los demás, y como el testimonio de los trabajadores pro-vida le atrajo a la Iglesia católica.

- La historia de su cambio desde la postura pro-aborto a la pro-vida, al “otro lado del muro”, es a la vez atractiva y convincente. Más allá de los acontecimientos ¿podría explicarnos su decisión de convertirse al catolicismo esta Pascua junto a su marido?

Abby Johnson: Mi marido Doug y yo hemos acudido a muchas iglesias antes de que yo dejase Planned Parenthood. Siempre me gustó más un servicio litúrgico que uno contemporáneo. Cuando dejé Planned Parenthood ya no fui bienvenida en mi Iglesia Episcopaliana y fue muy dolorosa para mí su decisión de que yo dejara la iglesia simplemente porque decidí no trabajar más en Planned Parenthood.

El día que dejé de trabajar en Planned Parenthood fui abrazada por los amorosos brazos de quienes habían rezado por mí durante años, muchos de los cuales son católicos. Al principio empecé a hablar en las Iglesias Católicas y en eventos a los que acudían muchos católicos.

No sólo gracias a esto, pero empecé a tener un círculo de amistades católicas, y estos amigos me invitaban a sus iglesias. Después de acudir a varias parroquias católicas, me enamoré de la liturgia y me encontré a mí misma queriendo aprender más y más cada día.

Me dí cuenta de que la devoción que mis amigos católicos tenían no era la que yo tenía y yo quería la misma que ellos. Doug y yo decidimos que queríamos formar parte de lo que la Iglesia católica representa y hemos encontrado este propósito dentro de la Iglesia.

-En su libro, una cosa que permanece es su compasión y su sincero deseo de ayudar a las mujeres en crisis, que una vez le motivó a trabajar en la clínica de Planned Parenthood. Parece que se haya dado cuenta, sin embargo, de que su actitud de caridad evangélica tenga más resonancia con la verdad cuando se unió a la causa pro-vida. ¿Cómo ha cambiado su comprensión de los que necesitan realmente las mujeres en crisis?

Abby Johnson: Las mujeres en crisis no necesitan un “apaño rápido”. Este apaño rápido normalmente viene acompañado de una pena emocional que dura toda la vida, entrar en una clínica como una madre y salir de ella sin serlo más, causa a las mujeres y a sus familias un dolor que nunca hubieran imaginado.

No me di cuenta de está realidad hasta que yo misma fui testigo de un aborto guiado por ecografía. Ver un cuerpo perfectamente formado que huye del instrumental del aborto y como es hecho trizas, me “despertó” en todos los sentidos. Me di cuenta de que no estaba ayudando a las mujeres con problemas ¡estaba añadiendo uno nuevo al cúmulo de problemas a los que ya se enfrentaban!

Estas mujeres necesitan ser respetadas y que se les dé el tiempo necesario para sopesar cada “elección” disponible con sus pros y contras.

Necesitan compasión, un hombro sobre el que llorar, una persona que les escuche y lo más importante alguien que las anime porque se merecen algo mejor que un aborto.

Las clínicas abortivas continuarán acumulándoles crisis sobre crisis; nosotros como pro-vida, continuaremos ofreciéndoles esperanza y un mejor futuro a pesar de sus problemas.

-Usted ha hecho mucho para explicar como la idea de Planificación Familiar es incitar a abortar por motivos económicos. ¿Qué piensa sobre la difusión de métodos anticonceptivos? ¿Ha cambiado su opinión sobre la efectividad de estos medios para “prevenir embarazos no deseados”?

Abby Johnson: Mientras trabajaba en Planned Parenthood descubrí que el 60%de embarazos no deseados eran de mujeres que habían usado algún tipo de método anticonceptivo, una de las razones es que Planned Parenthood no se toma la molestia y el tiempo de educar a las mujeres en sus elecciones con respecto al método anticonceptivo sino que los distribuyen como si fuesen caramelos.

El hecho de que no se tomen el tiempo para explicar los riesgos, complicaciones y componentes necesarios para el control de natalidad hace que muchas mujeres abusen del método que estén usando, lo que le conduce a un embarazo no planeado.

Planned Parenthood entonces, usa el aborto como sistema de seguridad en el control de la natalidad.

Siempre defendí el control de los nacimientos, porque incluso mientras trabajaba en Planned Parenthood mi objetivo era reducir los abortos proveyendo de medios asequibles o gratuitos de control de natalidad a las parejas sexualmente activas que no estaban dispuestas a formar una familia.

Aunque yo personalmente no deseo usar métodos anticonceptivos debido a los riesgos médicos que conlleva y a mis convicciones espirituales, entiendo a quienes lo hacen y sabemos que como asociación tenemos que informar a las mujeres de que hay mejores opciones que los anticonceptivos hormonales.

Mi recomendación a los que pretenden usar un método anticonceptivo es el de la planificación familiar natural, que es una forma natural de evitar embarazos no deseados o inesperados sin el uso de medicamentos o procedimientos médicos. Es también una manera de conectar con tu pareja a un nivel muy personal en el que ambos tienen una parte equitativa en el proceso de la fertilidad.

- Según su historia, fue el enfoque único de la campaña 40 Days for Life la que tocó su corazón y causó su conversión. ¿Qué hay en esta campaña que es tan eficaz en la promoción de la causa pro-vida?

Abby Johnson: 40 Days For Life es una campaña que consiste en 40 días de vigilias pacíficas de oración en el exterior de las clínicas abortivas. Su objetivo es diferente de aquellos “piquetes” que se apostaban en las clínicas abortivas hace años. Su objetivo no es condenar u odiar sino tener un acercamiento amoroso, pacífico y de oración.

Cuando los pro-elección o los trabajadores de las clínicas abortivas vemos los esfuerzos de los participantes de 40 Days for Life, que son sinceros, compasivos, y que realmente quieren ayudar a estas a mujeres a tomar la mejor decisión, se despierta algo en nuestros corazones.

Los 40 días de constante vigilia no es sólo por la dedicación, sino por una causa que va más allá de los esfuerzos de la industria del aborto para ayudar a estas mujeres. No sólo se preocupan por la salud o el bienestar físico de las mujeres que pueden o no estar embarazadas sino por su bienestar espiritual también.

40 Days For Life no sólo “trata a un paciente”, sino que también se encarga del alma. Esto es lo que hace que 40 Days For Life sea tan efectivo y le hace estar aparte de los esfuerzos de otras organizaciones incluida la Planned Parenthood.

- ¿Qué le gustaría que la gente pro-vida aprendiera de su historia, acerca de cómo dialogar con amigos, familiares o colegas que son abortistas?

Abby Johnson: La única manera de conversar con amigos, familia o colegas abortistas es desde la calma, la oración y el amor. Si se ha leído mi libro, la gente que se reunía en el exterior de Planned Parenthood para condenar, sólo nos hacía a mí misma y a mis compañeras “proteger” más a estas mujeres.

Siempre fueron la presencia y las palabras de gente de paz, de oración y amor, al otro lado de la valla y también de la cuestión del aborto, lo que me hizo pensar más e incluso reflexionar realmente con ellos.

Yo sabía que ellos querían lo mismo que yo; ellos querían desesperadamente ayudar a estas mujeres (aunque yo pensaba que querían ayudar de un modo equivocado). A pesar de mi mentalidad pro-aborto, estas personas me impresionaron, y me impregné de sus palabras y acciones, hasta el día en que dejé Planned Parenthood.

La cosa más influyente que un pro-vida puede hacer es amar, rezar y estar presentes en las clínicas de forma pacífica; una de las principales razones por las que dejé Planned Parenthood y por la que defiendo activamente la vida hoy es por estas cualidades de ciertas personas pro-vida que nunca me abandonaron.

Mis palabras a todos los pro-vida son las de “¡no abandonen!” y deben presentarse ustedes mismos de un modo que los trabajadores o abogados de la causa abortista se sientan atraídos por ustedes y no los olviden, porque esto es lo que cambia los corazones.

Traducción del inglés por Carmen Álvarez

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