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Humildad

SheilaMorataya-Fleishman
2 junio 2008
Sección: Sin categoría

Piensa que un corazón sencillo y gentil, no sólo te distingue ante los demás, es un camino seguro para llegar a Dios.

En las sagradas escrituras hay un requisito indispensable para disponerse a oír a Dios y poder hacer lo que El manda, lo que significa su Voluntad en tu vida. Donde hay humildad hay sabiduría, nos indica el libro de los Proverbios.

 

La mujer humilde en verdad es una mujer sabia, pues con esta virtud -raíz y corona de todas las virtudes humanas- puedes ver claramente tu miseria y tu grandeza al mismo tiempo, pues descubres que quien eres, lo que eres y lo que tienes, no es más que un don divino entregado a ti por amor.

 

Para crecer en esta virtud tendrás que empezar seriamente a tratar e imitar a María, Madre de Nuestro Redentor y Reina del Universo. María la mujer, María la novia, no se detuvo a pensar en lo absoluto en sí misma, en un acto de arrolladora humildad ante el ángel enunció: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. ¿Qué pueden decir de ti los demás cuando te ven, cuando te tratan? ¿Los haces pensar que Jesús vive en ti, que eres su esclava? Y ¿qué significa para ti ser esclava? Medítalo por un momento.

 

Para una mujer de este siglo, la palabra esclava muchas veces sonará hueca, sin sentido, incluso es para muchas un “absurdo”. Esto pasa porque vives metida en “tu carrera, tu prestigio, tu marido con apellido, tus bienes materiales, tus visitas a lugares de moda y tus trajes de temporada. Dime ¿en que momento puedes pensar en ser humilde? Sin contemplar la vida de María te puedo asegurar que será una tarea imposible de realizar. Por lo tanto, el primer requisito para ti, mujer moderna, es que “vacíes” tu bolsa de cosméticos, dinero en efectivo, tarjetas de crédito y sueños de castillos materiales y te atrevas a vivir tu vida de una forma diferente tomada de la mano de tu madre la Virgen María.

 

Para tener una vida divina auténtica, es necesario que te “vacíes” de ti misma por amor a Jesús. La gracia divina dará a tu personalidad la naturalidad y sencillez necesarias para ser un instrumento eficaz en medio del mundo. Las mujeres humildes son mujeres valientes, sostenidas interiormente por la acción divina del Espíritu Santo, llenándote de un endiosamiento bueno para servir fiel y lealmente a Dios.

 

El enemigo

 

Siempre hay un enemigo que vencer, tú y yo como mujeres lo conocemos muy bien: es la soberbia. Bien lo decía el beato Josemaría Escrivá que ésta (la soberbia) es el pecado capital que conduce al endiosamiento malo. Eclesiástico 10, 14 dice que el principio de la soberbia es apartarse de Dios. Este vicio, una vez arraigado, influye en toda la existencia de la mujer, hasta convertirse en lo que San Juan llama “superbia vitae”, soberbia de la vida (1). No permitas amiga, que el orgullo se apodere de tu alma, además de convertir a una mujer en insoportable, te inyecta los ojos de sangre, te crea desagradables arrugas y la epidermis se marchita completamente.

 

¿Cómo puedes darte cuenta que necesitas crecer en humildad?

- Cuando tu superior te llama la atención y en seguida saltas a justificarte. Bueno, me dirás es que si me dejo, se aprovechan de mí. Contempla a María y recuerda que si quieres ser santa tendrás que también aprender a ser mortificada. Tu misma sabes hasta donde permitirás a los otros llegar.

 

- Cuando empiezas a creer que tu posición te da derecho a tratar mal a los otros. Jesús dijo: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. Esto te dice que debes esforzarte por mostrar a los demás un corazón sencillo y gentil, pues eres su discípula, ¿verdad?

 

- Cuando te vistes de apariencia, te llenas de vacío y te engríes como el sapo de la fábula, que hinchaba el buche presumiendo, hasta que estalló(2). Ten cuidado porque a veces la última persona que se da cuenta de esto eres tu misma, por eso te aconsejo que lleves a tu meditación este tema. En las noches al hacer tu examen de conciencia observa tus acciones a lo largo de tu día y recórrelo: fui malcriada con mi mama, le hablé en tono muy alto a mi hermana, le grite a mis hijos, salí de la tienda sin siquiera despedirme, no di las gracias por ese vaso de agua que me trajeron. Pase frente a una Iglesia y no fui capaz de saludar al Señor en el Sagrario desde mi carro, mucho menos me detuve a hacerle una visita…

 

También hay falta de humildad cuando eres extremadamente susceptible, quieres ser el centro de la atención en las conversaciones, te molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ti, te sientes desplazada si no te llaman y estas sola sacando tus propias conclusiones de lo que dicen y hacen los demás. Todo esto es creerse el centro del universo o simplemente es tener tiempo para llenarlo en tonterías. La imaginación anda a mil por hora, lástima que sea para cosas que hacen sufrir y evitan que tu alma crezca.

 

Saca un propósito concreto este mismo día. Empieza a tratar más a tu Madre la Virgen María y con el Santo Rosario en mano aprende poco a poco a olvidarte de ti misma para poder darte generosamente al servicio de los otros por amor a Dios.

 

La verdadera humildad aprendida por la Santa Virgen, te empujará a que lleves a cabo grandes trabajos, tu personalidad seguirá siendo la misma, pero embellecida por esa potente fuerza que eleva la dignidad de mujer que tienes. Nunca pierdas de vista amiga, que sin la gracia podemos poco, somos nada y la verdad es que también somos polvo y a el volveremos. Por eso, no te pavonees por ser llamada hija de Dios, reconoce siempre su gracia y no olvides que estas hecha del polvo de la tierra. No te vanaglories si has servido bien, porque has cumplido lo que tenías que hacer. Nunca pretendas ser alabada por los favores o actos de bondad que tienes para con los demás. Que te interese con ellos, únicamente crecer en humildad y dar Gloria a Dios por el regalo de poner en tu corazón querer ser su esclava.

 

Amiga, te invito a crecer esta virtud, que lejos de hacerte sentir esclavizada, te hará ser libre verdaderamente, pues ya no estarás atada emocionalmente a nada de la tierra. Serás humilde con tus ojos puestos siempre en el cielo, siendo fiel a la llamada divina, al privilegio que te da saberte elegida por Dios. La humildad es la verdad en el camino de la lucha ascética (2).Es la verdadera luz que te lleva al cielo. Es caminar en la Verdad, esa verdad que es Cristo. Tómalo en cuenta.

 

Letanías de la humildad

 

-Jesús manso y humilde de Corazón. Óyeme.

-Del deseo de ser lisonjeado. Líbrame Jesús (se repite)

-Del deseo de ser alabado,

-Del deseo de ser honrado,

-Del deseo de ser aplaudido,

-Del deseo de ser preferido a otros,

-Del deseo de ser consultado,

-Del deseo de ser aceptado,

-Del temor de ser humillado,

-Del temor de ser despreciado,

-Del temor de ser reprendido,

-Del temor de ser calumniado,

-Del temor de ser olvidado,

-Del temor de ser puesto en ridículo,

-Del temor de ser injuriado,

-Del temor de ser juzgado con malicia,

 

-Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)

-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,

-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,

-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,

-Que otros sean preferidos a mí en todo,

-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

 

ORACIÓN:

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.

 

 

(Cardenal Merry del Val)

 

 

1. Amigos de Dios, Josemaría Escrivá de Balaguer.

2. Surco, Josemaría Escrivá de Balaguer.

Comentarios
No hay comentarios en “Humildad”
  1. veronica Dijo:

    les suplico que me enseñen a orar, estoy angustiada nos han golpeado nos han hecho tanto daño y hoy quieren todavia los mismos meternos a la carcel cuando han sido ellos los culpables no quiero perder la fe una oracion para estar a salvo de toda calumnia por favor pues mi fe esta fallando.de antemano gracias me urge

  2. maría Dijo:

    hagasé, cumplasé, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilisima voluntad de Dios. Amén, Amén




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