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Eutanasia: Magisterio de la Iglesia


19 junio 2008
Sección: Sin categoría

El Papa habló por celular con una enferma terminal

La escena suscitó entusiasmo entre los fotógrafos presentes, que inmortalizaron la primera conversación pública de un Papa por teléfono celular.

Ciudad del Vaticano, 15 de junio de 2005.

Un enfermo en silla de ruedas sorpresivamente saco un teléfono celular y despues de murmurar "algo" al oido del Papa, Benedicto XVI tomó el teléfono celular y hablo através de él.

La audiencia general del miercoles deparó simpáticas anécdotas que demuestran el afecto que sienten los fieles por Benedicto XVI y los deseos de éste de no defraudarles y aceptar sus peticiones.

Benedicto XVI no dudó este miércoles en hablar con el teléfono móvil que le presentó un enfermo al final de la audiencia general de este miércoles, en medio de la emoción del interesado y de la sorpresa de los colaboradores del pontífice.

El discapacitado, en silla de ruedas, pidió al Papa saludar a una religiosa enferma terminal. El Santo Padre, sentado en su sillón, aceptó con gusto y tomó el teléfono para dirigir unas palabras de aliento.

La escena suscitó entusiasmo entre los fotógrafos presentes, que inmortalizaron la primera conversación pública de un Papa por teléfono celular..

Benedicto XVI alienta a los médicos católicos a acompañar a los enfermos con una actitud de caridad

El cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, fue el encargado de inaugurar este viernes por la noche el Congreso y en su intervención señaló que la Iglesia y el cristiano enfrentan la realidad del dolor y la muerte “con un pensamiento fuerte”.

Benedicto XVI ha alentado “a los médicos católicos a ejercer su profesión acompañando a los enfermos con una actitud de caridad, enseñándoles a aceptar los propios límites humanos y la enfermedad, y animándoles a ofrecer al Señor sus sufrimientos, uniéndose así al sacrificio redentor de Cristo”. En un telegrama dirigido al Congreso “La Enfermedad y la Vida Cristiana” que tiene lugar en la capital peruana, el Papa “se congratula por esta iniciativa que contribuye a dar una visión de la vida arraigada firmemente en la fe y alimentada por la contemplación de la Cruz”.

El cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, fue el encargado de inaugurar este viernes por la noche el Congreso y en su intervención señaló que la Iglesia y el cristiano enfrentan la realidad del dolor y la muerte “con un pensamiento fuerte”.

Al inaugurar el evento organizado por el Instituto Vida y Espiritualidad y por la Asociación de Médicos Católicos del Perú que se realiza en el auditorio del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, el purpurado mexicano destacó que “para aproximarse al misterio del dolor no se puede tener un ‘pensamiento débil’, sino un ‘pensamiento fuerte’, que sin desdeñar los conocimientos científicos, afirme de una manera meta-racional la lógica de la fe”.

Asimismo, explicó que “todos los seres humanos somos corresponsables” en el misterio del dolor, pero podemos elegir entre vivir la “solidaridad en el mal generada por el pecado original” o vivir “la solidaridad en la obediencia a Dios”. “Para que el dolor de cada persona en el tiempo adquiera un sentido salvífico –agregó el cardenal Lozano-, debe cada uno unir su sufrimiento al dolor de Cristo y, en Él, a toda la humanidad”. Esta es -indicó- la práctica personal victoriosa” que “permite afrontar el misterio del dolor desde la Resurrección”.

“La única manera de descifrar el enigma del dolor y el sufrimiento – dijo el purpurado- es el camino del amor. Un amor que es capaz de transformar la nada en plena realidad. Es la íntima solidaridad del amor triunfante que resucita, dentro de la solidaridad amorosa en el sufrimiento más terrible que mata. Es la victoria sobre la muerte”.

El cardenal Lozano Barragán citó en numerosas ocasiones a lo largo de su intervención la “Salvifici Doloris” de Juan Pablo II. “El sufrimiento va más allá de la enfermedad, pues existe el sufrimiento físico y el espiritual. Además del sufrimiento individual hay el sufrimiento colectivo, que se da debido a errores y trasgresiones de los humanos, en especial en las guerras”.

Aludiendo siempre a la “Salvifici Doloris”, el purpurado afirmó que “Cristo ofrece la respuesta al problema del sufrimiento: responde al que le brinda toda su disponibilidad y compasión; su presencia es eficaz; ayuda, da y se da a sí mismo”. Además, el sufrimiento genera amor hacia el que sufre, un amor desinteresado para ayudarlo aliviándolo. Esto se hace ahora en forma organizada y oficial, mediante las organizaciones sanitarias y sus profesionales, también a través de los voluntarios. Se trata de una verdadera vocación, en especial cuando se une en la Iglesia con una profesión cristiana.

En este sentido, y tras dar especial relevancia a la ayuda que prestan las familias a sus familiares enfermos, el cardenal mexicano añadió en esta categoría del Buen Samaritano a todos aquellos que actúan no solamente en favor de los enfermos, sino para desterrar toda clase de males, los que luchan contra el odio, la violencia, la crueldad, contra todo tipo de sufrimiento del cuerpo y del alma. Y siempre en la línea del documento de Juan Pablo II sobre el dolor, el cardenal resaltó que “todo hombre debe sentirse llamado en primera persona a testimoniar su amor en el sufrimiento y no debe dejarlo sólo a las instituciones oficiales”.

Lima, Perú, 19 de julio de 2005.-

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