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Un Lugar en Silencio


11 abril 2018
Sección: Películas, Terror reflexivo

UnLugarenSilencio.encuentra.com.intLa película con contenido teológico

Fui a ver A Quiet Place, (Un lugar en silencio, su título en español) el nuevo thriller de John Krasinski, sin ninguna anticipación de encontrar temas teológicos o espirituales. Sólo quería divertirme un poco en el cine esa noche. ¡Qué maravilla cuando una película te sorprende! No sé si puedo encontrar el hilo dorado que une todos estos temas en un mensaje coherente, pero creo que uno tendría que estar ciego para no ver una serie de motivos religiosos en esta película absorbente.

La estructura básica de la narración se presenta con trazos simples y hábiles. Aprendemos que una terrible plaga de criaturas feroces y devoradoras ha descendido sobre la tierra. ¿De dónde son los monstruos? ¿Del espacio exterior, tal vez? Nunca se nos dice, lo que hace que la historia sea más convincente. Las pocas personas que han sobrevivido al holocausto han aprendido que las criaturas, aunque ciegas, son extraordinariamente agudas de oído. Por lo tanto, la clave para sobrevivir es el silencio. Nuestra atención se centra en la familia Abbot, dos padres jóvenes y tres niños pequeños, haciendo su camino tranquilo a través de un hermoso pero peligroso campo abierto. Cuando el más joven de los niños enciende un interruptor en su cohete de juguete, causando que el zumbido perfore el silencio, una de las bestias lo devora justo antes de que su aterrorizado padre pueda salvarlo.

Nos adelantamos varios meses más tarde, y observamos a los Abbot (¿el nombre es accidental?, pues Abbot en inglés es Abad) llevando a cabo sus vidas en lo que sólo podría ser caracterizado como si fuera una vida semejante a la monástica: sin conversaciones más allá de un susurro, lenguaje de señas, trabajo silencioso en los libros y en los campos, oración silenciosa pero obviamente ferviente antes de la cena, etc. Confieso que este último gesto, tan ausente hoy en día del cine y la televisión, me sorprendió. Dadas las terribles exigencias del momento, cualquier aparato, máquina, entretenimiento electrónico o implementos ruidosos están fuera de discusión. Su agricultura es manual; su pesca se realiza con equipo pre-moderno; incluso sus paseos los realizan descalzos. Y lo que es más maravilloso de contemplar es que, en esta atmósfera orante, tranquila y premoderna, incluso con la amenaza de una muerte inminente que se avecina constantemente, florece una familia generosa y mutuamente abnegada. Los padres cuidan y protegen a sus hijos, y el hermano y la hermana restantes son solícitos el uno con el otro y con sus padres. La joven arriesga regularmente su vida para rendir tributo silencioso a su hermano caído en el lugar donde fue asesinado.

Los monstruos y las bestias de las películas de terror más reflexivas evocan aquellas cosas que más nos asustan: la enfermedad, el fracaso, nuestra propia maldad, la muerte misma. Qué maravilloso que una película de Hollywood sugiera que lo que se necesita para mantener a raya la oscuridad en nuestro tiempo es el silencio, la simplicidad, el regreso a la tierra, la oración y el cuidado mutuo.

El drama central de A Quiet Place es que la Sra. Abbott está esperando un hijo. Toda la familia se da cuenta, por supuesto, que un niño llorando, dadas las circunstancias, significaría la muerte casi segura para todos ellos. Y sin embargo, deciden no matar al niño antes de su nacimiento, sino esconderlo y silenciar sus gritos de varias maneras. Cuando tantos en nuestra cultura están dispuestos a asesinar a sus hijos por las razones más endebles, cuando la ley da protección total incluso al aborto por nacimiento parcial, cuando la gente dice alegremente que nunca traerían un bebé a un mundo tan terrible, la familia monástica en esta película da la bienvenida a la vida, incluso en el peor de los mundos, e incluso cuando tal acto es de supremo peligro para ellos. Cuando el bebé está saliendo a la luz, la madre se encuentra sola (mira la película para ver los detalles) y en la situación más vulnerable, porque una de las bestias ha entrado en su casa. Mientras trabaja para dar a luz, el animal devorador acecha. Inmediatamente me acordé de la escena del libro del Apocalipsis, donde María está a punto de dar a luz mientras el dragón espera pacientemente para consumir al niño.

Mientras la señora Abbot lucha por dar a luz, el señor Abbot tiene que ir en busca de sus hijos en peligro de extinción. Los encuentra, para su horror, atrapados en un coche abandonado, una de las bestias arañándolos por el techo, como el T-Rex en Jurassic Park. Después de decir a su hija: “Te amo, siempre te he amado”, que lo mira a través de la ventanilla del coche, el padre grita, atrayendo al monstruo hacia sí. Este acto de amor despojado, que sirve para liberar a sus hijos del peligro, evoca bellamente las especulaciones de los Padres de la Iglesia sobre la muerte de Jesús. En su acto de sacrificio en la cruz, argumentaron los padres, Jesús sacó los poderes oscuros a la luz y los alejó de los seres humanos que habían estado en su esclavitud. En la misma línea, en una extraña trama o providencia que puede compararse a la eficacia del sacrificio de Cristo, se hace evidente, tras la muerte del padre, que ha dejado atrás para su familia los medios por los que los monstruos pueden ser derrotados.

No tengo ni idea de si algo o todo esto estaba en la mente del cineasta, pero sí sé, por la página de Wikipedia de John Krasinski, que es hijo de un padre polaco-católico y de una madre irlandés-católica y que fue criado como un practicante devoto de su fe. Así que hasta que no se demuestre definitivamente lo contrario, voy a mantener que A Quiet Place como la película más inesperadamente religiosa de 2018.

Título original: A Quiet Place
Título en español: Un lugar en silencio
Director: John Krasinski
Actores: Emily Blunt, John Krasinski, Noah Jupe, Millicent Simmonds.
País: Estados Unidos
Año: 2018
Clasificación: B
Duración: 95 minutos
Género: Terror reflexivo

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Robert-Barron.encuentra.com

Por Robert Barron
Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Los Ángeles, California

 

 

 

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