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El pecado


4 marzo 2008
Sección: Pecado

La voz de la conciencia a veces nos dice lo que está bien o mal de nuestros actos, pero no siempre comprendemos qué es exactamente el pecado y por qué ofende a Dios.

Entender el pecado es comprender nuestra conducta humana, y su relación con Dios; una conducta que puede contravenir a su voluntad y a sus mandamientos. En nuestra sociedad actual se tiende a ver todo como algo relativo, y que nuestros actos no tienen consecuencias. El primer efecto es una grave (muy grave) constancia en la ofensa a Dios, y ha sido tan difundido este efecto, que actualmente nuestra sociedad humana comienza a plagarse de problemas como la deshonestidad, la mentira, la deslealtad y en casos muy graves la perversión misma comienza a verse como algo "normal".

Comprender qué es el pecado es importante porque nos puede hacer comprender mejor nuestra relación con Dios y los efectos de nuestras acciones.

Ser católicos cabales significa comprender lo bueno y malo de nuestros actos. Los católicos debemos saber en qué creemos y por qué lo creemos. Este documento y los demás que integran este informe especial dará a todos una perspectiva clara de qué es el pecado y por qué hay que evitarlo.

Pero comencemos por definirlo:

El pecado dice San Agustín, es "toda palabra, acto o deseo contra la ley de Dios" (cfr. Contra Faustum I, 22 c. 27: PL 42, 418). O bien, según la definición clásica, pecado es:

a) la transgresión: es decir violación o desobediencia;

b) voluntaria: porque se trata no sólo de un acto puramente material, sino de una acción formal, advertida y consentida;

c) de la ley divina: o sea, de cualquier ley obligatoria, ya que todas reciben su fuerza de la ley eterna.

En realidad siempre la causa universal de todo pecado es el egoísmo o amor desordenado de sí mismo (cfr. S. Th., I-II, q. 84, a. 2).

Amar a alguien es desearle algún bien, pero por el pecado desea el hombre para sí mismo, desordenadamente, un bien sensible incompatible con el bien racional. Que el amor desordenado a sí mismo y a las cosas materiales es la raíz de todo pecado queda frecuentemente de manifiesto en la Sagrada Escritura (cfr. Prov. 1, 19; Eclo. 10, 9; Jue. 5, 10; 10, 4; I Sam. 25, 20; II Sam. 17, 23; I Re. 2, 40; Mt. 10, 25; etc.).

Junto a la causa universal de todo pecado, podemos distinguir otras, tanto internas como externas:

Las causas internas son las heridas que el pecado original dejó en la naturaleza humana:

1) la herida en el entendimiento: la ignorancia que nos hace desconocer la ley moral y su importancia;

2) la herida en el apetito concupiscible: la concupiscencia o rebelión de nuestra parte más baja, la carne, contra el espíritu;

3) la herida en el apetito irascible: la debilidad o dificultad en alcanzar el bien arduo, que sucumbe ante la fuerza de la tentación y es aumentada por los malos hábitos;

4) la herida en la voluntad: la malicia que busca intencionadamente el pecado, o se deja llevar por él sin oponer resistencia.

Las causas externas son:

1) el demonio, cuyo oficio propio es tentar o atraer a los hombres al mal induciéndolos a pecar. "Sed sobrios y estad en vela, porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros en busca de presa que devorar" (I Pe. 5, 8; cfr. también Sant. 4, 7);

2) las criaturas que, por el desorden que dejó en el alma el pecado original, en vez de conducirnos a Dios en ocasiones nos alejan de El. Pueden ser causa del pecado ya sea como ocasión de escándalo (ver 7.3.3.d), bien cooperando al mal del prójimo (ver 7.3.3.e).

El doble elemento de todo pecado: el alejamiento de Dios

Es su elemento formal y, propiamente hablando, no se da sino en el pecado mortal, que es el único en el que se realiza en toda su integridad la noción de pecado.

Al transgredir el precepto divino, el pecador percibe que se separa de Dios y, sin embargo, realiza la acción pecaminosa. No importa que no tenga la intención directa de ofender a Dios, pues basta que el pecador se de cuenta de que su acción es incompatible con la amistad divina y, a pesar de ello, la realice voluntariamente, incluso con pena y disgusto de ofender a Dios.

La conversión a las criaturas

Como se deduce de lo ya dicho, en todo pecado hay también el goce ilícito de un ser creado, contra la ley o mandato de Dios. Casi siempre es esto precisamente lo que busca el hombre al pecar, más que pretender directamente ofender a Dios: deslumbrado por la momentánea felicidad que le ofrece el pecado, lo toma como un verdadero bien, como algo que le conviene, sin admitir que se trata sólo de un bien aparente que, apenas gustado, dejar en su alma la amargura del remordimiento y de la decepción.

Comentarios
13 Comentarios en “El pecado”
  1. omarsinho Dijo:

    Dios los siga bendiciendo….Espero puedan conseguir informacion acerca de los exorcismos y liberaciones y tambien sobre el diablo (o satanas)…gracias

  2. claudia Dijo:

    toda informacion sobre la vida cristiana es buena para poderla aplicar a nuestras vidas es importante que la acojamos en nuestro corazon

  3. Cynthia Dijo:

    Hola buen día, hace poco me susbribi a esta pagina y este boletin me resulto interesante pero conforme fui avanzando enlalectura sentí que era algo confusa y complicada no pude comprender muy bien todo el mensaje de este texto lo poco k entendi me gusto mucho pero tal ves si las palabras fueran mas sencilla la lectura me hubiera transmitido mas…. es solo una opinion…. Gracias

  4. eddy javier Dijo:

    hoy es un buen dia para empezar, para recomenzar mi lucha para rectificar mis errores, para ser feliz liberandome de los pecados y buscando mas de nuestro DIOS.

  5. daiana Dijo:

    gracias por la info q comparten siempre. es muy edificante, bendiciones. dai

  6. alvaro torres Dijo:

    muy bueno este comentario me sirvio mucho para mi tarea.

  7. Maria Virginia Dijo:

    Los temas presentados hoy han dejado en mi interior un gran gozo . Estoy compartiendolos con mis hijos y nietos.

  8. LUIS LOPEZ Dijo:

    QUE MAL TAL VEZ NO SALGA MI COMENTARIO PERO SOLP PARA DECIRLES QUE YA BASTA DE DECIR COSAS COMO ESAS AUN CUANDO SABEMOS QUE DE "EL PECADO" SE CONSTRUYO EL VATICANO POR FAVOR VUELVAN A LAS FUENTES LA PALABRA NO EXISTE COMO TAL… YA BASTA DE TANTA MENTIRA

  9. NApoleon Reyna Dijo:

    Es muy alentador saber que podremos encontrar en este recurso temas acalratorios y que en especial me ayudan a fortalecer la mison que tengo de comparrtir lo que aprendo en mi parroquia y todo aquel que necesite saber. un abarzo enXto y AMria pra cada uno de ustedes.Napo

  10. Maria Jesus Dijo:

    SIGAN ADELANTE,! NECESITAMOS BUENA DOCTRINA PARA ANDAR POR LA VIDA EN EL BUEN CAMINO, QUE ES EL QUE MAS CUESTA, PERO VIVIR EN PAZ CON DIOS ES FELICIDAD VERDADERA Y DURADERA.

  11. Daniel Perez Dijo:

    Para los griegos pecado se decía hamartia: ‘fallo de la meta, no dar en el blanco’. Los escritores griegos solían utilizar la forma verbal hamartánō con respecto al lancero que erraba su blanco y, por implicación, aludía al concepto de vivir al margen de un código moral o intelectual tenido por meta ideal, debido a una actitud errónea, consciente o inconscientemente.1

    En hebreo la palabra común para “pecado” es jattáʼth, que también significa “errar” en el sentido de no alcanzar una meta, camino, objetivo o blanco exacto. En Jueces 20:16 se utiliza la forma verbal jatáʼ en una frase negativa para referirse a los benjamitas como ‘personas que podían tirar piedras con honda a un cabello y no erraban’ (véase también Job 5:24). Igualmente se aplica a desviarse de métas morales, como en Proverbios 8:35,36, que dice que el que halla sabiduría piadosa halla vida, pero ‘el que no alcanza (heb. jatáʼ) la sabiduría le está haciendo violencia a su alma’, pues la lleva a la muerte. En Arameo la palabra para “pecado” es khata.

    El concepto religioso aún vigente de pecado como ‘delito moral’ alude a la trasgresión voluntaria o involuntaria de normas o preceptos religiosos. Dado que existen innumerables normas de este tipo, existen innúmeros pecados, a los cuales se les asigna mayor, menor o ningún castigo según las distintas creencias.2

    En los estados confesionales, que tienen una “religión oficial”, puede estar penado con la privación de libertad, e incluso de la vida -, y en entornos culturalmente pobres, aun en sociedades modernas, se suelen achacar los problemas o accidentes físicos a la

  12. Eduardo Dijo:

    Excelente articulo sobre el pecado. Haciendo referencia a la fuente, quisiera utilizarlo en las charlas de catequesis que se programaran en mi parroquia. Si se necesita algun permiso o tramite para ello, favor indicarlo a traves de mi correo personal.

  13. Ismael Dijo:

    Este tema me parece muy importante para mantener despierta la conciencia.




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