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Vocación a la Vida Laical


12 junio 2008
Sección: Pastoral Juvenil

Es urgente que los fieles laicos adquieran plena conciencia de la necesidad de su participación activa en la Iglesia.

Los laicos son los fieles que, incorporados a Cristo por el Bautismo, incorporados al pueblo de Dios y hechos partícipes del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano, en la que a ellos les corresponde santificar las realidades terrenas: el trabajo, la escuela, la familia, la sociedad, la participación política, la economía, la cultura, la impartición de la justicia, etc.

 

Es urgente que los fieles laicos adquieran plena conciencia de la necesidad de su participación activa en la Iglesia, a través de los diversos ministerios (catequesis, evangelización, promoción humana, liturgia, comunidades de base, grupos apostólicos, de jóvenes, etc.) y movimientos (Acción Católica, Legión de María, Onda Juvenil Católica, Renovación Carismática, Adoración Nocturna, etc.).

 

Estados de vida del Laico.

 

1. Matrimonio

 

El matrimonio cristiano es un estado de vida que después de una preparación en el noviazgo, se logra la unión de una pareja para toda la vida (hombre y mujer).

 

El hombre es esencialmente relación, y es preciso que exista otro semejante a él, con el cual pueda comunicarse y establecer una relación de conocimiento, de amistad, de amor, para poder realizarse como persona.

 

Dios da al hombre una compañera, y aunque ambos sean física y psicológicamente distintos, se necesitan el uno al otro, es decir, son complementarios (Gen 2,18).

 

El matrimonio es una alianza:

No es un “contrato”, porque en éste se busca sacar el mayor provecho, y está sellado por una conveniencia meramente material que se pueda ser entre muchas personas y sólo dura un determinado tiempo. El matrimonio es una alianza sagrada, sellada ante todo por el amor. Esta alianza sólo se realiza entre un hombre y una mujer y es para siempre.

 

El matrimonio es una comunidad de vida y amor.

El matrimonio es una comunidad de amor, porque no se funda en el interés egoísta o la conveniencia. Su fundamento único y exclusivo es el amor, un amor que excluye la posibilidad de otra entrega, que todo lo soporta, que todo lo espera, que todo lo perdona. Un amor que nunca terminará aunque envejezcan juntos.

 

El matrimonio es un perfeccionamiento fecundo.

 

El matrimonio tiene dos finalidades básicas:

 

a) La ayuda mutua enriquece a los esposos:

La convivencia cotidiana pone al descubierto que el cónyuge tiene grandes cualidades, pero también grandes defectos, y que en ocasiones ocurren desacuerdos y dificultades. Ahí comienza lo difícil pero a la vez noble tarea de ayudar a la pareja a perfeccionarse, a ser feliz y a santificarse.

 

b) La procreación y educación de los hijos:

Dios el creador de la vida, por amor infundió la vida al hombre, llama precisamente a los esposos a que se amen y sean procreadores del hombre. Les llama a ser fecundos por medio de una paternidad responsable; y compartir su amor educando de una manera adecuada a los futuros hijos.

 

El matrimonio es una comunidad sacramental.

Es signo visible que respeta el amor de Dios a toda la humanidad, y de Cristo a su Iglesia. El matrimonio, como sacramento, es una vocación que exige entrega, fidelidad, donación, servicio, comprensión y respeto mutuo para toda la vida. Amándose de esta forma, los esposos se perfeccionan y se santifican.

 

¿Qué es el noviazgo?

 

Es un tiempo de preparación. Como una etapa indispensable, previa para el matrimonio. Podría decirse que el noviazgo es la primavera y el matrimonio es el otoño.

 

No es una estrategia para poseer una mujer como diversión y pasatiempo. El noviazgo no consiste sólo en mirar un tiempo para divertirse y pasarla bien.

 

Esta preparación tiene diversos aspectos:

 

a) Preparación física: Es necesario cuidarse y apartarse de los vicios que arruinan la salud e imposibilitan para sobrellevar las cargas del matrimonio. Hay que traer hijos al mundo, fuertes sanos, y llenos de vida.

 

b) Preparación económica: Es importante contar con un oficio o una profesión para desempeñar un trabajo y así sostenga económicamente una familia.

 

c) Preparación intelectual: Consiste en conocer e informarse eficazmente sobre el matrimonio en todos los aspectos, ayudados por los buenos medios de comunicación social.

 

d) Preparación psicológica: Deben conocer los novios sus costumbres, gustos, y cualidades, defectos arraigados. Qué piensan del matrimonio, de los hijos y del dinero.

 

e) Preparación social: Los novios necesitan de la convivencia, de la cooperación y de la comunicación de los demás. Deben crecer y madurar en las relaciones humanas.

 

f) Preparación moral y religiosa: Los novios deben compartir la fe que profesan, saber qué piensan de la Iglesia, de los sacramentos, de la moral, del sentido del cristiano. También saber el sentido de su sexualidad y el sentido humanizante de la castidad.

 

2. Viudez

 

La viudez, como “continuidad de la vocación matrimonial”, tiene una profunda significación como testimonio de la fe, como una búsqueda esforzada de la santidad personal y ejerce la función, a ejemplo de la Virgen María, de una amplia maternidad espiritual.

 

3. Celibato

 

Vivir el celibato significa no contraer matrimonio, no ser religiosa (o) ni Sacerdote. Esta vocación no se refiere a aquellas personas que se “quedan”, “que se les fue el tren,” “que son cotorras”. Se refiere a un estado de vida o forma de vivir en la cual se puede ser feliz. Muchas personas, después de una reflexión, se dan cuenta de que no encuadran en el matrimonio, ni en la vida consagrada, descubriendo así su vocación reside en el celibato.

 

San Mateo nos dice:

“Hay hombres que nacen incapacitados para casarse. Hay otros que fueron mutilados por los hombres. Hay otros que, por amor al Reino de los cielos, han descartado la posibilidad de casarse. ¡Entienda el que pueda!”.

 

Sólo el Reino de los cielos justifica la virginidad cristiana como lo dice Jesús: “…y sólo comprenden este lenguaje aquéllos a quienes se les ha concedido". (Mt, 19, 11).

 

Dos categorías célibes:

 

1) Los que soportan su celibato: Son aquellas personas que, habiendo pensado en el matrimonio, no pudieron lograrlo y permanecen célibes, pero no aceptan ni quieren su celibato. Entre éstas están:

 

a) Las personas débiles: son aquellas que por falta de decisión dejaron pasar los años, y consumen su vida en lamentaciones.

b) Las personas torpes: son aquellas que por caprichos, dejan pasar la oportunidad de ser felices; acosan al novio o a la novia.

c) Las personas cobardes: son aquellas que por miedo a la vida y a las responsabilidades del matrimonio optan por ser célibes, pero lamentándose siempre. Se dedican a contar sus conquistas a todo el mundo.

d) Las personas amargadas: son personas tristes, desalentadas, sin fuerzas, debido a una mala circunstancia en el matrimonio o en la vida consagrada.

 

2) Los que quieren su celibato:

 

Se clasifican en dos categorías:

 

a) Los que escogen su celibato viendo en él una manifestación de la voluntad de Dios.

• Las personas abnegadas: aquéllas que, olvidándose de sí, generosamente, se dedican a los suyos, viendo la voluntad de Dios en la circunstancia que la rodean. Quisieron ser sacerdotes, pero tenían a sus padres ya ancianos y prefirieron quedarse con ellos. Mujeres que tienen a su padre ya grande y a varios hermanos pequeños que necesitan de su ternura para cubrir a la madre ya muerta, y sienten la necesidad de quedarse a formarlos, aunque habían pensado en casarse o ingresar a la vida religiosa.

• Las personas que son llamadas a algo más alto: son las que, insatisfechas de lo humano, han comprendido que sólo Dios puede saciar su corazón, y viven en el mundo, desprendido de él, llevando una intensa vida interior y desgastando su vida ayudando a sus semejantes.

 

b) Los que lo prefieren por falsos conceptos y grandes egoísmos. Entre estos tenemos:

• Las personas independientes: son los que no quieren que haya autoridad alguna sobre ellas; pretenden ser las dueñas de sus actos y no necesitan de nadie.

• Las personas egoístas: son las que rechazan el matrimonio o la vida religiosa. Prefieren vivir buscando su propia comodidad y bienestar.

 

Inconvenientes del celibato:

 

a) La persona soltera tiene que asegurar su pan cotidiano y preocuparse de su porvenir.

b) La soledad espiritual, principalmente la soledad del corazón.

c) El temor de ser nombrado como una persona “solterona”, “cotorrona” o “quedada”.

 

Peligros del celibato:

 

a) Que su corazón insatisfecho busque afectos ilícitos.

b) Al verse sola, puede ser buscada por personas con no buenas intenciones.

c) Que su libertad llegue a caer el activismo, olvidándose de las prácticas de piedad.

 

Ventajas del celibato:

 

a) Disponer de más tiempo para el estudio y el apostolado.

b) El poder realizar de una manera más amplia su maternidad o paternidad espiritual.

c) El no estar sujeto a nadie, le permite ejercer funciones que no puede realizar una persona casada o consagrada.

d) Encuentra satisfacción y el sentido a su existencia.

 

 

 

Jornada Vocacional.

Equipo Diocesano de Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Acapulco.

 

 

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Fuente:

Pastoral Juvenil Coyuca

http://pjcweb.org
Comentarios
5 Comentarios en “Vocación a la Vida Laical”
  1. milixita Dijo:

    sta bonito

  2. sergio Dijo:

    Yo creo que muchas personas no se casan porque alo mejor estan cuidando a su mama o papa enfermo o porque no se qeden solos eyos toman esa decicion de no casarse y como dicen que despues son puras lamentaciones o reproches que por cuidar al familiar no hicieron vid
    a con algun novio o novia bueno ese es mi comentario a lomajor estoy mal pero ese es mi punto de vista gracias y espero no herir a nadie

  3. Apolinar Rivera Aguilar Dijo:

    Cuando has vivida muchas cosas del mundo,y luego descubres el Amor de Dios, te das cuenta que su Amor es el maximo y que no hay nada que se le compare y que te de la maxima plenitud al ir descubriendo su voluntad al mismo tiempo que la vas cumpliendo amando a todo ser que va poniendo en tu camino uanque te duela amarle por que no cumpla tus expectativas.

  4. ´luis olinto Dijo:

    me parce un buen trabajo elaborado. los felicito

  5. Silvia Dijo:

    Yo creo que hay otra categoría que no fue mencionada, los que por las circunstancias de la vida, se quedaron solteros apenas por una única razón, porque no encontraron simplemente una pareja adecuada. No querían ser celibatarios, tienen que soportar un celibato (porque para quien quería casarse es difícil quedarse soltero), pero no por ser débiles, torpes, cobardes o amargados. Es injusto colocar a todos en la misma canasta. O sea, hay diversos motivos que no están necesariamente encajados en dos. Recuerden que el ser humano es muy complejo. También esa “falta de suerte” puede corresponder a un plan divino, no lo sabemos.




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