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Todos podemos ser santos

GabrielGonzález Nares
24 octubre 2013
Sección: La santidad

 

 

El gran secreto de la santidad se reduce a parecerse más y más a El, que es el único y amable Modelo.
(San Josémaría Escrivá, Forja, 752)

Al entrar en un templo cristiano es posible que veamos figuras de los santos. Parece que todos ellos están en una dimensión sobre humana: rostros místicos, ojos elevados, posturas solemnes. Pero nunca vemos una imagen de un santo trabajando en la oficina, otro santo jugando futbók o una santa barriendo la casa.

Parece que la santidad no es para todos, sino sólo para unos cuantosl pues entre las tareas diarias, ¿quién tiene tiempo para orar, hacer sacrificio o leer la Biblia? Sin embargo, la santidad es para todos porque todos, en calidad de creaturas e hijos de Dios estamos llamados a participar de la bienaventuranza perfecta que sólo se encuentra en la vida digna de Dios y de su felicidad.

San Josémaría Escrivá de Balaguer es llamado el santo de la normalidad porque propuso que todos los cristianos podemos llegara  ser santos si cada día intentamos parecernos a Dios a través de las virtudes y la vida práctica. Aquí dejamos algunos consejos seleciconados de las obras de San Josemaría para que sean guía de muchos cristianos que desean llegara a ser santos.

La santidad…

Se manifiesta en hechos
La santidad personal no es una entelequia, sino una realidad precisa, divina y humana, que se manifiesta constantemente en hechos diarios de Amor.
Forja, 440

En lo pequeño
La santidad “grande” está en cumplir los “deberes pequeños” de cada instante.
Camino, 817

Elegidos desde toda la eternidad
Vosotros y yo formamos parte de la familia de Cristo, porque El mismo nos escogió antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha en su presencia por la caridad, habiéndonos predestinado como hijos adoptivos por Jesucristo, a gloria suya, por puro efecto de su buena voluntad (Eph I, 4-5). Esta elección gratuita, que hemos recibido del Señor, nos marca un fin bien determinado: la santidad personal, como nos lo repite insistentemente San Pablo: hæc est voluntas Dei: sanctificatio vestra (1 Thes IV, 3), ésta es la Voluntad de Dios: vuestra santificación. No lo olvidemos, por tanto: estamos en el redil del Maestro, para conquistar esa cima.
Amigos de Dios, 2

Así como el clamor del océano se compone del ruido de cada una de las olas, así la santidad de vuestro apostolado se compone de las virtudes personales de cada uno de vosotros.
Camino, 960

Acabar bien las tareas
La santidad está compuesta de heroísmos. —Por tanto, en el trabajo se nos pide el heroísmo de “acabar” bien las tareas que nos corresponden, día tras día, aunque se repitan las mismas ocupaciones. Si no, ¡no queremos ser santos!
Surco, 529

El santo no nace, se hace
Ciertamente se trata de un objetivo elevado y arduo. Pero no me perdáis de vista que el santo no nace: se forja en el continuo juego de la gracia divina y de la correspondencia humana. Todo lo que se desarrolla —advierte uno de los escritores cristianos de los primeros siglos, refiriéndose a la unión con Dios—, comienza por ser pequeño. Es al alimentarse gradualmente como, con constantes progresos, llega a hacerse grande. Por eso te digo que, si deseas portarte como un cristiano consecuente —sé que estás dispuesto, aunque tantas veces te cueste vencer o tirar hacia arriba con este pobre cuerpo—, has de poner un cuidado extremo en los detalles más nimios, porque la santidad que Nuestro Señor te exige se alcanza cumpliendo con amor de Dios el trabajo, las obligaciones de cada día, que casi siempre se componen de realidades menudas.
Amigos de Dios, 7

Lo imprescindible
¿Santo, sin oración?… —No creo en esa santidad.
Camino, 107

La santidad está en la lucha, en saber que tenemos defectos y en tratar heroicamente de evitarlos.
La santidad —insisto— está en superar esos defectos…, pero nos moriremos con defectos: si no, ya te lo he dicho, seríamos unos soberbios.
Forja, 312

En el trabajo
Las tareas profesionales —también el trabajo del hogar es una profesión de primer orden— son testimonio de la dignidad de la criatura humana; ocasión de desarrollo de la propia personalidad; vínculo de unión con los demás; fuente de recursos; medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que vivimos, y de fomentar el progreso de la humanidad entera…
—Para un cristiano, estas perspectivas se alargan y se amplían aún más, porque el trabajo —asumido por Cristo como realidad redimida y redentora— se convierte en medio y en camino de santidad, en concreta tarea santificable y santificadora.
Forja, 702

La santidad es para todos: San Josemaría Escrivá

Comentarios
4 Comentarios en “Todos podemos ser santos”
  1. Jesus Ramirez Dijo:

    Recordemos las palabras que nuestro Senor Jesucristo dijo, sean santos como mi Padre y Yo somos santos, en otras palabras sean Justos como mi Padre y Yo somos justos.
    La justificacion consiste en dar y recibir lo que cada uno merece.
    Por lo tanto yo humilde pecador tengo la esperanza de llegar a la santidad, hay que correr como el Apostol San Pablo hasta lograr llegar a la META FINAL.
    Sin detenernos por los obstaculos que tengamos en la vida, yo creo en JESUS y EL no miente, espero algun dia lograrlo al menos morire intentandolo. Bendiciones.

  2. paquita muñoz-cobo Dijo:

    Quiero ser santa con la gracia de Dios. Con mis fuerzas se que no puedo. Intento poner los medios. La oración verdadera, la meditación, la lectura espiritual, la Santa Misa, la Comunión, la presencia de Dios, los deberes de estado, las charlas de la Parroquia, el examen particular y general, el estar alegre, el ser amable y servecial.
    Pero tengo un defecto muy malo, que veo los defectos de los demás y en algunas ocasiones los comento y me hace mucho mal.
    Recen por mi a la Santísima Virgen, que me cubra con su manto, que me lleve a Jesús que es mi gran amor. AMÉN

  3. pedro Dijo:

    La distracción es Fatal para seguir el Camino al Cielo. Si dejamos de MIRAR las virtudes de Cristo, el mundo nos puede seducir y CAEREMOS !!!!

  4. Paquita Muñoz-Cobo Dijo:

    Pidamos la santidad al Espiritu Santo, Pidamos la humildad que es la base de la santidad y con ella vendrán las demás virtudes y nos pareceremos cada día más y más a Nuestro Señor Jesucristo, a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y nuestra. Abandonándonos en la voluntad del Padre




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