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Ser humilde imitador de Cristo

Tomás de Kempis
8 julio 2008
Sección: Imitación de Cristo

JESUCRISTO:

1. Guárdate de escudriñar inútil y curiosamente este profundísimo Sacramento, sino te quieres ver anegado en un abismo de dudas. El que es escrudriñador de la majestad, será abrumado de su gloria. Más puede obrar Dios, que lo que el hombre puede entender. Pero no se prohíbe el devoto y humilde deseo de alcanzar la verdad a aquellos que siempre están prontos a ser enseñados, y caminar según las santas doctrinas de los Santos Padres.

2. Bienaventurada la sencillez que dejando los ásperos caminos de las cuestiones, va por la senda llana y segura de los mandamientos de Dios. Muchos perdieron la devoción, queriendo escudriñar las cosas sublimes. Fe se te pide y vida sencilla, no elevación de entendimiento ni profundidad de los misterios de Dios. Si no entiendes y comprendes las cosas más triviales, ¿cómo entenderás las que están sobre la esfera de tu alcance? Sujétate a Dios, y humilla tu juicio a la fe, y se te dará la luz de la ciencia, según tu fuere útil y necesaria.

3. Algunos son gravemente tentados contra la fe en este Sacramento; más esto no se de imputar a ellos, sino al enemigo. No tengas cuidado, no disputes con tus pensamientos, embriagándolos ni respondas a las dudas que el diablo te sugiere; sino cree en las palabras de Dios, cree a sus Santos y a sus Profetas, y huirá de ti el malvado enemigo. Muchas veces es muy conveniente al siervo de Dios el padecer estas tentaciones. Pues no tienta el demonio a los infieles y pecadores a quienes ya tiene seguros; sino que tienta y atormenta de diversas maneras a los fieles y devotos.

4. Acércate, pues, con una fe firme y sencilla, y llégate al Sacramento con suma reverencia; y todo lo que no puedes entender, encomiéndalo con seguridad al Dios todopoderoso. Dios no te engaña; el que engaña es el que se cree a sí mismo demasiadamente. Dios anda con los sencillos, se descubre a los humildes, y da entendimiento a los pequeños, alumbra a las almas puras, y esconde su gracia a los curiosos y soberbios. La razón humana es flaca, y puede engañarse; mas la fe verdadera no puede ser engañada.

5. Toda razón y discurso natural debe seguir a la fe, y no ir delante de ella ni quebrantarla. Porque la fe y el amor muestran aquí mucho su excelencia, y obran secretamente en este santísimo y sobreexcelentísimo Sacramento. El Dios eterno, inmenso y de poder infinito, hace cosas grandes e inescrutables en el cielo y en la tierra; y sus obras admirables se ocultan a toda investigación. Si tales fuesen las obras de Dios, que fácilmente se pudiesen comprender por la razón humana, no se dirían inefables ni maravillosas.

F I N

Gloria a Cristo Jesus………..ahora y siempre. Amen

Comentarios
4 Comentarios en “Ser humilde imitador de Cristo”
  1. Luis Armando Dijo:

    Creo, pero aumenta mi fe… Hágase Señor tu voluntad y no la mía… Estáte Señor conmigo siempre, sin jamás partirte… Señor me pongo en tus manos, haz de mi lo que quieras… Señor, tu me llamaste para ser instrumento de tu gracia… Alejate enemigo, que mi Dios Uno y Trino está conmigo…. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, lobeamos Señor de todo mal.. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén…

  2. Luis Armando Salazar Dijo:

    Señor… Quédate con nosotros y parte psra nosotros el Pan… Amén .

  3. Luis Armando Dijo:

    No debemos actuar tratando de imitar a Cristo; debemos dejar que Cristo actúe en nosotros y eso lo lograremos solo abandonándonos en Sus manos y no en las de los hombres (incluyendo las nuestras), pues así como es grande Su amor hacia nosotros, así de grande es Su misericordia .

    Gloria a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo hoy y siempre, por los siglos de los siglos amen…

    Amen, amén, amén…

  4. Luis Armando Dijo:

    Ahora entiendo la inspiración del autor de la siguiente oración:

    Padre,
    me pongo en tus manos.
    Haz de mí lo que quieras.
    Sea lo que sea, te doy gracias.

    Estoy dispuesto a todo;
    lo acepto todo
    con tal de que tu voluntad
    se cumpla en mí
    y en todas tus criaturas.
    No deseo ninguna otra cosa, Padre.

    Te ofrezco mi vida.
    Te la doy con todo el amor
    de que soy capaz.
    Porque te amo
    y necesito darme:
    ponerme en tus manos,
    sin medida,
    con una infinita confianza.
    Porque Tú eres mi Padre.
    CARLOS DE FOUCAULD




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