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De la inconstancia del corazón

Tomás de Kempis
9 julio 2008
Sección: Imitación de Cristo

Jesucristo:

1. Hijo, no creas a tu deseo; pues el que ahora es, presto se te mudará en otro. Mientras vivieres, estás sujeto a mudanzas, aunque no quieras, porque ya te hallará alegre, ya triste, ya sosegado, ya turbado, ya devoto, ya indevoto, ya diligente, ya perezoso; ahora pesado, ahora liviano. Mas el sabio bien instruido en el espíritu, es superior a estas mudanzas: no mirando lo que experimenta dentro de sí, ni de que parte sopla el viento de la instabilidad; sino a dirigir toda la intención de su espíritu al debido y deseado fin. Porque así podrá permanecer siempre el mismo e ileso en tan varios casos, dirigiendo a Mí sin cesar la mira de su sencilla intención.

2. Y cuanto más pura fuere, tanto estará más constante entre las diversas tempestades. Pero en muchas cosas se obscurecen los ojos de la pura intención, porque se mira fácilmente a lo que se presenta como deleitable. Así es, que rara vez se halla quien esté enteramente libre de lunar de su propio interés. De este modo, los judíos en otro tiempo vinieron a casa de Marta y María Magdalena en Betania, no sólo por Jesús, si también para ver a Lázaro. Débense, pues, limpiar los ojos de la intención, para que sea sencilla y recta, y se enderece a Mí sin detenerse en los medios.

Comentarios
1 comentario en “De la inconstancia del corazón”
  1. Luis Armando Dijo:

    Qué fácil se vé… Sin embargo el pensamiento es, como dijera Santa Teresa, la loca de la casa y si no ejercemos dominio sobre él, nos sacará frecuentemente de lo que inicialmente nos proponemos.
    Empecemos por domarlo, de tal suerte que conscientemente retomemos el pensamiento inicial, Cristo, desechando al intruso; cada vez que esto nos ocurra intentemos lograrlo repitiendo incesantemente “Aléjate enemigo que Jesús está conmigo” o algo similar… Se dice fácil, pero con la ayuda de Dios, TODO es posible…Amén…




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