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El Trato con las Gentes : El Rey, el Abad y el Cocinero

Gabriel Marañon Baigorrí
25 agosto 2008
Sección: Hijos y educación

Cuenta Juan de Timoneda que cierto rey quiso quitar el monasterio a un honrado abad y dárselo a otro por ciertos revolvedores. Llamóle un día el rey y le dijo: "Reverendo padre; soy informado de que no sois tan docto cual conviene y el estado vuestro requiere y por pacificación de mi reino y descargo de mi conciencia os quiero hacer tres preguntas, las cuales, si por vos me son declaradas, hacéis dos cosas: la una, que queden mentirosas las personas que tal os han levantado; la otra, que os confirmaré para toda vuestra vida el abadiado; y si no, habréis de perdonar." El abad le pidió le dijera las tres preguntas. A lo que el rey le preguntó: "La primera es que digáis cuánto valgo yo; la segunda dónde está el medio del mundo, y la tercera qué es lo que yo pienso." El rey le dio de plazo un mes para pensar en ello.

Vuelto el abad al monasterio, y por más que miró sus libros y diversos autores, no halló respuesta a las tres preguntas del rey. Como fuese por el monasterio argumentando entre sí, díjole un día el cocinero: "¿Qué es lo que tiene su paternidad?" El abad no quiso decirle lo que le ocurría. Pero tomó a replicar el cocinero, diciéndole: "No deje de decírmelo, señor, porque a veces debajo de ruin capa yace buen bebedor, y las chicas piedras suelen mover las grandes carretas." Entonces el abad le contó la entrevista que tuvo con el rey. A lo que replicó el cocinero: "Vuestra paternidad haga una cosa, y es que me preste sus ropas, me afeitaré la barba y como le asemejo un tanto y vayamos de noche a la presencia del rey; no se dará cuenta del engaño, y así que, teniéndome por su paternidad, yo le prometo sacarle de su trabajo."

Quedó conforme el abad. Vistiose el cocinero de abad y los dos juntos fueron a la presencia del rey.

El rey hízole sentar y le preguntó: "¿Qué respuestas traes a mis tres preguntas?" Respondió el cocinero: "Primeramente, a lo que me preguntó vuestra alteza que cuánto valía, digo que vale veintinueve dineros, porque Cristo valió treinta. Lo segundo, que dónde está el medio del mundo, es donde tiene su alteza los pies; la causa, que como sea redondo como bola a donde pusieren el pie es el medio de él. Lo tercero, que dice vuestra alteza es que diga qué es lo que piensa, es que cree hablar con el abad y está hablando con su cocinero." Admirado el rey de esto, dijo: "¿Que eso pasa en verdad?" Respondió: "Si, señor, que soy su cocinero, que para semejantes preguntas era yo suficiente y no mi señor el abad."

Viendo el rey la osadía y viveza del cocinero, no sólo le confirmó en la abadía al abad para todos los días de su vida, sino que hízole infinitas mercedes al cocinero.

Explicación Doctrinal:

No todo se aprende en los libros. Se aprende también mucho teniendo trato con las gentes. Pero también se aprende con las gentes del pueblo humildes y sencillas; aprenderás ideas de alta sabiduría, modos de vida social y profesional, relación de costumbres de pueblos y naciones.

Por eso trata y dialoga con todo el mundo. No te apartes de las gentes con el pretexto de que no son de tu posición social. Eso es absurdo. Ante Dios todos somos iguales. Y hoy vemos que el hijo de un carpintero, el de un herrero, etc. estudian medicina, arquitectura y, por tanto, van a ser el día de mañana los dirigentes de la sociedad. Por eso, hemos de tratamos con todos para conocernos y amarnos y enriquecernos intelectual y espiritualmente unos a otros.

Además adquieres más desenvoltura en la vida.

Debajo del traje raído de un obrero, de un humilde campesino se esconde a veces mucho sentido común, mucha dignidad y sabiduría de la vida. ¡Cuánto podemos aprender de ellos!.

Norma de Conducta:

Trataré y dialogaré con todas las clases sociales.

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