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La oración después de la comunión


23 julio 2008
Sección: Eucaristía

«Cuando se ha terminado de distribuir la comunión, el sacerdote y los fieles, si se juzga oportuno, pueden orar un rato recogidos. O si se prefiere, puede también cantar toda la asamblea un himno, un salmo o algún otro canto de alabanza» (OGMR 56j). La práctica devocional de la Iglesia ha dado siempre una importancia muy notable a este tiempo de oración después de la comunión. Esa «conveniente acción de gracias», de que hablaba San Pío X, es un momento muy especial de gracia. Por eso es aconsejable realizarla fielmente, bien sea en ese momento de silencio, inmediato a la comunión, o bien después de finalizada la misa.

 

Es lo que la Iglesia recomienda: para que los fieles «puedan perseverar más fácilmente en esta acción de gracias, que de modo eminente se tributa a Dios en la misa, se recomienda a los que han sido alimentados con la sagrada comunión que permanezcan algún tiempo en oración» (Eucharisticum mysterium 38).

 

Después de ese tiempo, más o menos largo, «en la oración después de la comunión, el sacerdote ruega para que se obtengan los frutos del misterio celebrado» (OGMR 56k). Estos frutos son incesantemente indicados y pedidos en las oraciones de postcomunión. En efecto, si hacemos una lectura seguida de postcomuniones de la misa, iremos conociendo claramente cuáles son los frutos normales de la participación eucarística, pues lo que pide la Iglesia en esas oraciones, con toda confianza y eficacia, coincide precisamente con lo que el Señor quiere dar en la liturgia de la misa. Esto es lo propio de toda oración litúrgica, que realiza lo que pide.

 

Veamos, a modo de ejemplo, algunas peticiones incluidas en postcomuniones de domingos del Tiempo Ordinario: «te suplicamos la gracia de poder servirte llevando una vida según tu voluntad» (1). «Alimentados con el mismo pan del cielo, permanezcamos unidos en el mismo amor» (2). «Cuantos hemos recibido tu gracia vivificadora, nos alegremos siempre de este don admirable que nos haces» (3). «Que el pan de vida eterna nos haga crecer continuamente en la fe verdadera» (4). «Concédenos vivir tan unidos en Cristo, que fructifiquemos con gozo para la salvación del mundo» (5). «Busquemos siempre las fuentes de donde brota la vida verdadera» (6). «Alcanzar un día la salvación eterna, cuyas primicias nos has entregado en estos sacramentos» (7; intención frecuente: +20, 26, 30, 31). «Sane nuestras maldades y nos conduzca por el camino del bien» (10). «Que esta comunión en tus misterios, Señor, expresión de nuestra unión contigo, realice la unidad de tu Iglesia» (11). «Condúcenos a perfección tan alta, que en todo sepamos agradarte» (21). «Fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos» (22). «Sea su fuerza, no nuestro sentimiento, quien mueva nuestra vida» (24). «Nos transformemos en lo que hemos recibido» (27). «Nos hagas participar de su naturaleza divina» (28). «Aumente la caridad en todos nosotros» (33). «No permitas que nos separemos de ti» (34). «Encontrar la salud del alma y del cuerpo en el sacramento que hemos recibido» (Trinidad).

 

Éstos y otros preciosos efectos que la Iglesia pide con audacia y confianza en la oración postcomunión -como también en la oración colecta y la del ofertorio- son los que la eucaristía causa de suyo en nosotros, si no ponemos impedimento a la acción de Cristo en ella (+Catecismo, frutos de la comunión: 1391-1398).

 

Comunión y santidad

«Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré el último día» (Jn 6,53-54). La cosa es clara: la santificación cristiana tiene forma eucarística. Es así, al menos ordinariamente, como ha querido Cristo santificarnos. Y nosotros no podemos santificarnos según nuestros gustos o inclinaciones -es absurdo-, sino según Cristo ha dispuesto hacerlo, y nos lo ha dicho. Sólo él es «Santo y fuente de toda santidad» (PE II).

 

En realidad, no es posible nuestra santificación sin verdaderos milagros de la gracia. ¿Cómo, si no, podríamos librarnos de pecados, defectos o imperfecciones tan arraigados en nuestra personalidad? San Juan de la Cruz nos muestra claramente que la purificación activa del cristiano no puede alcanzar la perfecta santidad, «hasta que Dios lo hace en él, habiéndose él pasivamente» (I Noche 7,5). Pues bien, aunque nosotros hemos de realizar actos al comulgar, sobre todo de fe y de amor -en cuanto ello nos sea posible-, lo cierto es que de la comunión puede decirse, más o menos, lo que el Doctor místico afirma de la contemplación: en ella «Dios es el agente y el alma es la paciente»; y el alma está «como el que recibe y como en quien se hace, y Dios como el que da y como el que en ella hace» (Llama 3,32).

 

La comunión eucarística es, pues, un momento privilegiado para esos milagros de la gracia que necesitamos. Cristo en ella, con todo el poder de su pasión gloriosa y de su resurrección admirable, nos concede ir muriendo a los pecados del hombre viejo, e ir renaciendo a las virtudes del hombre nuevo. Es en la eucaristía donde, por obra del Espíritu Santo, el pan y el vino se convierten en cuerpo y sangre de Cristo, y donde igualmente, por obra del Espíritu Santo, los hombres carnales se transforman en hombres espirituales, cada vez más configurados a Cristo. «5. Debe pedirse consejo al confesor. Procuren, sin embargo, los confesores no apartar a nadie de la comunión frecuente o cotidiana, con tal que se halle en estado de gracia y se acerque con rectitud de intención» (Denz 1981/3375 – 1990/3383).

 

Parece claro que en la grave cuestión de la comunión frecuente, la mayor tentación de error es hoy la actitud laxista, y no el rigorismo jansenista, siendo una y otro graves errores. Entre ambos extremos de error, la doctrina de la Iglesia católica, expresada en el decreto de San Pío X, permanece vigente. Hoy «la Iglesia recomienda vivamente a los fieles recibir la santa eucaristía los domingos y los días de fiesta, o con más frecuencia aún, incluso todos los días» (Catecismo 1389).
Comentarios
5 Comentarios en “La oración después de la comunión”
  1. melany Dijo:

    esta muy aburrido

  2. melany Dijo:

    esta muy aburrido

  3. melany Dijo:

    esta muy aburrido

  4. geraldina Dijo:

    por favor pido que hagan cadena de oracion par que Jehova Dios pueda ayudarme y complacer prontamente esta peticion que hoy pongo aqui.
    oh! bendito Dios padre amado padre bendito tu que eres el todopoderoso el que todo lo puede tu que diste a tu hijo Jesucristo que en esa cruz murio y derramo su sangre preciosa para pagar por todos mis pecados por favor te pido en el nombre de Jesus y por esa sangre preciosa en este dia que me concedas el milagro que aqui en este momento te pido yo deseo que por favor me proveas todos los medios necesarios para poder casarme prontamente .quiero casarme con mi amado novio jose luis y quiero que podamos ser felices juntos quiero pronto estar embarazada y poder tener mi hijo sano fuerte lindo hermoso sano inteligente que sea nuestro hijo hijo mio y de mi marido jose luis oh !! Dios bendito en el nombre de jesus concedeme este milagro que te estoy pidiendo Dios mio yo soy una persona con muchas dificultades ..tengo grandes necesidades y tambien tengo un problema de salud por favor Dios mio inclina tu rostro y que haye yo la gracia en tus ojos, concedeme ese milagro de poder ser madre prontamente.. quiero estar embarazada y tener mi hijito con mi marido jose luis, por favor padre mio tocame con tu mano bendita y derrama de tu gracia sobre mi vida, derrame tu misericordia en este dia sobre mi vida y concedeme ese milagro… por favor ayudame y proveeme todos los medios humanamente necesario para poder casarme pronto.. por favor bendito Dios en el nombre de jesus aparta todo aquello que estorba y todo lo que impida el fluir de nuestro amor.. quita saca aparta ata liga y hechalo fuera fuera fuera de nuestros camino todas esas cosas que estorabn en nuestra relacion y que jose luis y yo nos casemos prontamente, oh Dios mio toca el corazon la mente el pensamiento el alma el corazon el espiritu de jose luis en este instante a donde sea que el este en este preciso momento y ponle tambien todos los medios necesarios para que pueda casarse conmigo muy pronto.. quitale apartale y limpiale su camino de todo aquello que este estorbandole y de todo aquello que le impida el fluir de nuestro amor…escucha oh! Dios mio en este dia y por favor atiende la peticion y la suplica de mi corazon.. hoy estoy aqui delante de ti con mi corazon humilde contrito y humillado..postrada delante de ti oh Dios mio.. pidiendote este milagro.. dame y concedeme este milagro oh Dios mio…mira que no he venido a pedirte oro, tampoco he venido a pedirte plata..no he venido a pedirte vanidades ni cosas vanas tampoco vine a pedirte millones.. tan solo vine humildemente ante ti a pedirte que me des que me proveas todos los medios necesarios para poder casarme con mi novio jose luis y poder tener pronto pronto ese hijo tan anciado y tan anhelado que hoy aqui te pido..permite oh Dios que yo pueda testificar de tu misericordia en mi vida .. Dios mio Dios mio Dios mio por favor ayudame..mirame yo estoy sirviendote a ti.. yo soy tu hija Dios mio mirame..como salen las lagrimas de mi corazon y de mi alma..mirame yo te he servido durante todos estos años, yo he servido mi casa, he servido mi familia, oh! Dios mio en el nombre de jesus mirame..y mira que de mi fruto de trabajo se han alimentado tantas bocas.. tantos son los que se han beneficiado de mi fruto de trabajo.. por favor Dios mio no me niegues hoy este favor que aqui humildemente hoy vengo a pedirte..
    padre bendito yo soy tu hija, por favor no me desampares en este momento, estoy sufriendo mucho, dios mio tu conoces mi corazon y no puedo engañarte, tu sabes cuanto estoy sufriendo..por favor no rechaces mis lagrimas en este dia.. por favor llegue a tu presencia en este instante esta peticion de mi corazon.
    en el nombre de jesus ayudame y concedeme ese milagro…quiero casarme con jose luis y deseo que eso sea pronto y quiero tener un hijo mio sano fuerte lindo hermoso inteligente hijo mio y de mi marido jose luis..todo eso te lo pido por la sangre preciosa de jesus que derramo toda esa sangre en esa cruz por mi causa…y hoy por esa misma sangre pido que me des una respuesta en este momento..y he venido aquí ante este alta a pedirte humildemente este favor.. acuerdate bendito Dios mio que no estoy pidiendote oro, tampoco vine a pedirte plata.. no he vendio a pedirte millones… solo vine a pedirte tan solo este milagro…yo se Dios mio que todo lo demas tu me lo proveeeras por añadidura.. tan solo estoy poniendo esta petición y ofreciendote mi ofrenda en Fe…ante este altar..por favor bendito Dios concedeme este milagro que hoy te pido amen amen amen.

  5. Marcos Dijo:

    Muy bueno!!! me sirvió




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