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La vergüenza cubrió mi rostro


24 marzo 2009
Sección: El Calendario litúrgico

"La vergüenza cubrió mi rostro" (Sal 68)

Hace varios años que el filósofo judío Levinas me ayudó a caer en la cuenta de lo que significa el rostro humano. Es la parte de nuestro cuerpo que nosotros nunca podemos ver directamente. Y, sin embargo, la parte que los demás ven. Más aún: el rostro es como una concentración de nuestro cuerpo entero para los demás. Son los demás quienes nos dicen: "Te veo hoy con mala cara" o "Tienes buena cara". Nuestro rostro es la ventana por la cual se comunica lo que somos. Comunican nuestros ojos y comunican nuestros labios. Una frente fruncida es señal de preocupación. Unos labios apretados indican rabia. Una sonrisa transmite alegría.

Si el rostro es un concentrado de humanidad, ¡qué fuerza adquieren las palabras del profeta Isaías ("No oculté el rostro a insultos y salivazos") o las del salmo 68 ("La vergüenza cubrió mi rostro")!

Junto al sentido del oído, hoy ponemos a punto también el sentido de la vista para contemplar el rostro de Jesús durante los próximos días. No sé si se parece al rostro diseñado hace poco más de un año por expertos de la BBC a partir del cráneo de un judío del siglo I. Lo que sí sé es que se trata de un mapa en el que están registrados los gozos y sufrimientos de todos los seres humanos.

En vísperas de su muerte, el rostro de Jesús resume la entera trayectoria de su vida terrena: sus largos años de laboratorio nazareno y sus pocos meses o años de itinerancia misionera por tierras de Galilea y de Jerusalén.

¿Cómo veían el rostro de Jesús sus discípulos cuando le preguntaban, uno tras otro, incluido Judas, la pregunta del millón: "¿Soy yo acaso, Señor?". ¿Verían preocupación, rabia, frustración, derrota? ¿O verían un rostro luminoso, sobrecargado de amor en cada una de sus millones de células?

"Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro". Esta es la súplica que brota en un día como hoy en el que millones de personas se ponen en camino hacia los lugares donde van a pasar los días del triduo sacro.

¿Se puede vivir el triduo sacro estando de vacaciones? ¿Se ha convertido la Semana Santa en un simple período vacacional, salpicado con algún rito folclórico religioso a modo de relleno para tranquilizar la conciencia? Quizá hoy podemos responder con sencillez. Se puede vivir el triduo sacro en cualquier lugar … con tal de que no tengamos miedo de buscar y contemplar el rostro de Cristo. No importa tanto el lugar cuanto el coraje de dirigir nuestros ojos a ese rostro cubierto de insultos y salivazos y, sin embargo, hermoso, radiante, perdonador. Ese rostro se muestra en la liturgia de la iglesia y se muestra en las personas sufrientes que, sin duda, iremos encontrando. Por mucho derecho que tengamos al descanso, no podemos mirar en otra dirección, porque en el familiar con problemas o en el que nos sirve en un hotel podemos descubrir al Cristo que sigue sufriendo hoy. Volver la espalda a esos rostros tan reales es volver la espalda al Cristo que nos mira.

"Oculi nostri ad Dominum Jesum" canta la liturgia. "Nuestros ojos están vueltos al Señor Jesús". Ojalá podamos aguzar la vista para contemplar este rostro en cualquier lugar en el que nos encontremos durante los próximos días.

Gonzalo Fernández, claretiano

www.mercaba.org

Comentarios
No hay comentarios en “La vergüenza cubrió mi rostro”
  1. Julián Dijo:

    yo creo que este artículo es importante, porque muchas personas, nos preocupamos por las cosas, que menos importancia tienen. estamos más prestos, a las cosas nuevas que salen cada dìa, quizás pensamos en las vacaciones largas que se dan por motivo de semana santa, olvidàndonos de la esencia que tiene dicha fiesta. es el momento de ver el rostro de Jesús en tantos niños abandonados, excluídos de la sociedad, marginados, inclusive por sus mismos familiares. cero que es el momento de decir basta ya a tanta indiferencia, frente a las personas que sufren, y ponerse a pensar en ellos como Jesús lo habría hecho, entonces ánimo de nosotros depende que las cosas cambien y den un giro para los que verdaderamente lo necesitan. que Dios los bendiga.

  2. Julián Dijo:

    yo creo que este artículo es importante, porque muchas personas, nos preocupamos por las cosas, que menos importancia tienen. estamos más prestos, a las cosas nuevas que salen cada dìa, quizás pensamos en las vacaciones largas que se dan por motivo de semana santa, olvidàndonos de la esencia que tiene dicha fiesta. es el momento de ver el rostro de Jesús en tantos niños abandonados, excluídos de la sociedad, marginados, inclusive por sus mismos familiares. cero que es el momento de decir basta ya a tanta indiferencia, frente a las personas que sufren, y ponerse a pensar en ellos como Jesús lo habría hecho, entonces ánimo de nosotros depende que las cosas cambien y den un giro para los que verdaderamente lo necesitan. que Dios los bendiga.

  3. Julián Dijo:

    yo creo que este artículo es importante, porque muchas personas, nos preocupamos por las cosas, que menos importancia tienen. estamos más prestos, a las cosas nuevas que salen cada dìa, quizás pensamos en las vacaciones largas que se dan por motivo de semana santa, olvidàndonos de la esencia que tiene dicha fiesta. es el momento de ver el rostro de Jesús en tantos niños abandonados, excluídos de la sociedad, marginados, inclusive por sus mismos familiares. cero que es el momento de decir basta ya a tanta indiferencia, frente a las personas que sufren, y ponerse a pensar en ellos como Jesús lo habría hecho, entonces ánimo de nosotros depende que las cosas cambien y den un giro para los que verdaderamente lo necesitan. que Dios los bendiga.

  4. manuela Dijo:

    dios mio en tus manos ponemos nuestro espiritu dios los dendiga

  5. manuela Dijo:

    dios mio en tus manos ponemos nuestro espiritu dios los dendiga

  6. manuela Dijo:

    dios mio en tus manos ponemos nuestro espiritu dios los dendiga




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