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El Ayuno


15 julio 2012
Sección: El Calendario litúrgico

 

La Cuaresma se presta para encontrar el sentido del ayuno en la historia y la forma de practicarlo adecuadamente. El ayuno es una gran herramienta de acercamiento a Dios tanto a través de la soliradidad en el sufrimiento de los pobres como a través del sacrificio ofrecido a Dios.

Historia y práctica

“El tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para que celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia”. Tal es, según el Concilio Vaticano II, la doble finalidad de este tiempo sagrado que los católicos iniciamos el pasado miércoles, llamado “de ceniza”, por exteriorizarse en él la condición frágil y pecadora del hombre mediante el sencillo y elocuente signo de la imposición de la ceniza en la cabeza de los fieles.

Pero hay otras prácticas religiosas como son las del ayuno y la abstinencia que están unidas a este tiempo litúrgico y que, a la vez que han sido consideradas expresión de penitencia y conversión, han calado profundamente no sólo en manifestaciones de religiosidad popular, sino también en la cultura y hasta en la gastronomía de nuestros pueblos y naciones cristianas.

La Cuaresma no surgió desde el principio tal y como la conocemos hoy, sino que ha tenido una gestación de siglos y siempre referida a la celebración pascual. Esta última se fijó a mediados del siglo II y se la relacionó con la Pascua judía fijándola, tras una dura controversia, el domingo siguiente a ésta por decisión del Papa Victor (189-198). Establecida la fecha pascual, empiezan a surgir en las Iglesias de Oriente y Occidente la realización de un “gran ayuno” para poder prepararla de manera adecuada.

Preparar la Pascua

El ayuno siempre ha tenido en la historia de las religiones un profundo sentido ascético, y así lo tenía también en el judaísmo y en la Iglesia primitiva, dimensiones mucho más profundas y complejas de las que hoy pudieran verse en esta práctica. El ayuno comportaba algo más que la mera privación de alimentos ya que siempre estaba relacionado con la oración y la limosna, lo que preservaban su rectitud de cara a Dios y al prójimo, y se evitaba así que se convirtiera en un puro formalismo externo, como el que tanto fustigaba Jesús en los fariseos de su tiempo. Normalmente las principales celebraciones litúrgicas iban acompañadas de un ayuno comunitario que disponía el espíritu y el cuerpo para tales acontecimientos. De hecho la Cuaresma comenzó con un ayuno comunitario de dos días: el Viernes y el Sábado Santo que, con el domingo de resurrección, formaron el Triduo Pascual. Este ayuno tenía un sentido eminentemente pascual pues pretendía expresar la participación en la muerte y resurreción de Cristo, a la vez que, como señala el propio Jesús en el Evangelio, esperar la vuelta del Esposo arrebatado momentaneamente por la muerte.

En el siglo III la práctica del ayuno previo a la Pascua se prolonga a las tres semanas anteriores, coincidiendo con el tiempo de preparación de los catecúmenos para el bautismo de la noche pascual.

En el siglo siguiente este ayuno se prolonga aún más, tomando para ello como modelo el de Jesucristo en el desierto donde ayunó cuarenta días y cuarenta noches (cfr. Mt 4,1-2). El número de cuarenta días de ayuno, de donde provienen el nombre de Cuaresma (del latín &laqno;quadragesima»), ya lo había consagrado Moisés, quien “subiendo al monte (Sinaí) se quedó allí cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber” (Ex 24,18); posteriormente otro de los personajes emblemáticos del judaísmo, el profeta Elías, sigue el ejemplo de Moisés, pues con la fuerza del alimento de una sósla comida “anduvo cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios” (1Re 19,8).

Una vez establecidos los cuarentas días de duración de la Cuaresma, las discrepancias vinieron a la hora de contar los días ya que si bien ordenados desde el jueves anterior al Tríduo pascual (el Jueves Santo) el tiempo cuaresmal debería empezar el actual primer domingo de Cuaresma, pero surgió una dificultad: los domingos al recordar la Resurrección son días de alegría, y no podían ser considerados en consecuencia días de ayuno. Para salvar este obtáculo y mantener los cuarenta días exactos de ayuno, se recurrió a comenzar la Cuaresma el miércoles anterior al primer domingo, el que se llamaría “miércoles de ceniza” o “principio de ayuno”. Posteriormente, al excluir como días de ayuno también los sábados, se fueron ampliando las semanas penitenciales y aparecieron las llamadas en la liturgia romana”quincuagésima”, “sexagésima” y “septuagésima”. Todas estas adiciones quedaron suprimidas con la reforma litúgica del Vaticano II.

Si a lo largo de los siglos ha sido variable el cómputo de los días cuaresmales, no menos han sido diversas también las formas de practicar ayuno cuaresmal. Con más o menos severidad siempre ha consistido en comer una sola vez al día; en los primeros siglos se solía hacer esta comida por la tarde, posteriormente, a partir de la Edad Media, se hacía a mediodía. Al principio el ayuno cuaresmal llevaba consigo también la abstinencia de ciertos alimentos, sobre todo de la carne y de lo que proviniera del mundo animal, de los huevos y productos lácteos; e incluso el vino era considerado materia de abstinencia. La no referencia al pescado en la práctica primitiva hizo pensar que no entraba entre los alimentos prohibidos durante la Cuaresma, costumbre que hoy pervive.

El ayuno era sólo uno de los elementos de vivencia religiosa en que se apoyaba el tiempo cuaresmal, también estaban como ya se ha apuntado antes los otros dos fundamentales: la oración y el ejecicio de obras de caridad, sobre todo la limosna.

En la práctica del ayuno cuaresmal se tenía en cuenta la edad, la salud de las personas, y era más intenso y severo para los catecúmenos que se preparaban para el bautismo y para los penitentes públicos.

Con el correr de los siglos, las Iglesias de Oriente han conservado mejor el sentido del ayuno cuaresmal primitivo, en cambio, en Occidente, con el paso del tiempo se ha ido perdiendo de vista su profundo sentido original: se han ido sucediendo privilegios, dispensas, mitigaciones y distinciones entre el ayuno y la abstinencia.

Recobrar el primitivo sentido

El Vaticano II ha pretendido hacer volver estas prácticas a su primitivo sentido pascual, señalando que ” la penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser sólo interna e individual, sino también externa y social” y que se haga “de acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos países y condiciones de los fieles”.

Siguiendo estas indicaciones conciliares, en 1966 el Papa Pablo VI estableció en la Constitución “Penitemini” la practica actual del ayuno y la abstinencia cuaresmal que después quedaría plasmada en el vigente Código de Derecho Canónico, donde se señala que “todos lo fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia” (c.1249). Los días y tiempos penitenciales señalados son “todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma”.

Aparte, de la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, con respecto a la práctica del ayuno y la abstinencia en un mismo día se especifica en el Código que ambos “se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo” .A la hora de señalar la obligatoriedad de estas prácticas se dice en el mencionado Código que “la ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años” (c.1252).

Por último, la Iglesia deja en manos de las Conferencias Episcopales el que éstas determinen “con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad” (c.1253). En definitiva, una práctica antigua, esta del ayuno cuaresmal, para ser vivida hoy con el sentido de los orígenes, o sea: “en espíritu y en verdad”.

Por José María Gil Tamayo, Director de la revista “Iglesia en camino” de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)

Comentarios
10 Comentarios en “El Ayuno”
  1. rvaleria Dijo:

    me ha parecido sumamente valiosa esta información, solo falta algo me gustaría que dijeran que podemos comer.

  2. carolina Dijo:

    Es muy interesante el articulo, en lo personal he experimentado que el ayuno es una forma maravillosa de llevar mi cuaresma mas dedicada en la oracion.

  3. Fiorella Bragagnini Dijo:

    Muy interesante, pero aun me queda la dudad de si el ayuno que quiero empezar todos los viernes sera solo de pan y agua o esta permitido te/cafe

  4. Enriqueta Gonzalez Dijo:

    Tengon 60′años que tipo de ayuno podría hacer y cuantas horas podría Ayuna yo se que no estoy en la edad obligatorio pero podía hacer algún tipo de ayuno .me encantaría se me orientara ,gracias de antemano Enriqueta

  5. Luz Bertila Lopez Dijo:

    gracias por su valiosa información fue de much ayuda, sobre todo tomar en cuenta que es mas importante hacer obras de misericordia y dar limosna, pensar más en los demas que en uno mismo.

  6. Rogelio Dijo:

    El artículo hace referencia a la Confer encia Episcopal c.1253, aquí aclara el punto de los alimentos. Les paso la liga por si gustan consultar: http://www.mercaba.org/LITURGIA/dias_penitencia.htm

  7. Mario Llonch Dijo:

    Enriqueta. Yo soy mayor de 60 años y la mejor sustitución del ayuno puede ser ayudar al que no tiene, mediante donativo, acompañamiento o lo que se te ocurra. Esto tiene la ventaja que haces dos cosas al mismo tiempo 1- te sacrificas tú y 2- Ayudas a otra persona o colectivo

  8. jeannetee arroyo bolaños Dijo:

    en lo personal mis ayunos son de 24 horas sin pan ni agua la palabra lo dice todo …..ayuno……. y además debe ir acompañado de mucha oración les aseguro que si hacen esto con un corazón ferviente no sentiran ni sed ni hambre y recibiran respuesta a sus peticiones si Dios considera que lo que pides realmente lo necesitas yo he recibido miles de respuestas a mis peticiones claro a la manera del señor soy grandemente bendecida por conocer su evangelio y valorar la expiacion de jesucristo y además ora y ayuna en secreto que Dios te bendecirá en público

  9. jeannetee arroyo bolaños Dijo:

    consulta al señor en todos tus hechos,y el te dirigia para bien,si, cuando te acuestes por la noche ,acuestate en el señor,para k el te cuide en tus sueños,y cuando te levantes por la mañana ,rebose tu corazon de gratitud a Dios,y si haces estas cosas ,seras enaltecido en el postrer dia

  10. Andres Ante. Dijo:

    Todo en las manos de jesuscristo,redentor mio.
    te doy gracias por las bendiciones de hoy
    Dios nos guie en el nombre de jesus. Amen.