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No Mentirás: La Viña de Nabot


29 mayo 2008
Sección: De la Ley de Dios

El octavo mandamiento de la Ley de Dios nos manda: "No dirás falso testimonio ni mentirás". Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar a otro es una acción fea. Dios, que es la Suma Verdad, quiere que al hablar digamos la verdad.

Por Gabriel Marañon Baigorrí

 

Había en tierras de Samaria un hombre llamado Nabot. Tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaria. El rey dijo a Nabot: «Cédeme tu viña para hacer un huerto para legumbres, pues está muy cerca de mi casa. Yo te daré otra viña mejor y si esto no te conviene te daré en dinero su valor». Pero Nabot le respondió: «Guárdeme Dios de cederte la heredad de mi padre». Volvió el rey a su palacio triste y encolerizado por la negativa de Nabot. Se acostó en su lecho y no quiso comer. Jezabel su mujer, vino a él y le dijo: «¿Por qué estás triste y no quieres comer?» El rey contó a su mujer la respuesta de Nabot referente a la compra de la viña. Jezabel le dijo: «Levántate y come. Yo te haré con la villa de Nabot».

 

Escribió ella cartas en nombre del rey y sellolas con el sello real y las mandó a los ancianos y magistrados de la ciudad donde vivía Nabot. Las cartas decían: «Promulgad un ayuno y traed a Nabot delante del pueblo y poned ante él a dos malvados que atestigüen contra él, diciendo: "Tú has maldecido a Dios y al rey"; y sacarle luego y apedrearle hasta que muera.

 

Las gentes de la ciudad de Nabot, ancianos y magistrados que habitaban en la ciudad, hicieron lo que las cartas mandaban. Trajeron a Nabot ante el pueblo y dos hombres malvados, mintiendo gravemente, acusaron a Nabot delante del pueblo, diciendo: "Nabot ha maldecido a Dios y al rey". Luego le sacaron de la ciudad y a pedradas lo mataron. Cuando el rey Ajab se enteró de la muerte de Nabot, se fue a tomar posesión de la viña de Nabot. La calumnia, el crimen y el robo estaban perpetrados. Entonces, Dios habló al profeta Elías y le dijo: "Vete al encuentro de Ajab, rey de Israel y dile": "Así habla el Señor: ¿No eres tú un asesino y un ladrón? En el lugar mismo donde han lamido los perros la sangre de Nabot lamerán tu propia sangre, los perros comerán a Jezabel cerca del muro de Jezrael".

 

El rey de Israel estaba en guerra contra el rey de Siria. En una de las batallas, en que la lucha fue encarnizada, el rey Ajab cayó gravemente herido y murió. Los perros vinieron a lamer su sangre y algunas mujeres se lavaron en ella.

Los enemigos de Jezabel ordenaron fuera arrojada por la ventana. Se apoderaron de ella y la arrojaron por la ventana. Su sangre salpicó los muros y fue pisoteada. Los perros la comieron. Fueron a enterrarla, pero sólo hallaron de ella el cráneo, los pies y las palmas de las manos.

 

Así fueron castigadas por el Señor las calumnias proferidas contra Nabot.

 

Explicación Doctrinal:

Vas una tarde a la estación y preguntas a qué hora sale el rápido de la mañana y te contestan que a las ocho, y no es verdad, el tren sale a las nueve. Te han engañado y mentido. Y además te han perjudicado, pues te han hecho madrugar con exceso. Vas al sastre a comprar un traje. Y éste te enseña una tela muy bonita, pero de mala calidad, pero el sastre te engaña, diciendo que es la mejor tela que existe. Te miente y te perjudica. Comete un pecado grave o leve, según el perjuicio que os haga.

 

¿Podemos alguna vez callar la verdad? Debemos callar la verdad cuando lo crearnos conveniente y de una manera justa. Como cuando alguno nos pide prestado y le decimos que no tenemos nada para darle, aunque de veras tengamos.

Se peca contra el octavo mandamiento cuando atribuimos o decimos defectos y faltas del prójimo que no ha cometido. A esto se le llama calumnia.

 

La maledicencia es hablar mal del prójimo injustamente, difundiendo sus defectos y faltas que ha cometido o tiene, privándose de su fama y honor.

 

La honra del prójimo es un tesoro que todos debemos respetar, pues es la estima de la propia dignidad. A nadie le agrada que se hable mal de él, ni se le calumnie, ni demuestre sus defectos.

 

Norma de Conducta:

 

Dios nos ha dado la lengua para hablar bien de todos y decir la verdad.

 

 

 

   

 

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