Encuentra.com
inicio
Contacto RSS

Untitled Document
Untitled Document

No Codiciar los Bienes Ajenos: Santo Tomás de Villanueva y las Riqueza


9 junio 2008
Sección: De la Ley de Dios

El décimo mandamiento de la Ley de Dios es: «No codiciar los bienes ajenos». Significa este mandamiento que no tengamos codicia y envidia de los bienes de los demás.

Por Gabriel Marañon Baigorrí

 

Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia, nació en Castilla, en Villanueva de los Infantes, el año 1488. Era muy limosnero. Socorría con abundancia a los pobres y necesitados, llegando algunos días a dar de comer cocido, pan y vino a quinientos pobres, añadiendo además su correspondiente limosna en dinero. A veces, tenía una forma original de hacer la caridad con los pobres. Algunas de sus limosnas a los necesitados se acrecentaban y rendían beneficio. Veamos cómo.

 

A una pobre mujer que vivía en Valencia, viuda y con muchos hijos y sin ningún amparo, el santo arzobispo la socorría con cierta frecuencia, pero aquella cantidad no la sacaba de apuros. Santo Tomás reflexionaba cómo darle un trabajo lucrativo. Pues decía: «La limosna no sólo es dar, sino sacar de la necesidad al que la padece y librarla de ella cuando fuere posible.» Encomendó a Dios la triste situación de la pobre viuda. Y un día la llamó al palacio arzobispal y le preguntó: «Hermana, yo siento mucho la necesidad y el trabajo que padecéis con tantos hijos pequeños y quería saber de vos si sabéis algún oficio con que podáis ganar algo.» Contestó la buena mujer que sabía hacer sémola y farro y otras cosas semejantes. (La sémola es pasta de harina para sopa y farro cebada medio molida.) El santo arzobispo ordenó que al punto comprasen todo lo necesario para ejercer aquel oficio. Se compró un molinillo, arcas y mesas necesarias para el trabajo, incluso un borriquillo para llevar las mercancías. Con aquel pequeño negocio y la limosna de cada mes remedió la pobre viuda su necesidad y pudo criar bien a sus hijos.

 

Tuvo otra vez Santo Tomás de Villanueva que proteger a una joven pobre que deseaba casarse con un obrero carpintero y no tenían dinero Para poner la casa. Necesitaban una modesta cantidad para comprar muebles y otros enseres. El santo arzobispo le ofreció generosamente dicha cantidad, pero enterado el santo que el novio era carpintero, llamó a su tesorero, y le dijo: «Dale cierta cantidad para que con lo que ha pedido pongan casa y con lo que le añadimos compre madera y trabaje.»

 

Entregaron es dinero a la pareja de novios. Contrajeron éstos matrimonio. Y Dios les bendijo, pues con el tiempo llegaron a tener casa y buena hacienda.

 

Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia, no deseaba tener riquezas para si; daba las que tenían y las hacía fructificar.

 

Explicación Doctrinal:

 

Los pecados contra la propiedad, como el robo, el hurto, el fraude, empiezan en el corazón, con los malos deseos y codicias de apoderarse de los bienes ajenos. Una chica se estaciona ante el escaparate de una joyería y ve unas magníficas pulseras de oro adornadas de esmeraldas y rubíes. Y forma el propósito de aplicarse para aprobar la revalida con el fin de que sus padres le regalen una de esas pulseras. ¿Peca por tener ese deseo? De ninguna manera. En cambio, cerca de ella está un individuo que desea apoderarse de esas alhajas como sea, rompiendo el cristal y rápido meter la mano en el escaparate, coger todas las pulseras y huir pronto. Pero no se atreve porque cerca de él está un policía. ¿Ha pecado? Sí, ha pecado, pues ha tenido un deseo de apoderarse de lo que no es suyo.

 

Por eso Jesucristo nos advierte: «Mirad, guardaos de toda avaricia, porque, aunque se tenga mucho, no está la vida en la hacienda. Por tanto, hemos de guardarnos del egoísmo y de la avaricia que causa tantos males en la sociedad y en las familias.

 

Es lícito y bueno tener deseos de poseer riquezas obtenidas por medio del trabajo honrado, con el fin de hacer un bien para uno mismo y para los demás.

Norma de Conducta:

 

Con mis riquezas haré todo el bien posible a los demás, en especial a los pobres.

 

 

 

   

 

Comentarios
No hay comentarios en “No Codiciar los Bienes Ajenos: Santo Tomás de Villanueva y las Riqueza”
  1. daisy moromenacho Dijo:

    hay que conformarnos y no ser envidiosos

  2. luisa Dijo:

    no debemos ser envidiosos con nadie




css.php