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Permanencia del Hecho Religioso


28 febrero 2008
Sección: Conoce tu fe

Hay quienes piensan que la religión es un fenómeno sin porvenir, propio de épocas de menos desarrollo tecnológico.

Algunas personas de nuestros días se preguntan por el presente y futuro de las creencias religiosas. Hay quienes piensan que la religión es un fenómeno sin porvenir, propio de épocas de menos desarrollo tecnológico.

Decía, por ejemplo, un médico ateo: -Antes, los hombres, cuando se encontraban con la enfermedad acudían sobre todo a la ayuda que podía prestarles su Dios. Ahora, con el progreso de la medicina, los hombres confían, sobre todo, en la ciencia y en la pericia del médico»

Y, sin embargo, en algunos de los países más tecnificados es donde hay mayor crecimiento del número de creyentes. Un médico español, gran escritor, decía:

La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable; pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo misterioso, a cuya puerta llamará angustioso nuestro ¿por qué?, sin que nos den otra respuesta que una palabra: Dios. (Gregorio Marañón).

Es importante no dejarse llevar de las opiniones que pretenden hacernos creer que el hombre se aleja de lo religioso. Más bien hay que tener presente que en aquellos países donde ha disminuido la religiosidad ha sido porque se la ha combatido de una manera muy violenta.

En el caso del Cristianismo, la historia de la Iglesia muestra que la situación de los creyentes ha pasado por fases muy diversas, y cómo siempre, ante hechos que pudieran suponer un retroceso en el ámbito espiritual, han surgido otros que le han hecho extenderse y afianzarse en los corazones de los hombres. Así pues, a la expansión extraordinaria de los primeros siglos, hecha por pocas personas y con medios muy escasos, sigue la época de las persecuciones, promovidas por los poderosos emperadores romanos, que parece deberían haber acabado con el Cristianismo. Salió, sin embargo, fortalecida la Iglesia de esa experiencia dolorosa y los siglos siguientes contemplaron un gran florecimiento de la vida cristiana, tanto en el Próximo Oriente, como en Occidente.

Más adelante, el Islam aniquilaría prácticamente las florecientes cristiandades del norte de África. Pero, en ese tiempo, continuaría el desarrollo y consolidación de las comunidades cristianas de Europa.

La llamada Reforma protestante del siglo XVI supondría una tremenda división surgida en el mismo interior de la Iglesia, que desgajaría algunos países enteros de la comunión eclesial. Al mismo tiempo, la Reforma tridentina, el surgimiento de familias espirituales llenas de vigor y de celo apostólico, produciría una profunda consolidación de la renovación espiritual que se sentía tan necesaria en todo el ámbito de la Iglesia. La Compañía de Jesús, la reforma carmelitana y la numerosísima pléyade de santos y fundadores, hará posible compensar la dolorosa escisión, producida por el protestantismo, con la propagación de la fe en las tierras americanas, recién descubiertas, que harían posible el florecimiento de pueblos profundamente cristianos, que constituyen hoy la mitad de los católicos (el 48 %) del mundo.

A la vez, también comenzaba la difusión del Cristianismo en Asia: Japón, Filipinas, etcétera.

En el siglo XIX culminará un proceso de descristianización de los países de Occidente. Pero, entonces, surgen las misiones de África, que cuentan en estos momentos con 52 millones de católicos. También hay actualmente en África un número no pequeño de cristianos de las otras confesiones y un número elevado de musulmanes.

Por otro lado, durante los siglos de descristianización, han surgido santos que han promovido obras de apostolado de gran repercusión en el terreno de la enseñanza o del ejercicio de la caridad.

En el último tercio del siglo XIX tuvo lugar el gran acontecimiento del Concilio Vaticano I, que salió al paso de muchos de los errores de ese siglo. Definió la infalibilidad del Romano Pontífice, trayendo como consecuencia una adhesión unánime a la Sede de San Pedro, que iba a ser una nota dominante del último siglo de la historia de la Iglesia.

En el siglo XX, además de la fundación de nuevas instituciones en el seno de la Iglesia, continuó la importante actividad doctrina¡ de los Pontífices, comenzada por Pío IX y León XIII, no sólo en el terreno dogmático y moral, sino también en el muy actual terreno social, produciendo documentos que permiten dar respuestas cristianas a algunos de los grandes problemas de nuestro tiempo.

También en nuestro siglo surge en la Iglesia un sentido nuevo del papel que los laicos, los cristianos corrientes, tienen que cumplir en la cristianización del mundo. En este terreno hay que destacar la figura de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador en 1928 del Opus Dei, institución de la Iglesia Católica de extensión y régimen universales- y verdadero adelantado y pionero de muchos de los más importantes temas del Concilio Vaticano II.

Por fin, este Concilio será un factor fundamental en la renovación de la Iglesia en nuestros días.

De todo lo expuesto se deduce que un cristiano no puede dejarse dominar por ninguna forma de pesimismo cuando contemple problemas o crisis de fe en algunas personas o grupos sociales. La Iglesia es divina y Jesucristo ha prometido a los cristianos que estará con ellos hasta la consumación de los siglos y que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (cfr. Mt. 16, 18).

Comentarios
2 Comentarios en “Permanencia del Hecho Religioso”
  1. Julio Dijo:

    —- Cristianismo Hoy —–
    “El Cristianismo ha demostrado respeto por otras confesionalidades. Estableciendo no sólo un perímetro de enfoque teológico sino de dialogo interreligioso e intercultural.

    El cristianismo se ha abierto al mundo para evangelizarlo y para dar testimonio de Jesús como encuentro con el Padre y como estilo de vida ético y moral entre los sers humanos.

    Los cristianos estamos llamados a ser ejemplos de religiosidad pero también ejemplos de santidad en la vida ordinaria. Seguir un camino de santidad es necesario porque el mundo no da respuestas profundas, ni coherentes sino que la llenazón de mundo no equivale a la llenazón de Dios.

    La distinción entre vida de mundo y vida religiosa viene dado desde dónde nuestra vida debe partir y llegar. Desde dónde queremos un mundo mejor para nuestras sociedades modernas y nuestras vidas agitadas.

    La Iglesia Católica permanece más de dos mil años llevando la lámpara de aceite a todo aquel que tenga falta de cariño y de fe. Sigamos así sin perder ambos aspectos que hacen que la vida sea más estable y más gozosa.”

  2. domingo Dijo:

    Todos estamos llamados a ser santos, pero para lograr ello necesitamos llevar una vida coherente así como pensamos tenemos que practicarlo, ya que somos una iglesia viva, fluida con la gracia de vuestro padre celestial.




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