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Santa Catalina, la Doctora de la Iglesia que me invito a Siena

SheilaMorataya
9 agosto 2016
Sección: Blog, Sheila Morataya

SantaCatalinadeSienaQueridísimo lector, Hoy te quiero presentar a mi nueva mejor amiga: Catalina Benincasa, mejor conocida en la Sociedad Católica como Santa Catalina de Siena. Esta espectacular mujer nació en la ciudad de Siena (Toscana) Italia, el 25 de marzo de 1347 y murió en Roma el 29 de abril de 1380 a los 33 años. Una vida corta en tiempo pero extraordinaria en obras y gracia de Dios.

A ella la conocí hace 10 años, por medio del sacerdote cubano Padre José Alberto Hidalgo. En ese momento me enteré que es Patrona de Europa y Patrona de las Comunicaciones, más adelante te darás cuenta porque. Hace cinco años, volví a contactarme con ésta gran mujer por medio de otro sacerdote que pasó fugazmente por mi vida y me dejo de regalo su biografía. También compré la novela “Asalto al cielo” y tristemente debo admitirlo, nunca llegué a leerla.

Cati, como la llamo hoy, me siguió invitando, sí yo creo que ella me ha tratado de contactar pero he estado interesada en hacer amistades con otros Santos siempre la fui dejando en espera hasta que la olvide. Pienso que muchas veces hacemos ésto, especialmente nosotras las mujeres con otras mujeres extraordinarias que aparecen en nuestras vidas. Muchas veces estas mujeres son católicas devotas, pero lo que pasa es que cuando uno es un católico de sofá , utilizando la expresión de Nuestro Papa Francisco, se vuelve tan perezoso que se queda dormido y se pierde de amigas que podrían ser y convertirse en grandes aliadas para la vida y el alma.

Al escribir este post ya estoy de regreso en mi casa de Austin en Texas luego de mi viaje por Italia tras los pasos de Catalina de Siena. Es decir, hoy me he convertido en una investigadora de la vida de los santos, en especial de mujeres santas. La forma en que sucedió esto fue admirable. La persistencia de Catalina me dejó asombrada ya que cuando estábamos en Florencia, mi hija se me acerca con un libro de turistas y me dice: “Mira mami, Santa Catalina de Siena, aquí está su casa, ¿podemos ir a conocerla?”. Inmediatamente algo se sacudió en mí, ella, la Santa, la Mística, la Criatura más perfecta después de Jesús (como algunos autores escriben) y  que muchos consideran loca inclusive al dia de hoy, me ha querido tanto desde hace mucho tiempo y ha querido ser mi amiga que esta vez se valió de mi hija para finalmente conocernos en persona. No bromeo. La verdad es que los Santos nos escogen para ser nuestros mentores, consejeros, diestros expertos en este viaje del seguimiento de Cristo.

Los santos, han sido y son, hombres y mujeres completamente convencidos del mensaje de Nuestro Señor Jesucristo. Gente común y corriente, analfabeta, reyes, reinas, escritores brillantes enamorados de Jesús, el hombre que ha amado más en toda la historia de la humanidad. Los santos nos inspiran, nos educan, nos lanzan a iluminar el mundo como ellos a su vez lo iluminaron en su época. Por ejemplo, la edad media período en que vivió Santa Catalina fue una época de fe. Europa entera quería ser cristiana, santa, había pecadores como los hay hoy, pero fue una época en que la gente creía firmemente en Dios y tenían conciencia del pecado y por eso se arrepentían.

Pues bien, siguiendo como mi relato, ese día de julio y desde Florencia, nos subíamos al autobus que nos llevaria por la Toscana a Siena a las 9 am de la mañana. La Santa misma se había encargado que yo consiguiera a una guia privada que nos daría el tour a mi, mi esposo y nuestra hija.

Santa Catalina, fue una protagonista. Una protagonista impulsada por Jesús y por su Iglesia, El tipo de protagonista católica, diría yo, que hoy mismo tanto necesita nuestra iglesia. Habíamos llegado a las 11 de la mañana a la bellísima ciudad de Siena donde me esperaba puntualmente mi historiadora turística en la Basílica de Santo Domingo lugar  donde descansa su cabeza, su dedo pulgar incorrupto y el látigo que utilizaba para disciplinarse a sí misma además de otras reliquias. Ese día estaba, lluvioso lo que hacía que la ciudad de Siena, erguida entre tres montañas, luciera más señorial e imponente. Es realmente una ciudad hermosa. Pero antes de continuar quiero relatar algunos punto de su importantes en su vida extraordinaria.

1352: a sus cinco años, tiene la primera visión de Jesús.

1354: hizo sus votos de virginidad.

1359-1363: fue sometida a presiones familiares para que se casará. Catalina nació en tiempos de guerra y barbarie, la mujer era utilizada para tener hijos, imagínate queridísimo lector que ella fue la hija número 24, la más pequeña. La historiadora me explicaba que esto era así porque debido a la guerra se tenía una gran necesidad de varones para ser enviados a la misma. Las mujeres no tenían acceso al estudio. Catalina nunca aprendió a leer, ni escribir, ni nada de esto que las mujeres de hoy asumimos como derecho.

1363: entra como mujer laica, es decir, ella no fue monja, es lo más impresionante, era una mujer con mentalidad laical como tú y yo. Pues bien, se hace Mantelada o hermana de la penitencia de la tercera Orden de Santo Domingo.

1364-66: vivía retirada, en oración y penitencia, en un cuarto pequeñísimo de la casa paterna. Estuve en la casa en la que vivió, visite ese cuarto y me impresione por el tamaño. Además Catalina prefería la hostia a los alimentos, consideraba que esto era suficiente, sin embargo la llevó a tener muchos problemas con su familia, pues la psicología la consideraría una anoréxica, pero en realidad Dios le había regalado gracias extraordinarias para pasar muchas horas y días enteros sostenida por la hostia, cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

1367: el 2 de marzo celebra los desposorios místicos con El Señor.

1370: este año es muy importante porque Jesús cambió su corazón por el de ella y además el 18 de agosto le aparecen los estigmas invisibles, estos pueden producir tanto dolor como los visibles. Esto marcó el inicio de su misión político-eclesial.

1374: se convierte en enfermera debido a la peste en Siena, ayuda a los pobres y enfermos sin miedo de ser contagiada. Pienso que esta mujer estaría muy mal en defensas pues su alimentación era muy pobre, sin embargo, el que no enfermara es otro gran signo de que la gracia de Dios estaba en ella. Su corazón era tan puro que por medio de esta labor se hizo muy famosa en Siena y muchos la seguían.

1374-1379: en cinco años Catalina se convirtió en una gran Apóstola de la Iglesia. Entre muchas actividades políticas trabaja por la conversión de Nicolás de Tuldo “Ten fortaleza, dulce hermano mío -le decía-, porque pronto llegaremos a las bodas. Tú asistirás bañado en la dulce sangre del Hijo de Dios, con el dulce nombre de Jesús, que yo no quiero se te aparte jamás de la memoria, y yo te espero en el lugar de la justicia”. Y el corazón del reo perdió todo temor, y se transmutó en alegría la tristeza de su semblante. (Panorama Católico Internacional). Fundó un monasterio de dominicas. Trabajo para defender la legitimidad del nuevo Pontífice de la Iglesia, dicta poderosas cartas a hombres políticos y logra ser una verdadera líder por la gracia y poder de Dios que le acompañan siendo una analfabeta.

A mi regreso me he dedicado a leer y estudiar más la vida de esta santa. Creo que es muy importante leerla porque sus escritos nos brindan el tipo de formación humana que tanto necesitamos hoy y al mismo tiempo nos ayuda a avivar nuestra consciencia de la santa misa. Tanto su vida como sus palabras me tienen impactada, sin embargo el aspecto de la Santa Misa es revelador, dulce y verdadero. Catalina usa la metáfora del mar y explica que en el momento en que recibimos el cuerpo y la sangre de Jesucristo en la Hostia, nos convertimos en ese pez que vive sumergido en el mar, que necesita del mar para vivir y ser. Cuando tú y yo consumimos la Santa Hostia, Cristo se sumerge en todo nuestro ser, lo infunde de su gracia divina, nos diviniza, nos llena de Su Amor salvador y poderoso, y nos lanza a correr, hablar, a contagiar su mensaje al mundo.

Hoy vivimos intensos días en que muchos bautizados de la Iglesia, deciden caminar por otros caminos. Días en que el mundo se desangra con todo tipo de actos de violencia. La siguiente oración es para orar por la Iglesia y el Papa invocando a Santa Catalina:

“Santa Catalina tu corazón quemaba de amor ardiente hacia Jesucristo y su Iglesia. Tú hiciste siempre lo posible para que el nombre de Jesús fuera alabado por todos y para que la Iglesia fuera sin mancha. Haz que también yo sea capaz de amar sin límites a Jesús, a la Iglesia y al Papa. Santa Catalina, socorre mi debilidad, ayúdame a aceptar las enseñanzas del Papa, maestro de la fe, sin alejarme jamás y amándole siempre con amor filial ya que, por voluntad de Cristo, es Pastor y Guía de la Santa Iglesia. Así sea.”

FIRMASHEILA

Sheila Morataya
Austin, TX
sheilamorataya.co

 

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