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Permite que entre el dolor en tu matrimonio

SheilaMorataya
23 julio 2015
Sección: Blog, Sheila Morataya

Cuando me casé nunca paso por mi mente la idea de que en la relación no existiría nada que no fuera alegría, contento y felicidad. Fui al matrimonio con mucha ilusión, ganas de ser esposa y pensando que me había casado con el hombre ideal. Estaba en el umbral de mi luna de miel cuando el sufrimiento apareció con muchísima fuerza. Entonces comprendí que mi matrimonio era el trabajo que Dios me encomendaba para perfeccionarme en el amor como mujer y esposa.

El sufrimiento es nuestra identidad cristiana y el ingrediente principal para nuestra alegría. Nuestros sufrimientos son esas experiencias que nos llenan de oscuridad, tristeza, enojo, incomprensión sobre lo que nos pasa, inclusive, muchos optamos alejarnos y pelearnos con Dios aunque la verdad es que con ellos Dios nos llama a conocerle o a volver a Él, nos invita a purificarnos de todo egoísmo y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, “y podemos confiar plenamente en Él explicaba la Beata Teresa de Calculta . No todos comprendemos el sufrimiento en nuestra vida conyugal. Este, es esencial para el aprendiz del amor, sirve para purificar nuestras intenciones de mente y corazón, pues en el matrimonio la tarea es amar al otro, entregarse al otro, olvidarse de sí. Cuando esto no se tiene presente, el sufrimiento puede llegar a verse como un castigo o llevarnos a pensar que Dios nos ha abandonado. Esto no es cierto. Me tomo muchos años comprenderlo.

Recuerdo que lo comprendí luego de ver la película “Hope Springs” que protagoniza Meryl Streep y Toni Lee Jones en cuyo guión Dios está ausente.  La protagonista Kate, vive en un matrimonio que ha perdido la conexión romántica, en el que se diluyo la amistad y dejo que la rutina tomara la batuta. Han cumplido 31 años de casados y se da cuenta de que no es feliz. Ella consciente de esto toma la decisión de hacer algo (contrata una terapia de pareja) , le comunica a su marido su plan, lo invita y este le pregunta, ¿quieres ir a una terapia intensa de parejas en Main? Con un tono de voz en el que claramente se comprende que no sea algo que a él le interese. Ella responde: “estaré en ese avión” y lo hace con servidumbre, sin lágrimas y reclamos, como alguien que sabe que es lo que quiere para su vida. “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” escribe Víctor Frankl. Él es Psiquiatra y creador de la Logoterapia. Sobrevivió al genocidio nazi en Alemania tras haber estado preso en los campos de concentración.

Cuando una mujer o un matrimonio busca ayuda lo hacen porque quieren mejorar su matrimonio, salvar su amor, perdonar una infidelidad o superar los conflictos entre algunas razones. Quieren superar lo que está provocando sufrimiento. Muchas de estas personas están impulsadas por la fuerza de su fe cristiana, ya que desde lo más profundo creen en la unión de hasta que la muerte nos separe, “lo que Dios ha unido no lo separe el hombre” Marcos 10:2-16 , pero cuando llega la prueba no saben cómo afrontarla. Es aquí cuando tenemos la oportunidad de profundizar en el verdadero sentido de la vida conyugal. Hay personas que lo hacen como lo hizo Kate, buscan ayuda profesional y se toman el tiempo para trabajar en el rescate del amor. Pero si además de buscar la psicoterapia, abrimos la puerta de la fe invitando al sufrimiento a formar parte de nuestra historia, creceremos en amor, sabiduría y felicidad.

En nuestra fe católica tenemos el modelo perfecto a imitar para que la voluntad por amar y velar por el bien del otro vaya por delante siempre. Así que si tú no tienes un matrimonio ideal y quieres seguir junto a él o ella como protagonista del amor, da un salto de fe (por cierto esto le recomendó el sicoterapeuta a Kate) y mira a la Virgen María que simplemente dijo sí.

FIRMASHEILA
Sheila Morataya
Austin, TX
sheilamorataya.co

Comentarios
6 Comentarios en “Permite que entre el dolor en tu matrimonio”
  1. Hilda de Morataya Dijo:

    EXCELENTES REFLEXIONES,ERES UNA GUERRERA.

  2. Patricia Dijo:

    Hola, si vi la película, y me encanto, es difícil aceptar el dolor, pero cuando bajas la mirada te quitas el ego, te das cuenta que todavia hay mucho por hacer, lo que no habis hecho porque creias que todo estaba bien, A buscar lo que nos falta!!

  3. Sheila Morataya Dijo:

    Gracias Hildita: todos somos guerreros hijos de Dios. Gracias a su Gracia.

  4. Boris Dijo:

    ¡Hola Sheila! Navegando por Internet, constato una vez más que no hay coincidencias sino Dioscidencias. Viendo tu publicación: “PERMITE QUE EL DOLOR ENTRE EN TU MATRIMONIO”, es la situación que vivo en mi matrimonio.
    Mi esposo asiste todos los días a la Eucaristía (desde hace 3 semanas) y yo creí que con ello modificaría ciertos criterios respecto a nuestro matrimonio. Yo lo siento muy egoísta de su parte porque después de 24 años de casados ha tomado una actitud negativa pues él me dice que cambiará su vida que necesita reencontrarse con él mismo, y por consiguiente me ha sacado de todo plan que tiene para su vida.
    Si salimos en familia anda con cara de enfado y ni sonrie, y me ha dicho que seria más feliz andando solo con nuestros 2 hijos. Sale y entra de casa sin decir a donde va, se levanta todos los días a ejercitarse y esta muy al pendiente de su físico. Yo me siento como un instrumento en mi casa, porque nada más estoy para la limpieza de la casa, de la ropa, de preparar los alimentos y sin ser tomada en cuenta como lo que soy “la esposa”. Es una situación para mi insoportable. Hablando con él le pedi que buscáramos ayuda profesional pero él se niega diciendo que “él esta bien, que se esta reencontrando con él mismo, porque vive 2 facetas en su vida: La que es realmente en su trabajo y la que tiene que fingir ser feliz en su hogar.
    Durante 2 años he estado en continua oración con Dios, pero mis fuerzas se han agotado. Realmente no soy feliz ya a su lado.
    Espero me puedas orientar y aclarar mis dudas. ¡Gracias!

  5. Jasón Hernández Dijo:

    Boris, Dios nunca te ha dejado sola
    y ahora tampoco.

    recuerda que todo lo que acontece es para el Bien de los que aman a Dios.

    mira las rosas son tan hermosas llenas de colores y olor pero llegan a marchitase y todas tienen espinas, así funcionamos los seres humanos.

    que bueno que ya te cansaste de pedir solución a tu situación.

    ahora es tiempo de dar gracias, bendecir, alabar y glorificar el nombre de Dios
    arréglate, prepárate como que fueras a una reunión importante, levanta el animo, pon cara de felicidad, recuerda tu eres una persona única en el universo, llena de propiedades que otras personas no tiene

    ocupa el mayor tiempo Bendiciendo a tu creador y el se ocupará de ti y de tus necesidades.

    el Señor Jesús no esta ciego, sordo, ni incapacitado
    él es tu guardián él nunca duerme.

    animo Boris, animo, aquí empieza la tarea para la cual fuiste creada.

  6. Sheila Morataya Dijo:

    Querida amiga: existe una voluntad divina dirigida concretamente a cada invididuo en particular. Es lo que llamamos vocación. En tu caso, fuiste llamada a la vocación matrimonial con todo lo que ello implica. Desde mi experiencia, quisiera orientarte así: 1- A mayor vida sacramental, mayor claridad, entrega y abandono para ser dócil a lo que Dios quiera hacer en tu vida. Te invito a confesarte frecuentemente, ir a misa diaria, rezar el rosario todos los días para contemplar el sí de María y el sufrimiento que hubo en su vida. Pide mucha fe a Dios, invoca al Espíritu Santo para que te haga sabia. El dolor que hoy vives, muchas veces incomprensible, es fuente de purificación, necesario para tu cremiento como discípula de Cristo. La vida es un período de prueba. El sufrimiento es parte de esa prueba. El sufrimiento puede venir de muchas formas: quedarse soltera cuando se desea ser esposa, ser rechazado todo el tiempo; perder un trabajo tras otro, la enfermedad. En fin , en tu caso ha llegado por medio de tu esposo. No desmayes y sigue orando por El, eso sí, no lo hagas por interés, debes corregir la intención de tu corazón al hacerlo. La identidad cristiana, no es la felicidad. Jesucristo es nuestro modelo. Lee las escrituras además te recomiendo leer a Santa Mónica, Sor Isabel de la Trinidad y Santa Teresita de Jesús. Acércate a los santos. Visita a Jesús Sacramentado. Dios te pide que aceptes voluntariamente esta cruz y que le acompañes. Cuando lo hagas te aseguro que serás feliz y amarás como nunca a tu marido, tal y como es, tal y como se encuentra emocional y espiritualmente. No dejes de mirar e imitar a María Santísima.




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