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Nuestra madre, la madre de la Iglesia

Monseñor JoséH. Gomez
11 mayo 2018
Sección: Blog, Monseñor José H. Gomez

Nos estamos preparando para celebrar la nueva fiesta mariana instituida por el Papa Francisco.

Se trata de la memoria de la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia que celebraremos el lunes después de Pentecostés, este año el 21 de mayo, marcará un importante, inclusive hasta diría un profético redescubrimiento de una antigua devoción.

Los primeros cristianos tenían una conciencia profunda de que la Iglesia era su “madre” espiritual, que los daba a luz en el bautismo, constituyéndolos en hijos de Dios a través de los sacramentos y en miembros de la única familia universal de Dios.

Jesús habló de reunir a los hijos de Jerusalén como una gallina reúne a sus polluelos, y San Pablo habló acerca de “la Jerusalén celestial, que es nuestra madre”.

La idea era que la Iglesia es la nueva Jerusalén, la nueva madre de la familia de Dios.

San Pablo describió el ministerio de la Iglesia haciendo alusión a la relación de una familia. “Los tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos”, escribió a los Tesalonicenses. En el mismo pasaje, habla acerca de tratar a cada persona “como un padre trata a sus hijos”.

En el Nuevo Testamento, los apóstoles a menudo se referían a los fieles como a sus hijos espirituales, reflejando así nuevamente su comprensión de que la Iglesia es nuestra madre y nuestra familia.

Y en esto, los primeros cristianos entendieron que María era el símbolo perfecto de la maternidad espiritual de la Iglesia.

Es un hermoso misterio sobre el que podemos reflexionar: cómo el plan de Dios para la redención del mundo da inicio en el seno de una madre. La obra de amor de María, su “sí” al llamado de Dios, es el que trae al Dios vivo al mundo en la persona de Jesús.

San Agustín dijo: “Nuestra Madre, la Iglesia, es la Madre santa y gloriosa, que es como María, que es virgen y madre a la vez, y que da a luz a Cristo y a ustedes, que son miembros de Él”.

La gran doctora de la Iglesia, Santa Hildegarda de Bingen, llamó a María “la madre del pueblo de Dios”.

Es importante que redescubramos estas ideas en este tiempo en el que la idea de la persona humana se está perdiendo, en este momento en el que el significado de la familia y los roles de las madres y de los padres se han venido abajo debido a las fuerzas “despersonalizantes” de nuestra sociedad.

La imagen de María como madre de la Iglesia nos ayuda a ver que la familia es esencial para favorecer el plan de Dios para la creación. Nos ayuda también a ver nuestra propia importancia, la importancia de cada uno de nosotros, ante los ojos amorosos de Dios.

Jesús nació como Hijo del hombre del seno de María, y por medio de ella y a través de la Iglesia, Dios quiere que cada uno de nosotros sea formado como ese ser único —hijo o hija— que él pretendió que fuéramos al crearnos.

Esta idea de que cada uno de nosotros es amado por Dios y querido por Dios, de que Él nos creó porque quiere que vivamos con él como sus hijos, es algo revolucionario.

Si creyéramos esta verdad y la viviéramos realmente, podríamos cambiar el mundo. Y eso es lo que Dios espera de cada uno de nosotros: que lo ayudemos a reunir a todas las personas en su familia y a cambiar este mundo para que llegue a ser su reino.

Por eso es que considero que esta nueva memoria litúrgica es algo profético. Saber que María es la madre de la Iglesia es empezar a comprender las profundidades del amor de Dios hacia nosotros.

En la cruz, Jesús nos dio a María para que fuera nuestra madre. De hecho, sus últimas palabras fueron: “He ahí a tu madre”. Le dijo esas palabras a San Juan. Y el Evangelio nos dice que “desde ese momento, el discípulo la llevó a su propio hogar”.

Como discípulos, estamos llamados a llevar a María a nuestro hogar, a nuestra vida y a nuestro corazón.

Por eso, cuando celebremos esta nueva fiesta el lunes 21 de mayo, les haré un regalo especial a través de Angelus News.

Bendeciré y ofreceré personalmente una imagen de nuestra Santísima Madre a cada familia de la Arquidiócesis de Los Ángeles que desee recibirla.

¡Debería haber una imagen de María en cada hogar; en cada casa debería haber una imagen de nuestra madre! Hago oración para que las familias y los individuos coloquen esta imagen en un lugar prominente y, para que, cuando la miren, se acuerden de orar y de hacer un acto de amor a nuestra madre.

Como lo han hecho los cristianos de todas las épocas, todos debemos recurrir hoy a María para pedir su intercesión y su ayuda materna. Tenemos que aprender a amarla como a una madre y pedirle que nos enseñe a vivir como ella lo hizo, con la misma hermosa libertad y alegría de seguir a Jesús y de estar al servicio del plan de Dios para nuestras vidas.

Visite AngelusNews.com para obtener la información sobre cómo recibir este regalo para sus familias.

Oren por mí esta semana y yo estaré orando por ustedes. Y ahora que conmemoraremos el Día de la Madre durante este fin de semana, pidámosle a la Santísima Virgen María que ella sea nuestra madre y que nos incite a todos a desarrollar un nuevo amor hacia ella, hacia Jesús y hacia nuestra madre, la Iglesia. VN

11 de mayo, 2018

Los escritos, homilías y discursos del arzobispo se pueden encontrar en ArchbishopGomez.com


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El obispo José H. Gomez es actualmente Arzobispo de Los Ángeles, California, la comunidad católica más grande en USA. Es también Vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos y forma parte de la Comisión Pontificia para América Latina.

En su ministerio, el Arzobispo José Gómez anima a la gente a seguir a Jesucristo con alegría y sencillez de vida, buscando servir a Dios y a sus vecinos en sus actividades diarias ordinarias.

Ha desempeñado un papel decisivo en la promoción del liderazgo de los hispanos y las mujeres en la Iglesia y en la sociedad estadounidense. Es miembro fundador de la Asociación Católica de Líderes Latinos y de ENDOW (Educación sobre la Naturaleza y la Dignidad de las Mujeres).

Durante más de una década, el Arzobispo Gómez ha sido una voz clara sobre cuestiones morales y espirituales en la vida pública y la cultura estadounidense. Ha desempeñado un papel principal en los esfuerzos de la Iglesia Católica para promover la reforma migratoria y es autor, entre otros libros,  del titulado: Inmigración y la próxima América: renovando el alma de nuestra nación.

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