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Mi Viena querida: cuna de la música clásica

SheilaMorataya
18 julio 2016
Sección: Blog, Sheila Morataya

VIENAA Viena la llevo en el corazón desde muy tierna edad. Recuerdo, cuando la casa de mi infancia se colmaba con la música de Mozart que mi padre solía tocar en las mañanas. Esa música despertaba algo en mi alma, que años más tarde comprendí. He vivido todo ello de golpe, aquí en Viena, con la hermosa posibilidad que me ha dado Dios de estar aquí, siendo oyente de un concierto para la cámara con música de Strauss y de Mozart, dos de los más grandes compositores que ha tenido la historia. Mozart, el más grande compositor de todos los tiempos, en el famoso Kursalon, un edificio con una arquitectura majestuosa y extremadamente bella. La música clásica, tiene una cualidad que no la tienen otras melodías: despierta la sensibilidad del alma. Inclusive la persona menos culta, se emociona al escuchar los sonetos y sinfonías de la música clásica.

Cuando uno escucha ésta música, siente que el alma se eleva y se abre la posibilidad de tener esta experiencia. Creo que por primera vez mi esposo se abrió a ello. Lo vi conmoverse hasta las lágrimas en dos ocasiones, en una de ellas, la orquesta tocaba el Danubio Azul, un hermoso vals creado por Strauss. Le di gracias a Dios, pues sabía que su alma estaba siendo tocada. Ya de regreso a nuestro hotel, él estaba pensativo por lo que aproveche para preguntarle si había llorado o lo había imaginado. Me miro y expresó: “Si, un poco, y me he preguntado porque no he hecho esto antes”. Le respondí que tal vez no se había permitido vivir la experiencia de “volar” junto a la melodía de la música clásica hasta ese concierto. Sin duda alguna mi esposo se permitió conectarse con la naturaleza de su alma: su sensibilidad, dulzura, belleza, con su Dios.

No sé si serás una esposa que ora por su marido. Yo he estado casada con un hombre muy particular durante 20 años. Creo que ahora puedo dar fe de lo que hace la oración de una esposa que no pierde la esperanza para la conversión de un marido. Su transformación se viene gestando en estos últimos tres años. Es para mí una experiencia y un gozo enorme, pues aquel hombre que tanto he amado ahora se acerca a Dios y se permite ser humano. Se permite rezar a Dios. Por eso mujer, amiga, te digo algo con toda la certeza de mí ser: La oración todo lo puede, nunca te canses de rezar por tu esposo. Los milagros existen, solo hay que creer y depositar todo nuestra confianza en nuestro Señor, Él se encargará de cumplir nuestras plegarias.

FIRMASHEILA

Sheila Morataya
Austin, TX
sheilamorataya.co

 

Comentarios
1 comentario en “Mi Viena querida: cuna de la música clásica”
  1. HILDA Dijo:

    Un mensaje que toca a el alma.




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