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Deporte y oración


5 agosto 2013
Sección: catblog

Oscar Ibáñez

Una compañera de trabajo a quién deje de ver, me sorprendió por su cambio físico después de 4 meses de asistir a un gimnasio. Ella era una mujer menuda, muy delgada, y ahora su musculatura la hacía verse distinta, incluso en sus rasgos faciales; aun manteniéndose delgada se podía percibir la fuerza en su nueva complexión.

La semana pasada el Papa Francisco invitó a los jóvenes de todo el mundo en Brasil a formar parte del equipo de Jesucristo: Estos son los entrenamientos para seguir a Jesús: la oración, los sacramentos y la ayuda a los demás, el servicio a los demás.

Mi compañera de trabajo se vio en una situación donde era agredida físicamente por su expareja y eso la llevó a entrenarse, a fortalecer su cuerpo para defenderse. Muchas veces nosotros somos agredidos en nuestro entorno por muchas tentaciones que nos alejan de una vida cristiana, y nos llevan por el contrario, a agredirnos y agredir a otros, a ser parte de la violencia, corrupción, injusticia y sufrimiento de este mundo. La invitación a entrenarnos para fortalecer nuestro espíritu, debe ser la respuesta a esas agresiones que sufrimos y que a veces hacemos.

El Papa lo dice con toda claridad: Jesús nos ofrece la posibilidad de una vida fecunda y feliz, y también un futuro con él que no tendrá fin, allá en la vida eterna. Es lo que nos ofrece Jesús. Pero nos pide que paguemos la entrada. Y la entrada es que nos entrenemos para «estar en forma», para afrontar sin miedo todas las situaciones de la vida, dando testimonio de nuestra fe. A través del diálogo con él, la oración.

Todos los que hemos entrenado en algún equipo alguna vez, sabemos que hay ejercicios de calentamiento, estiramiento, y luego rutinas que se van haciendo más largas, variadas y retadoras. Pues es lo mismo con la oración, hay que iniciar con algunas cosas sencillas que nos preparan o disponen para la oración: el lugar, alguna lectura, el silencio; y poco a poco, poder establecer con mayor confianza el diálogo con las tres personas: Dios Padre, Dios Hijo o Dios Espíritu Santo.

Los ejercicios varían según el deporte que practiquemos; igual en la oración, nuestra vocación y espiritualidad nos llevará por distintos métodos de oración, buscando en todo momento el encuentro con Dios, que como nos recuerda el Obispo de Roma, se puede dar además de la oración, en los sacramentos y en la ayuda y servicio a los demás.

A veces, necesitamos un amigo que nos acompañe para animarnos a hacer ejercicio, ir a correr o a caminar, o de plano tenemos que ser parte de un equipo o ir a un gimnasio, para poder avanzar en nuestras rutinas de entrenamiento; igual con la oración, quizá la compañía de alguien, o la asistencia a un grupo nos ayude a iniciar el diálogo y encuentro fecundo y fortalecedor que es la oración.

Los deportistas que entrenan y se dedican, disputan los campeonatos y logran triunfos. Ojalá nuestra oración confiada e insistente se traduzca en el testimonio y servicio que este mundo, y mucha gente, espera de los que decimos jugar en el “equipo de Jesús”.


Oscar Fidencio Ibáñez Hernández
@OFIbanez

Casado, padre de 3 hijos, profesor e investigador universitario, y aprendiz de bloguero. Ingeniero Civil, Maestro en Ingeniería Ambiental y Doctor en política y políticas ambientales.

Mexicano, católico, autor entre otros textos de “El Espíritu Santo en tiempos de Twitter: Documentos del Concilio Vaticano II para tuiteros. Celebrando el #AñoDeLaFe”

Admirador de la Creación en todas sus dimensiones. Nací en La Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte (Hoy, Ciudad Juárez, Chihuahua).

Comentarios
1 comentario en “Deporte y oración”
  1. Daniel Montes de Oca Dijo:

    Muchas felicidades por el artículo

    Yo soy religioso lasallista, mexicano de origen viviendo en Montréal, estoy muy interesado en formar un equipo de corredores con personas migrantes pues estoy convencido que el deporte es una gran herramienta para crecer como personas y también acercarse a Dios.

    Buscando en la web algo de información encontré este artículo que me gustó mucho. Por eso dejo este comentario para agradecer el tiempo de escribirlo y la reflexión que nos comparte.

    Hno. Daniel Montes de Oca fsc




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