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Costos de la falta de ética

OscarFidencio Ibáñez
20 agosto 2018
Sección: Blog, catblog

El caso del puente que recién se derrumbó en Italia y que provocó varias muertes, es una muestra espectacular y trágica de las cosas que suceden cuando no se cuidan los aspectos de ética profesional. Recientemente tuve una charla con unos colegas ingenieros civiles sobre la importancia de la ética y la innovación en el sector de la construcción, ya que de acuerdo a un estudio realizado por el Foro Económico Mundial este sector es de los más lentos para innovar a nivel mundial, y al igual que otras actividades económicas se ve afectado por la falta de ética.

Se ha planteado en diferentes foros tanto nacionales como internacionales la necesidad de fortalecer la ética profesional de los ingenieros, ya que lamentablemente algunas obras no terminan a tiempo, ni se ajustan a los presupuestos planteados, e incluso terminan con defectos que pueden poner en riesgo la seguridad de las personas.

Las faltas a la ética no siempre son tan espectaculares y esconden muchos otros daños y perjuicios que afectan a las comunidades por no actuar correctamente. Un debate importante a este respecto se puede plantear a los cristianos que ejercen su trabajo profesional de diversas maneras ya sean ingenieros, contadores, administradores, financieros, empresarios, médicos o abogados, en todas estas profesiones se presentan situaciones en las que el afán de ganancia económica puede llevar a un profesionista a tomar decisiones que afectarán a terceras personas.

En el caso de los constructores que no diseñan protecciones adecuadas en zonas de vulnerabilidad y riesgo, las consecuencias fatales pueden surgir años después de que una obra se construye. A pesar de que mucha gente pensaría que no tiene nada que ver la fe de una persona y sus convicciones religiosas con su comportamiento profesional, la realidad es que la doctrina social de la Iglesia tiene una gran tradición de reflexión sobre la santificación a través del trabajo, y la necesidad de que ese trabajo sea de calidad y brinde un servicio a los demás.

Cuando los proyectos no se realizan con ética, ya sea porque no se cuenta con la capacidad para hacerlos, o no se seleccionan los sitios adecuados, ni se ponen los recursos y tecnologías necesarias, las obras terminan costando más en su operación y mantenimiento afectando a los usuarios finales de ellas, lo que implica beneficiar a unos cuantos en detrimento de muchos, siendo que la ética profesional debería llevar a que se consideren todos los aspectos no solo de la construcción en sí misma, sino de su funcionamiento a lo largo del tiempo y sus costos asociados.

En otras ramas del conocimiento, hay abogados o financieros que no defienden adecuadamente a sus clientes, jueces que tuercen decisiones a favor de personas que están dispuestos a pagar cometiendo injusticias contra quienes no tienen recursos económicos, o médicos que fuerzan tratamientos costosos sin necesidad.

En las universidades se supone que nos deberían enseñar ética profesional, en la práctica este tema no se atiende sistemáticamente de tal manera que muchos estudiantes cuando toman protesta ni siquiera conocen sus códigos de ética y así los profesionistas dependen de algunos principios y valores que aprendieron en su casa o en su entorno para hacer su trabajo.

Los principios derivados del Evangelio empezando por la regla de oro que manda no hacer a otros lo que no quieres que te hagan a ti, y aquella otra que previene a quienes tenemos una posición de poder y toma de decisión a que actuemos en nuestro trabajo profesional pensando en servir a los demás, son clave para un comportamiento ético.

Desvincular la fe y la ética profesional termina afectando a toda la sociedad y por el contrario si las universidades y las empresas refuerzan sus prácticas éticas con los principios cristianos de la santificación en el trabajo y el amor al prójimo, es posible mejorar el servicio y la calidad de toda práctica profesional.


 

DrOscarFidencioFACE2

Oscar Fidencio Ibáñez Hernández
@OFIbanez

Casado, padre de 3 hijos, profesor e investigador universitario, y bloguero. Ingeniero Civil, Maestro en Ingeniería Ambiental y Doctor en política y políticas ambientales.

Mexicano, católico, autor entre otros textos de “El Espíritu Santo en tiempos de Twitter: Documentos del Concilio Vaticano II para tuiteros. Celebrando el #AñoDeLaFe”

Admirador de la Creación en todas sus dimensiones. Nací en La Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte (Hoy, Ciudad Juárez, Chihuahua).

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