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Aunque abortes tu hijo vivirá para siempre

SheilaMorataya
18 abril 2016
Sección: Blog, Sheila Morataya

tuhijoviviraparasiempreMi vida es tan agitada que muchas veces no tengo la posibilidad de encontrar el tiempo de sentarme a escribir. Quisiera poder redactar como una verdadera escritora, con la seriedad de los intelectuales y con el apoyo de todos los documentos que devoro y conozco de la Iglesia a través de los años. Dios ha puesto mucho en mis manos y sé que así me pedirá cuentas cuando llegue al cielo. Desde hace muchos meses me está pidiendo que escriba sobre el aborto. He publicado un artículo ya sobre esto “Cuando mamá me llevo a abortar” y que puedes leer aquí mismo en Encuentra. Hoy quiero escribir sobre otro caso que me conmovió fuertemente hace unos dos años. Por obvias razones el nombre de la mujer que aparece en este post no es el de ella. Voy a llamarla Dolores María.

La primera vez que la vi me impactó su belleza de tal manera que después de darle la bienvenida le dije “¡Qué bella eres!” A lo que respondió con una suave mueca. Pronto en esa primera entrevista, escuchaba en su relato como todos las llamaban “muñeca” y lo cansada que estaba de que su madre la utilizará para presumir de ella. Es una mujer de mediana estatura, con un cabello largo, sedoso, negro como los caballos de pura raza, una piel de terciopelo al estilo Blancanieves y unos impactantes ojos negros que cuando miraban comunicaban la profunda agonía con la que venía a verme. María Dolores estaba aquí porque quería comprender el por qué del alejamiento de su marido, de sus reiteradas infidelidades, la poca atención que éste le prestaba a su propio hijo y el tenerlos a los dos viviendo en una casa que necesitaba mucha reparación. Dolores María no comprendía porque él no manifestaba preocupación por estas cosas y porque la buscaba solo a la hora de intimidad. Ella lloraba muchísimo, sacaba uno tras otro los Kleenex de la caja para secarse las lágrimas. También se preguntaba porque él se negaba a casarse con ella. Ella era católica y quería estar bien con Dios además que su hijo ya empezaba a preguntarle a la hora de la comunión porque no comulgaba. El rostro de Dolores María a pesar de su deslumbrante belleza era duro, amargo y desierto. Entonces casi al final de la entrevista me confeso que ella había quedado embarazada por segunda vez, como su marido no quería otro hijo, el mismo la llevo a abortar. Nuevamente ella vuelve a quedar embarazada, y como sabía que su marido no quería ese hijo, tomó la decisión de abortar a este tercer hijo.

Como profesional sabía que estaba frente a otro caso que solo la gracia divina de Dios podía sanar y que mi labor era ser un instrumento para ayudarla a conectar con esa parte de ella que había sepultado, adormecido, mutilado. Lo escribí en mi artículo anterior abortar es abortar-me y esta verdad me informaba el por qué de la dureza y el aplanamiento emocional de esta mujer. Al contarme esta historia no había culpabilidad, más bien lo justificaba diciéndome: “¿qué derecho tengo yo de traer otro hijo al mundo, cuando José Luis no le dedica ni siquiera cinco minutos de su tiempo a su hijo? ¿Para qué voy a traer otro hijo a sufrir como sufre nuestro hijo actualmente?”

Mientras la escuchaba pedía activamente perdón al Señor y hacia actos de reparación. Su adormecimiento y ceguera era tal, que yo sabía que requeriría de mucho tiempo antes de que Dolores María quisiera hablar de ello, pues cada vez en la que yo quería enfocarme en ese asunto, ella evadía el tema. No quería hablar de eso. Quería hablar de José Luis, de su enfermiza relación y quería saber cómo podía salvar el amor. ¿Pero de verdad se le puede llamar a esto amor?

En nuestras sesiones posteriores hablamos mucho de los dos, ella comprendió que tenía una co-dependencia, que su corazón estaba envenenado por el resentimiento y que ella misma había transmitido esos sentimientos a su hijo. El niño le decía: “no te preocupes mamá, no me importa si papá tiene o no tiempo para mí”.

Durante las próximas sesiones que tuve con Dolores María aborde esa verdad tan cruda: abortar a un hijo es también abortarse como pareja. Finalmente un día José Luis vino con ella, invitado por ella para ayudarla a superar el hecho de que él había decidido irse de la casa. José Luis era un hombre frío y que no mostraba ninguna clase de emotividad cuando la miraba llorar, esa fue la única vez que vi a su marido.

Ella seguía asistiendo puntualmente todas las semanas en las que yo aprovechaba para explicarla quién y qué era el ser humano. Las potencias espirituales que nos hacían formar parte de la naturaleza de Dios y la cualidad humana que solo nosotros poseemos: la libertad. Un día me dijo que había ido a confesarse. Habían pasado 8 meses y había comulgado por primera vez, pues ya estaba separada de su pareja. Sentía que Dios la había perdonado. Le hablé a Dolores María sobre la comunión de los santos y que ella debía ponerle nombre a sus hijos abortados, hablar con ellos pues ellos vivirían eternamente, que si permanecía en el camino del Amor de Dios un día podría reunirse con sus hijos y abrazarlos.

María Dolores dejó de venir hace unos meses. Ella no es feliz, no ha podido superar la ruptura con el padre de sus hijos, ella no puedo dejar de preguntarse por qué José Luis actuó de esa manera. Yo la tengo muy presente en mis oraciones, como a todas las personas a las que tengo el privilegio de ayudar.

La vida es un regalo y cada mujer es un regalo para la humanidad, pues estamos llamadas a ser escudo de la sociedad misma. Abortar no solo afecta a la mujer que aborta, sino que también acaba con la relación de pareja, pues esto es un acto contrario al amor. El aborto contamina nuestra vida en todos los aspectos: social, emocional, espiritual. Nos lleva a relaciones de co-dependencia, nos endurece el corazón, nos incapacita para tener conexión emocional con los hijos que nacen después y nos sume en una profunda depresión. Nos deja secas.

Las mujeres católicas debemos despertar a esta realidad. Todas nos tenemos que poner de rodillas a primera hora de la mañana y orar específicamente por todas aquellas mujeres que ese día van a tomar la decisión de abortar, de abortar-me. Orar por los hombres que llevan a sus mujeres a abortar y quedan como si nada hubiera pasado. Las mujeres católicas debemos arrodillarnos para que estas mujeres que viven sumidas en depresiones y ataques de cólera incontrolables, pronto puedan ver el pecado tan espantoso cometido, acudan a la confesión y empiecen a vivir bajo la Mirada misericordiosa de Dios. Una mujer que ha abortado puede sanar, pues Dios no rechaza un corazón arrepentido. El nombre de Dios es Misericordia utilizando las palabras de el Papa Francisco.   Conozco a una mujer que abortó a los 19 años y que un día a los 51 años, Dios finalmente la sano por completo después de más de 30 años sumida en profundas depresiones y otros desórdenes emocionales. Muy pronto te contaré su historia.

A continuación te brindaré dos recursos espirituales que para que puedas ayudarte si has abortado o ayudar a una mujer que está pensando en abortar.

El Proyecto Raquel:

Este proyecto es una iniciativa de la iglesia en Estados Unidos en 1975, luego de que el aborto fuera declarado legal. El mismo tuvo resonancia en varios países de todo el mundo, por miembros de la iglesia. El proyecto Raquel pretende brindar a las mujeres que han abortado, un camino de sanación espiritual, ya que luego de hacerlo muchas mujeres se encuentran bajo el Síndrome Post Aborto (SPA) y tienen consecuencias realmente perjudiciales para su salud, emocional, física, psicológica y vincular.

El mismo se propone solo a través de Centros de Orientación Diocesanos. Son personas preparadas y con una fuerte espiritualidad que acompañarán en el dolor a través del camino del perdón, proponen trabajar el dolor colectivamente, ya que nadie puede soportar tanto dolor en la soledad.

El Proyecto contiene tres figuras fundamentales para éste profundo proceso: el consejero, el sacerdote y el psicólogo (o psiquiatra). Los primeros pasos que deben dar las mujeres son tres (luego se desarrollan en 10 etapas):

1) Comprender lo ocurrido e interpretarlo: se trata de reconocer y superar todos los mecanismos de autodefensa que se han desarrollado (la negación, la racionalización, el desplazamiento, etc.), sin minimizar el dolor de la misma, sino aceptar la verdad.

2) Arrepentimiento: se trata de pedir perdón a Dios y a las personas que han participado en el aborto. Se trata de objetivar el aborto para poder sacar los sentimientos negativos como: la ira, el rencor, el odio, la depresión, etc.

3) Reconocer que nada está perdido: el Señor de la Misericordia que nos ha dado la vida está dispuesto a perdonarnos todo. Se puede hacer las paces incluso con el bebé que no ha nacido. La mujer, que a menudo vive un sentimiento de que “mi hijo está en alguna parte”, debe confiarlo al Señor y “despedirse” de él: la vida sigue.

Este proyecto en general consta de algunos días de retiro, ya que se necesita exclusiva atención en el proceso espiritual que cada mujer realiza. Actualmente se realiza en varios países.

La adopción espiritual:

La fé y la oración, mueven montañas, ya lo dijo Jesús. La adopción espiritual de un niño no nacido aún fue fomentada por el Arzobispo Fulton J.Sheen. El propone que rezar por la vida de un niño que aún no ha nacido, en cualquier parte del mundo, sea preservada del aborto y que tenga el derecho a vivir, derecho fundamental de todo ser humano.

Para poder realizar esto, el Arzobispo propone que cada padre o madre espiritual diga diariamente la siguiente oración por el período de 9 meses:

“Jesús, María y José, Sagrada Familia, os ruego que conservéis la vida del bebé aún no nacido que yo he adoptado y que está en peligro de ser abortado”.

Si bien solo Dios sabrá que éste niño ha sido adoptado espiritualmente por ti, en el mundo venidero y por toda la eternidad, se podrán encontrar y ser felices. ¡Acudamos a la Virgen Santísima para que nos enseñe a ser madres de la humanidad.

FIRMASHEILA

Sheila Morataya
Austin, TX
sheilamorataya.co

Comentarios
4 Comentarios en “Aunque abortes tu hijo vivirá para siempre”
  1. Martha Beatriz Delgado Hidalgo Dijo:

    Si es un tema de mucha actualudad. Con tanta facilidad lo hacen. La oración es preciosa y si la hacemos en forma comunitaria se logra mucho. Dios no se deja ganar en Misericordia.

  2. Sheila Morataya Dijo:

    Amen

  3. Arturo Dijo:

    Gracias Sheila por la ayuda que das a las familias, por acercarlas a Dios, que es Misericordia y Amor, iniciaré mi oración de adopción desde ahora mismo.
    Luz y Sal!.

  4. Sheila Morataya Dijo:

    Muchas gracias por tu comentario Arturo, y Dios te bendiga por hacer esto.




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