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El Verbo Encarnado

Enrique Pardo Fuster
10 julio 2008
Sección: Biblia en la Teología

Tratado XIV

1. El Verbo de Dios

2. La Encarnación

3. La Encarnación. Conveniente y necesaria

4. Causa de la encarnación

5. Jesucristo es Dios

6. Jesucristo es Dios

7. Orígenes de Jesucristo

8. Jesucristo. Misión divina

9. Su concepción y nacimiento

10. La Encarnación: Consecuencias (Hijo de Dios)

11. La Encarnación: Consecuencias (Sacerdote)

12. La Encarnación: Consecuencias (Predestinación)

13. La Encarnación: (Adoración)

14. El Verbo Encarnado: Su perfección (El Cuerpo)

15. El Verbo Encarnado: Su perfección. El Alma

16. La comunicación de idiomas

17. Fines inmediatos de su venida

18. Fines mediatos de su venida

19. Destinado por Dios

20. Se encarnó el Hijo en una naturaleza humana

21. La unión hipostática

22. La humanidad de Jesucristo. La Gracia de unión

23. La humanidad de Jesucristo. La Gracia habitual

24. Las virtudes de Jesucristo

25. Los dones del E. Santo en Jesucristo

26. Los carismas en Jesucristo

27. La Gracia capital de Cristo

28. La ciencia de Jesucristo

29. La conciencia de su divinidad

30. Los entendimientos de Cristo

31. El poder de Cristo

32. Causa física de sus acciones (La humanidad de Cristo)

33. La humanidad de Cristo no fué causa física de sus obras sobrenaturales

34. Causa moral de la humanidad de Cristo.

35. Psicología de Cristo.

1. El Verbo de Dios

-Existe con preexistencia eterna en el seno del Padre

-No se confunde con el Padre

-El Verbo de Dios existe con preexistencia eterna en el seno del Padre.

Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo,… estaba yo allí como arquitecto. (con Él) (Prov. 8, 27-30).

Antes de todo estaba creada la sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad (Si. 1, 4).

Antes de los siglos, desde el principio me creó, y por los siglos subsistiré (Si. 24, 9).

En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios (Jn. 1, 1-2).

…el Hijo único que está en el seno del Padre… (Jn. 1, 18).

El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).

Pues la vida se nos manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y que se nos manifestó (1 Jn. 1, 2).

-El Verbo se encuentra en el ser de Dios «ab aeterno», pero no se confunde con aquel que es llamado «Dios» es decir: «Padre».

En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios (Jn. 1, 1-2).

A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18).

Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti (Jn. 17, 1).

Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo (Jn. 17, 3).

Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra (Jn. 17, 6).

Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado,… (Jn. 17, 14).

Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno como nosotros,… (Jn. 17, 21).

…-pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y que se nos manifestó-… (1 Jn. 1, 2).

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2. La Encarnación

-Misterio oculto en la mente de Dios durante siglos eternos

-Misterio oculto a través de muchas generaciones

-Dios determinó redimir al mundo desde toda la eternidad

-La razón natural no puede conocer la encarnación del verbo

-Consiste en la unión de la naturaleza humana con divina

-La unión de las dos naturalezas humana y divina es un misterio incomprensible

-El Verbo no se hubiese encarnado si Adán no hubiese pecado

-Dios dispuso insertar en la historia humana su plan de salvación

-La Encarnación del Hijo fue un misterio oculto en la mente de Dios durante siglos eternos.

…un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos… (Rom. 16, 25).

…sino que hablamos de una sabiduría de Dios misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo… (1 Cor. 2, 7).

A mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo y esclarecer como se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios… (Ef. 3, 8-9).

…conforme a la misión que Dios me concedió en orden a vosotros para dar cumplimiento a la Palabra de Dios al Misterio escondido desde siglos y generaciones… (Col. 1, 25-26).

-Dios mantuvo oculto el misterio de Cristo a través de muchos siglos y generaciones.

…Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cual es riqueza de la gloria de este Misterio entre los gentiles, que es Cristo entre vosotros,… (Col. 1, 26).

…Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado el presente, por las Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno,… (Rom. 16, 25-26).

-Dios tuvo la determinación de redimir al mundo desde toda la eternidad.

…por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor… (Ef. 1, 4).

…dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos; hacer que todo tenga a Cristo por cabeza… (Ef. 1, 9-10).

Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos (Col. 1, 19-20).

-La razón natural, sin la Revelación divina, no puede conocer la encarnación del Verbo de Dios.

El Misterio de la encarnación es la unión de la naturaleza divina y humana en la sola persona del Verbo.

…Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este Misterio entre los gentiles,… (Col. 1, 26).

-La encarnación como Misterio consiste en la unión de la naturaleza humana con la persona divina del Verbo.

y el Verbo se hizo carne (Jn. 1, 14).

Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 15).

Aclaración: …Se ha de reconocer a uno sólo y mismo Cristo Hijo, Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación; en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando más bien cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis…

-La encarnación del Verbo de Dios o la unión de las naturalezas humana y divina es un misterio que excede el límite del entendimiento humano.

Se deduce del siguiente texto:

Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres,… (1 Cor. 1, 25).

-La encarnación del Verbo se ordenó de tal modo a la redención del género humano que, si el hombre no hubiera pecado, el Verbo no se hubiera encarnado.

Esta conclusión no la podemos deducir de ninguna expresión de la Sagrada Escritura, directamente, sino que, como todas las expresiones afirman que vino a redimir los pecados de los hombres, se deduce de aquí el motivo de su venida.

Si no existiera este motivo, es decir, si el hombre no hubiera pecado, el verbo no se hubiera encarnado.

…el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt. 20, 28).

…el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc. 19, 10).

…porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él, no perezca (Jn. 3, 16).

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley… (Gál. 4, 4).

Cristo Jesús vino al mundo salvar a los pecadores (1 Tim. 1, 15).

-Dios dispuso «ab aeterno» insertar en la historia humana su plan de salvación en sus seis facetas: Preparación, venida de Cristo, tiempo hasta la parusia, los últimos días, el día escatológico y el juicio final.

a) -Preparación.

…de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestro Padres por medio de los Profetas;… (Hebr. 1, 1).

…allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador, y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la renovación (Hebr. 9, 9-10).

Sobre esta valoración investigaron e indagaron los profetas, que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros, procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba con ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían (1 Pe. 1, 10-11).

b) -Momento elegido para la venida de Cristo.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5).

c) -Tiempo que transcurre hasta la Parusía.

¡Mirad! ahora es el tiempo favorable; ahora el día de la salvación (2 Cor. 6, 2).

d) -Los últimos días.

El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas,… (1 Tim. 4, 1).

e) -El Día escatológico.

Él os fortalecerá hasta el fin para que seáis irreprensibles hasta el Día de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1, 8).

f) -El Juicio final.

Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios,… (Rom. 2, 5).

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3. La Encarnación. Conveniente y necesaria

-Conveniente en el tiempo en que se realizó

-El modo más conveniente de redimir a los hombres

-Convenientísima para manifestar los atributos divinos a los hombres

-Necesaria para reparar los pecados, no absoluta sino relativamente

-En plan de justicia estricta

-La encarnación del verbo fue convenientísima en el tiempo en que se realizó.

De suyo, pudo haberse realizado:

1) -Al principio del Mundo, antes del pecado del Hombre.

2) -Inmediatamente después del pecado de Adán.

3) -En el momento en que se realizó.

4) -Al final de los tiempos.

1) Al principio del mundo, no hubiera sido conveniente, porque:

-No necesitan médico los sanos, sino los que están enfermos (Mt. 9, 12).

-No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt. 9, 13).

2) -Inmediatamente después del pecado de Adán, tampoco era conveniente, porque, quien pecó por soberbia, convenía que se humillase, reconociendo la necesidad de un redentor que les liberase de sus debilidades y flaquezas. Además para que diese tiempo de pasar de la Ley natural a la mosaica y de ésta a la evangélica, y también por la dignidad del Verbo encarnado, cuyo advenimiento, por su dignidad, fue conveniente que lo anunciaran los profetas durante el tiempo suficiente, como así fue de hecho.

3) -En el momento en que se realizó, sí fue conveniente, porque:

al llegar la plenitud de los tiempos, envió dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5).

Aclaración. Estos dos fines no se hubieran podido cumplir con tanta perfección y oportunidad si Cristo hubiese venido al mundo inmediatamente después del pecado de Adán. Por consiguiente, que no era conveniente que Cristo hubiese venido al mundo enseguida del pecado de Adán, también tiene la prueba de la Sagrada Escritura, por lo menos indirectamente.

4) – Tampoco al final de los tiempos, fue conveniente, para que:

-No se enfriara la fe por tan larga espera,

-Para que el hombre nunca hubiese creído que Dios le abandonaba definitivamente, y así hubiese caído en la desesperación,

-Para que Cristo apareciese como salvador en el pasado, (Antiguo Testamento) presente, (cuando vino) y futuro, (hasta el fin del mundo).

-La Encarnación del Verbo fue el modo más conveniente, entre todos los modos posibles, de redimir a los hombres.

a) -En orden a promovernos al bien:

1º -Fortalece nuestra fe hablándonos por medio de su Hijo.

-En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo… (Hebr. 1, 2).

2º -Acrecienta la esperanza:

-Todo el que vea al Hijo y crea en él tenga vida eterna y que yo le resucite el último día (Jn. 6, 40).

3º -Aviva la caridad:

-Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo… (Jn. 3, 16).

4º -Nos estimula a practicar las otras virtudes:

-Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprender de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas (Mt. 11, 29).

5º -Nos hace participantes de la naturaleza divina, por la gracia santificante, es decir, verdaderos hijos de Dios:

-… para dar testimonio de que somos Hijos de Dios:

Hijos de Dios… (Rom. 8, 16).

6º – Nos hace herederos de Dios y coherederos de Cristo:

-Y, si hijos, también herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

7º -Hace a sus apóstoles participante de su Gloria:

-Vosotros, los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, yo por mi parte dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Lc. 22, 28).

b) -En orden a apartarnos del mal:

1º -Nos libra de las tinieblas del pecado:

-En él tenemos, por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros… (Ef. 1, 7).

-Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la Redención, el perdón de los pecados (Col. 1, 13).

2º -Nos aparta de la soberbia que es la raíz de todos los pecados, dándonos el más sublime ejemplo de humildad.

-…y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8).

-La encarnación del Verbo fue convenientísima para manifestar los atributos divinos a los hombres.

a) -Su amor.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16).

…mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo vosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8).

Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres, él nos salvó,… (Tit. 3, 4).

b) -Su poder.

¡Yahvéh, he oído tu fama, tu obra venero, Yahvéh! (Ha. 3, 2).

Aclaración. La obra de Dios por excelencia es la encarnación.

c) – Su justicia.

…y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,… (Rom. 3, 24).

…Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús (Rom. 3, 25).

d) -su misericordia.

Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo… (Ef. 2, 4-5).

-La encarnación del Verbo fue necesaria para la reparación de los pecados de los hombres, pero no absoluta, sino relativamente.

Concepto de lo Necesario.

-Absolutamente necesario es aquello de lo que no podemos prescindir para obtener algún fin.

P.e. el alimento para sobrevivir.

-Relativamente necesario es aquello que nos facilita obtener algún fin, pero que se puede obtener tal fin por otro u otros modos.

P.e. el automóvil para viajar.

Hablando en absoluto, Dios hubiera podido perdonar al hombre:

-por simple condonación gratuita,

-exigiéndole tan sólo una pequeña satisfacción, (ciertas penitencias o pruebas),

-una reparación de justicia insuficiente.

Dios, supremo Juez, hubiera podido hacerlo, sin herir su infinita justicia y sin tener que dar cuenta a nadie, a ningún juez humano.

Contra ti, contra ti sólo he pecado (Sal. 51, 6).

Aclaración. Como si dijera:

A ti solamente te he ofendido y a nadie más que a ti y por tanto sin injusticia y sin tener que dar cuenta a nadie, puedes perdonarme.

-La encarnación del Verbo, (o de otra cualquiera de las divinas personas) fue absolutamente necesaria para la preparación de los pecados de los hombres, en plan de justicia estricta y perfecta.

Todo el rigor de una justicia estricta y perfecta exige igualdad entre lo debido y lo pagado y también entre acreedor y deudor.

Los pecados de los hombres abren entre Dios y éstos un abismo infinito imponible de rellenar por parte del hombre, en plan de justicia estricta.

Sólo un Hombre-Dios podía salvar la distancia infinita entre Dios y nosotros, y pagar así totalmente la deuda originada por los pecados de los hombres.

Con la encarnación del Verbo se establece proporción:

a) -Entre el amor infinito que nos tiene y el don infinito que nos da,

Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo… (Jn. 3, 16).

b) – Entre la malicia de la ofensa, (el pecado encierra una malicia infinita en cuanto al término de la ofensa que es Dios) y Cristo como abogado ante el Padre (las obras de Cristo son todas de valor infinito ante el Padre) Si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre, a Jesucristo… (1 Jn. 2, 1).

c) – Entre la infinitud de la ofensa de los hombres y la víctima ofrecida al Padre para satisfacer por todos los pecados del mundo.

Él es víctima de apropiación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).

Con la encarnación del Verbo, y no con otro modo de Redención, Dios nos puede exhortar al amor en su mayor grado, por el ejemplo de amor infinito que nos ofrece.

a) -En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestro pecados.

Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros (1 Jn. 4, 11).

b) -Este es el mandamiento mío:

Que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Jn. 15, 12).

Luego con la encarnación del Verbo, y no con otro modo de redención, Dios puede recibir justa y estricta compensación por los pecados de todos los hombres y exhortarnos a practicar y a vivir la nota cumbre de la vida cristiana, que es el amor.

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4. La Encarnación. Causa.

-La causa fue el amor a los hombres

-Se atribuye a las tres divinas personas

-Se realizó uniéndose las dos naturalezas, quedando integra cada una de ellas

-En Jesucristo existe una sola persona

-Y una unidad de persona

-La persona no es humana sino divina

-Jesucristo es Dios, como el Padre

-La causa principal por la cual Dios ejecutó el decreto de la encarnación, fue el amor que tiene a todos los hombres.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16).

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único par que vivíamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados (1 Jn. 4, 9-10).

-La obra de la encarnación se atribuye a las tres divinas personas, en cuanto a unidad de operación «ad extra» y solamente al Espíritu Santo, en cuanto a sí misma.

a) -En cuanto a unidad de operación «ad extra»

-se atribuye al Padre,

Por eso, al entrar en este mundo, dice:

«Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has firmado un cuerpo» (Hebr. 10, 5).

-se atribuye al Hijo,

Sino que se despojó a si mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;… (Fil. 2, 7).

-se atribuye al Espíritu Santo,

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo (Mt. 1, 18).

b) -En cuanto a sí misma.

-se atribuye al Espíritu Santo.

…el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús,… (Mt. 1, 20-21).

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre tu y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35).

-La Encarnación del Verbo, es decir, la unión de las dos naturalezas, la divina del Verbo y la humana de Cristo, no se realizó fundiéndose las dos en una, sino uniéndose y quedándose cada una de ellas perfectamente íntegra e inconfusa.

Naturaleza es la misma sustancia de cualquier ser en cuanto que es sujeto y principio de sus operaciones propias.

Persona es la sustancia racional en cuanto que es principio de operaciones intelectuales o racionales.

1º -En Cristo hay una naturaleza divina perfectamente distinta de la humana:

-Realiza milagros con su naturaleza divina, única capaz de potencia suficiente para derogar las leyes naturales.

a) -En las enfermedades:

…un leproso se le acerca y se postra ante él diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme» Él, extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra (Mt. 8, 2-3).

Cuando Jesús salía de allí, dos ciegos le salieron gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David». Y al llegar a casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer eso? Dícenle: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se abrieron sus ojos (Mt. 9, 27-29).

b) -En la muerte:

…sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella y le dijo: No llores. Y acercándose tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon y él dijo: «Joven, a ti te digo, levántate». El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre (Lc. 7, 12-15).

c) -En las cosas inanimadas:

…les dice Jesús: llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Sacadlo ahora, les dice y llevadlo al maestrasala. Ellos lo llevaron. Cuando el maestrasala probó el agua convertida en vino… (Jn. 2, 7-9).

d) -En las fuerzas de la naturaleza:

…acercándose, pues, le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Dícele, ¿Por qué estáis con miedo, hombres de poca fe? Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran bonanza (Mt. 8, 25-26).

e) -En los demonios:

…le presentaron un nudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo… (Mt. 9, 32-33).

2º -En Cristo hay una naturaleza humana perfectamente distinta de la divina:

Cristo experimentó:

el crecimiento, el hambre, la sed, el sueño, el cansancio, el llanto, la tristeza y la muerte, fenómenos todos propios de una naturaleza humana.

a) -Crecimiento:

Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia, ante Dios y ante los hombres (Lc. 2, 52).

b) -Hambre:

Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre (Lc. 4, 2).

c) -Sed:

…sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice:

Tengo sed (Jn. 19, 28).

d) -Sueño:

…pero él estaba dormido. Acercándose, pues, le despertaron diciendo: Señor, ¡sálvanos que perecemos! Díceles:… (Mt. 8, 25).

e) -Cansancio:

Jesús, como venía fatigado de camino, se sentó junto al pozo (Jn. 4, 6).

f) -Llanto:

…Jesús se conmovió interiormente, se turbó y dijo ¿dónde le habéis puesto?. Le responden: Señor, ven y lo verás. Jesús se echó a llorar (Jn. 11, 33-35).

g) -Tristeza:

Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia (Mt. 26, 37).

h) -Muerte:

…y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto, expiró (Lc. 23, 46).

Aclaración:

Por tanto, en Cristo hay dos naturalezas inconfusas y operaciones:

-no fundidas, pues entonces no se observarían tan claras y tan distintas las operaciones divinas y humanas,

-no resultando una tercera naturaleza mixta, pues ni sería Dios ni hombre, sino una tercera cosa distinta de las dos,

-no formando una sola naturaleza, sino una naturaleza divina completa como se deduce claramente de su actitud y de su proceder ante los milagros y otra naturaleza humana también completa como se demuestra por los fenómenos naturales que experimentó a través de su vida mortal.

-En Jesucristo existe una sola persona.

Voy a anunciar el decreto de Yahvéh:

él me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy…» (Sal. 2, 7).

Aclaración. «Hoy» = el presente inmutable de mi eternidad.

El Padre eterno se dirige a la única persona de Jesucristo en estas palabras del Salmo.

Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5).

El que ha visto a mí, -ha visto al Padre (Jn. 14, 9).

Aclaración. Si en Cristo hubiese dos personas distintas, no hubiese podido hablar así.

-En Jesucristo existe la unidad de persona.

Y la Palabra se hizo carne (Jn. 1, 14).

…los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos (Rom. 9, 5).

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,… (Gál. 4, 4).

…Cristo. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios (Fil. 2, 6).

…aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad… (Tit. 2, 13-14).

-En Cristo no hay más que una sola persona, no humana, sino divina.

Persona. Es sustancia individual de naturaleza racional.

Es decir, un ser subsistente por sí mismo, capaz de operaciones intelectuales.

Cristo tiene dos naturaleza, divina y humana, y lo que se dice de Dios se dice del hombre y lo que se dice del hombre se dice de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).

De quienes según la carne también procede Cristo, el cual está por encima de todas las casa, Dios bendito por los siglos. Amén (Rom. 9, 5).

Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,… (Col. 4, 4).

…aguardando la feliz esperanza de la Manifestación de la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo, el cual se entregó por nosotros, a fin de rescatarnos de toda iniquidad… (Tit. 2, 13, 14).

En todas estas expresiones se afirman de Cristo cosas humanas y cosas divinas, como procedentes de una misma persona.

-Jesucristo es Dios verdadero como lo es el Padre que lo engendró.

En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1).

Aclaración. El carácter personal de esta Palabra es el Verbo, la misma sabiduría de Dios, subsistente en su entendimiento divino.

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5. Jesucristo es Dios. Las profecías

-De la venida

-De las estirpes

-Del tiempo

-Del nacimiento

-De la vida

-De la pasión

-De la exaltación

-Las profecías acerca de la venida, de las estirpes, de tiempo, del nacimiento, de la vida, de la Pasión y la exaltación de Jesucristo se han cumplido exactamente.

a) -De la venida.

No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre sus piernas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien rindan homenaje las naciones:… (Gén. 49, 10).

¡Despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio! (Sal. 80, 3).

¡Muéstranos, oh Yahvéh, tu amor, y danos tu salvación! (Sal. 85, 8).

Destilad, cielos, como rocío de lo alto, derramad nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia (Is. 45, 8).

Inminente, cercana está mi justicia, como la luz saldrá mi liberación, y mis brazos juzgarán a los pueblos (Is. 51, 5).

Pero mi salvación por siempre será, y mi justicia no tendrá fin (Is. 51, 6).

Así dice Yahvéh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse (Is. 56, 1).

b) -De las estirpes.

-Que nacerán de la estirpe de Abraham.

El Ángel de Yahvéh llamó a Abraham…y le dijo: «…Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra en pago de haber obedecido tú mi voz» (Gén. 22, 18).

-Que nacerá a través de Isaac.

Yahvéh se le apareció a Isaac y le dijo: «…por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de que Abraham me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos,…» (Gén.26, 2 y 4-5).

-Que nacerá a través de Jacob.

…Yahvéh le dijo -a Jacob-: «Yo soy Yahvéh el Dios de tu Abraham y el Dios de Isaac… Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia…» (Gén.28, 13-14).

-Que nacerá a través de Judá.

Jacob llamó a sus hijos y dijo: «…No te irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus puertas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien rindan homenaje las naciones;… (Gén.49, 8).

-De las familias de la tribu de Judá, nacerá de la de David.

Pues te dijiste:

«Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:

Para siempre Jesús he fundado tu estirpe de edad en edad he erigido tu trono» (Sal. 89, 3 y 4-5).

c) -De los tiempos.

Mirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendará y os salvará (Is. 35, 4).

Ahí viene el Señor Yahvéh con poder, y su brazo lo sojuzga todo (Is. 40, 10).

d) -Del nacimiento.

-Descendiente de David:

Mirad que días vienen -oráculo de Yahvéh- en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente… (Jr. 23, 5).

-Hijo de un Virgen.

He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14).

-Nacerá en Belén.

Mas tú, Belén-Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel… (Miq. 5, 1).

e) -De la vida.

-Adorado por multitud de ángeles.

Y tuvo un sueño: soñó con una escalera apoyada en la tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella (Gén.28, 12).

-El adorarán todas las naciones de la tierra.

¡Acuérdense y vuelvan a Yahvéh todos los confines de la tierra, todas las familias de las naciones ante su faz se postren, que es de Yahvéh el imperio, del Señor de las naciones! (Sal. 22, 28).

Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por lo siglos de los siglos! (Sal. 45, 18).

Todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones (Sal. 72, 11).

A él se le dio el imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron (Dan. 7, 14).

-La estrella que guió a los Magos a Belén.

…de Jacob avanza una estrella,

un cetro surge de Israel (Núm. 24, 17).

-El homenaje de las naciones.

Todos los reyes se postrarán ante él,

le servirán todas las naciones (Sal. 72, 11).

Reyes serán tus tutores,

y sus princesas nodrizas tuyas.

Rostro en tierra se postrarán ante ti,

y el polvo de tus pies lamerán (Is. 49, 23).

Todos ellos se Sabá vienen

portadores de oro e incienso

y pregonando alabanzas a Yahvéh (Is. 60, 6).

-La muerte de los niños inocentes.

Así dice Yahvéh: En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo. Raquel llora por sus hijos, que rehúsa consolarse -por sus hijos- porque no existen (Jr. 31, 15).

-La huida de Jesús y sus padres a Egipto.

Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Os. 11, 1).

-Su permanencia en Egipto.

Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Os. 11, 1).

-Tendrá un precursor.

He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí… (Mal. 3, 1).

-La venida del Espíritu Santo en el momento del Bautismo.

Reposará sobre él el espíritu de Yahvéh (Is. 11, 2).

He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él… (Is. 42, 1).

El espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahvéh (Is. 62, 1).

-Predicará un Evangelio nuevo.

…por cuanto que me ha ungido Yahvéh a anunciar la buena nueva a los postres me ha enviado, a vencer los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación y a los reclusos la libertad;… (Is. 61, 1).

-Probará su doctrina con milagros.

…es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará. Entonces se despegaran los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo (Is. 35, 6).

-Vivirá en suma probreza.

He aquí que viene a ti tu rey: junto a él y victorioso, humilde y montado en un asno… (Zac. 9, 9).

f) -De la Pasión.

-Será entregado por uno de sus discípulos. Hasta un amigo mío en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar (Sal. 41, 10).

-Será vendido.

Después les dije: «Si os parece bien, dadme ni jornal; si no dejadlo.» Ellos pesaron mi jornal, treinta siclos de plata (Zac. 11, 19).

-Será atormentado por la agonía.

Se me estremece dentro el corazón, me saltan los pavores de la muerte (Sal. 55, 5).

-Será acusado y callará.

Fue oprimido, y él me humilló y no abrió la boca (Is. 53, 7).

-Será herido con latigazos y bofetadas.

Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba (Is. 50, 6).

-Será condenado a muerte.

Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me comete; atan mis manos y mis pies, cuentan todos mis huesos (Sal. 22, 17-18).

-Morirá entre ladrones.

…ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado… (Is. 53, 12).

-Le darán a beber hiel y vinagre.

Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre (Sal. 69, 22).

-Perforarán su costado con una lanza.

Y mirarán a aquel a quien traspasaron… (Zac. 10, 12).

-Repartirán sus vestiduras.

…repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica (Sal. 22, 19).

-La tierra se cubrirá de tinieblas.

Sucederá aquel día -oráculo de Yahvéh- que, en pleno mediodía, yo haré ponerse el sol y cubriré la tierra de tinieblas en la luz del día (Amós. 8, 10).

g) -De la exaltación.

-Su descenso a los infiernos.

En cuanto a ti, por la sangre de tu alianza, yo soltaré a tus cautivos de la fosa (en la cual no hay agua). Y volverán a ti, hija de Sión, los prisioneros de la esperanza… (Zac. 9, 11-12).

¡De la mano del seol los libraré, de la muerte los resucitaré!… (Os. 13, 14).

-La liberación de los Patriarcas del limbo.

¡De la mano de seol los libraré, de la muerte los recataré! (Os. 13, 14).

-Su resurrección gloriosa.

…pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa (Sal. 16, 10).

-Su exaltación.

A Él se le dio el imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron (Dan. 7, 14).

-Su reino.

Su imperio es un imperio eterno que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás (Dan. 7, 14).

El Dios del cielo hará surgir un reino que jamás será destruido, y este reino no pasará a otro pueblo (Dan. 2, 44).

Aclaración. Puesto que todas las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías se han cumplido, queda bien manifiesto que Jesús es el Liberador prometido a los Patriarcas, esperado por los Judíos y deseado por las gentes; por consiguiente su religión es la verdadera.

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6. Jesucristo es Dios

-Por poseer una naturaleza divina

-Por sus operaciones y atributos

-Por sus afirmaciones en el Evangelio

-Según S. Pablo

-Por la asunción de la humanidad y otras características personales

-Jesucristo es verdadero Dios por poseer una naturaleza divina.

…nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Lc. 10, 22).

Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti (Jn. 17, 1).

Aclaración. Tales expresiones son ininteligibles si el que las profiere no posee íntegramente la naturaleza divina, y si no es verdaderamente la persona misma que se contradistingue del Padre, no se llamaría «Hijo suyo.»

-Jesucristo es verdadero Dios.

a) -Por sus operaciones divinas.

-Es principio del Espíritu Santo.

El (Espíritu Santo) me dará gloria,

porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14-15).

-Envía al Espíritu Santo.

Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré (Jn. 16, 7).

b) -Por sus atributos divinos.

-Eternidad.

Yo soy el Alfa y la Omega (Apoc. 1, 8).

-Omnipotencia.

Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado por el poder en el cielo y en la tierra…» (Mt. 28, 18).

-Omnisciencia.

…el Misterio de Dios, en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col. 2, 2-3).

Aclaración. Es el Misterio de Cristo; Consta en «…y podamos anunciar el Misterio de Cristo…» (Col. 4, 3).

c) -Por sus obras en el mundo.

Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe (Jn. 1, 3).

Aclaración. «Ella» es decir la Palabra o el Verbo de Dios, la segunda persona, el Hijo.

-Jesucristo es verdadero Dios.

a) – El mismo afirmó en el Evangelio que existió antes de la encarnación.

¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?… (Jn. 6, 62).

Jesús respondió: «…porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado» (Jn. 8, 42).

«En verdad, en verdad os dijo: antes que naciese Abraham, Yo Soy» (Jn. 8, 58).

«…salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejó el mundo y voy Padre» (Jn. 16, 28).

b) – El mismo afirmó en el Evangelio que existió antes de la creación del mundo.

Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5).

c) -El mismo se llama Hijo de Dios.

Díjoles entonces el Sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho» (Mt. 26, 63-64).

d) -Asegura la identidad de su naturaleza con la de su Padre.

«…El Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30).

e) -Manifiesta que él tiene poder de perdonar los pecados en la tierra.

Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados» (Lc. 5, 20).

f) -Realizó muchos milagros.

En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos (Lc. 7, 21).

g) -San Juan confirmó todas estas cosas diciendo:

Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,… (Jn. 20, 31).

-Jesucristo es Dios.

Según San Pablo.

El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente al ser igual a Dios (Fil. 2, 6).

Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad… (Col. 2, 9).

…los patriarcas; de los cuales también procede Jesucristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén (Rom. 9, 5).

…aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; el cual… (Tit. 2, 13).

-Jesucristo es verdadero Dios.

a) -Por la asunción de la humanidad.

Y la Palabra se hizo carne (Jn. 1, 14).

b) -Por su condición de Mesías.

Porque un niño nos ha nacido,

un hijo se nos ha dado,

el señorío reposará en su hombro,

y se llamará

«Admirable-Consejero»,

«Dios-Poderoso»,

«Siempre-Padre»,

«Príncipe de Paz» (Is. 9, 5).

c) -Por las palabras con las cuales se anuncia la generación de Jesucristo.

El ángel dijo: «no temas, María, porque has hallado gracia delante de dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (Lc. 1, 30-31).

d) -Por el testimonio de Dios Padre.

Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 17).

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7. Orígenes de Jesucristo

-Como Dios engendrado de la sustancia del Padre, como hombre nacido de la Virgen María

-Como hombre es Hijo de Dios natural

-Es hijo de Padre, como Dios y como hombre

-Que desciende de la tribu y de Judá fue profetizado en el A. T.

-Desciende de David

-Su nacimiento de la estirpe de David fue profetizada en el A. T.

-Cristo como Dios es engendrado antes de los tiempos de la sustancia del Padre, y como hombre nació de la Virgen María por milagro del Espíritu Santo.

a) – Como Dios es engrendrado del Padre.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios (Jn. 1, 1-2).

b) – Como hombre nació de María Virgen.

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del Rey Herodes,… (Mt. 2, 1).

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;… (Lc. 1, 35).

…os ha nacido hoy, en la ciudad de David,

un salvador, que es el Cristo Señor;… (Lc. 2, 11).

Aclaración. Cristo tuvo dos natividades, como Dios, la que tuvo eternamente del Padre antes de todos los siglos, y como hombre la que tuvo de la Virgen María corporalmente en el tiempo.

-Cristo como hombre es hijo natural de Dios.

a) -Testimonio del Padre:

«Este es mi Hijo amado en quien me complazco» (Mt. 3, 17).

b) -de Cristo:

Díjole entones el sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús: «Sí, tú los has dicho» (Mt. 26, 63-64).

c) -de los Apóstoles:

Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt. 16, 15-16).

d) -de San Pablo:

El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? (Rom. 8, 32).

-Jesucristo es Hijo del Padre, en cuanto Dios y en cuanto hombre, por naturaleza y no por adopción.

Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no perezca (Jn. 3, 16).

El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros,… (Rom. 8, 32).

Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero (1 Jn. 5, 20).

Aclaración. La Sagrada Escritura nunca llama a Jesucristo hijo adoptivo, sino «hijo verdadero», «hijo propio», «hijo Unigénito».

Otra. No es que Dios haya engendrado la humanidad de Jesucristo como engendró a su divinidad, sino que como es Padre del Verbo que está unido a la naturaleza humana de Cristo, éste es hijo del Padre por naturaleza.

Otra. Hijo por naturaleza es el que ha sido engendrado; hijo por adopción es aquel que ha sido recibido como tal, con derecho a heredar los bienes.

-Que Jesucristo vendría de la tribu de Judá, que descendería del Rey David y que nacería de una virgen, fue profetizado en el Antiguo Testamento.

a) -De Judá.

No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien le rindan homenaje las naciones;… (Gén. 49, 10).

b) -de David.

Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia (Is. 9, 6).

c) -De una virgen.

He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 9, 6).

-Jesucristo desciende de David.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham (Mt. 1, 1).

Cuando salía Jesús de allí, dos ciegos le siguieron gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David! (Mt. 9, 27).

Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión: «Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David» (Mt. 22, 41-42).

Tenía Jesús al comenzar, unos treinta años, y era según se creía hijo de José, hijo de Helí…hijo de Natán, hijo de David (Lc. 3, 23, y 31).

…acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne (Rom. 1, 3).

Yo soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba» (Apoc. 22, 16).

-El nacimiento de Jesucristo de la estirpe de David fue profetizado en el Antiguo Testamento.

Pero aquella misma noche vino la palabra de Dios a Natán en estos términos: «Vete y di a mi siervo David: Así dice Yahvéh: …Yo te haré grande y Yahvéh te edificaré una casa. Cuando se cumplan tus días para ir con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y consolidaré su reino. Él me edificará una Casa y yo afirmaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo, y no apartaré de él mi amor, como le aparté de aquel que fue ante de ti. Yo le estableceré en mi Casa y en mi reino para siempre, y su trono estará firme eternamente» (1 Cro. 17, 3 y 10-14).

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8. Jesucristo. Misión divina

-La muestra por su sabiduría por su caridad, por sus milagros y por sus vaticinios

-Jesucristo muestra su misión divina por su sabiduría, por su caridad para con Dios, por su caridad para con el prójimo, por los milagros que realiza y por los vaticinios que anuncia.

a) -Por su sabiduría:

Cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas (Mt. 7, 28-29).

Les enseñaba en su sinagoga de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?» (Mt. 13, 54).

Al oír esto, la gente se maravillaba de su doctrina (Mt. 22, 33).

…entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaron asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad (Mc. 1, 21-22).

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mc. 13, 31).

Todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y por sus respuestas (Lc. 2, 47).

Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4, 15).

Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22).

No pudieron comprenderle en ninguna palabra ante el pueblo y, maravillados por su respuesta, se callaron (Lc. 20, 26).

Y decían: «¿No es este Jesús, Hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo? (Jn. 6, 42).

Respondieron los guardias: Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre (Jn. 7, 46).

b) -Por su caridad para con Dios:

Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc. 4, 34).

Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra (Jn. 4, 34).

Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día (Jn. 9, 4).

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4).

Todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío (Jn. 17, 10).

He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición (Jn. 17, 12).

c) -Por su caridad para con los hombres:

Y al ver la muchedumbre, sintió compasión de ella porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor (Mt. 9, 36).

Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados y yo os aliviaré (Mt. 11, 28).

Y abrazaba a los niños y los bendecía imponiendo las manos sobre ellos (Mc. 10, 16).

Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella (Lc. 19, 41).

Yo soy el bien pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas (Jn. 10, 11).

d) -Por los muchos milagros realizados:

…y le traían todos los pacientes aquejados de enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos y los sanó (Mt. 4, 23).

Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con su palabra y sanó a todos los enfermos (Mt. 8, 16).

Y Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la buena nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia (Mt. 9,35).

Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Muchos le siguieron y los curó a todos (Mt. 12, 15).

Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos (Mt. 14, 14).

Le siguió mucha gente y los curó allí (Mt. 19, 2).

También en el templo se acercaron a él algunos ciegos y cojos y los curó (Mt. 21, 14).

…pues habiendo curado a muchos, cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle (Mc. 3, 10).

Y dondequiera que entraba, en pueblo. Ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían poder tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos le tocaban quedaban curados (Mc. 6, 56).

…todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba (Lc. 4, 40).

…una numerosa multitud fluía para oírle y ser curados de sus enfermedades (Lc. 5, 15).

…que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades (Lc. 6, 18).

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» (Lc. 24, 33-34).

Mientras estuvo en Jerusalén por la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que realizaba (Jn. 2, 23).

Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro (Jn. 20, 30).

e) -Por los vaticinios anunciados:

Predijo,

1º La entrega de Judas:

Yo os aseguro que me entregará uno de vosotros (Mt. 26, 21).

2º La negación de Pedro:

Díjole Jesús: «Yo te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces (Mt. 26, 34).

3º La Pasión:

Tomó otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que había de suceder: Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán y a los tres días resucitará (Mc. 10, 32-34).

4º Las apariciones en Galilea:

«Mas después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea» (Mt. 26, 32).

5º Las suertes del Reino de Dios:

Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente a ponerse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt. 8, 11-12).

Por eso os digo: «Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt. 21, 43).

Jesús empezó a decirles: «Mirad que no os engañe nadie. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «Yo soy y engañarán a muchos. Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis; porque eso es necesario que suceda pero todavía no es el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, habrá hambre (Mc. 13, 5-8).

6º La Venida del Espíritu Santo:

Pero el Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho (Jn. 14, 26).

Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que yo os enviaré de junto al Padre, él dará testimonio de mí (Jn. 16, 26).

7º Las persecuciones.

Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros (Jn. 15, 20).

Os expulsarán de las sinagogas.

8º Que Juan llegará a la vejez:

…cuando llegues al viejo, extenderás tu manos y otro te ceñirá… (Jn. 21, 18).

9º Los falsos profetas:

Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Mt. 7, 15).

Surgirán muchos falsos profetas que engañarán a muchos (Mt. 24, 11).

10º la perennidad de la Iglesia:

Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mt. 16, 18).

11º Su asistencia hasta el final de los tiempos:

«Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28, 20).

12º La destrucción del Templo:

Yo os aseguro: «no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida» (Mt. 24, 2).

inicio

9. Jesucristo. Su concepción y nacimiento

-Prefigurados en el A. T.

-Profetizados en el A. T.

-El E. Santo fue principio activo

-Su cuerpo formado de la Sangre de la Virgen

-En las entrañas de la Virgen

-En el primer instante de su concepción

-De modo milagroso y sobre natural

-Animado por el alma racional en el primer instante de su concepción

-Asumido por el Verbo de Dios en el mismo instante en que fue concebido

-El Verbo asumió un cuerpo humano y un alma racional

-La concepción del cuerpo la creación del alma y la asunción por el Verbo, en un mismo instante «Carne» y «Palabra», elementos antitéticos en el A. T. pero en síntesis armoniosa en el N. T.

-El Verbo no experimentó cambio metafísico ni físico ni moral

-La concepción y el nacimiento de Jesucristo fueron prefigurados en el Antiguo Testamento.

a) -Por la zarza ardiendo sin quemarse.

El Angel de Yahvéh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que no se consumía (Ex. 3, 2).

b) -Por la vara de Aarón que brotó de los príncipes de Israel.

Habló Yahvéh a Moisés y le dijo. «Habla a los hijos de Israel. Que te den una rama por cada familia paterna…»

…Yahvéh dijo a Moisés: «Vuelve a poner la rama de Aarón delante del Testimonio, para guardarla como señal para los rebeldes: acabará con las murmuraciones, que no llegarán ya hasta mí, y así no morirán» (Núm. 17, 16-17 y 25).

c) -La Puerta del Santuario.

Me volvió después hacia el pórtico exterior del santuario, que miraba a oriente (Ez. 44, 1).

d) -El anuncio de un Reino que anulará a todos los demás y que perdurará eternamente.

En tiempos de estos reyes, el Dios el cielo hará surgir un reino que jamás será destruido, y este reino no pasará a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos estos reinos, y él subsistirá eternamente (Dan. 2, 44).

-La concepción y el nacimiento de Jesucristo fueron profetizados en el Antiguo Testamento.

He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14).

-El Espíritu Santo fue el principio activo de la concepción milagrosa del cuerpo de Cristo.

…el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella vienen del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús…» (Mt. 1, 20-21).

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de hacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35).

-El Cuerpo de Cristo fue formado de la sangre de la Virgen María.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley… (Gál. 4, 4).

Aclaración. De este texto, se deduce que Cristo recibió carne no sólo en María, sino de María, es decir, que ella suministró, al igual que otras mujeres, la sangre preparada al efecto de la generación.

-Cristo como hombre fue concebido por la virtud del Espíritu Santo en las entrañas virginales de María.

María estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo (Mt. 1, 18).

El Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José Hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo (Mt. 1, 20).

El Angel le respondió (a María): «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 34-35).

-El cuerpo de Cristo fue formado en el primer instante de su concepción.

No está claro en la Sagrada Escritura si la formación del cuerpo de Cristo en el primer instante de su concepción, fue la del embrión solamente, o la formación orgánica más perfecta que los demás hombres suelen adquirir después de algunas semanas.

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc. 1, 38).

Aclaración. «Hágase en mí según tu palabra», es decir, «realícese en mí el mensaje que me traes» que es «concebir en tu seno». Por consiguiente, como la razón formal de la concepción es la formación del cuerpo de Cristo, y la concepción se realizó inmediatamente después de prestar su consentimiento, de aquí que, cuando prestó éste, el cuerpo de Cristo fue formado.

-Cristo fue concebido de modo milagroso y sobrenatural.

María…se encontró encinta por obra Espíritu Santo (Mt. 1, 18).

…lo concebido en ella viene del Espíritu Santo (Mt. 1, 20).

El Angel le respondió (a María): «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lc. 1, 35).

-El cuerpo de Cristo fue animado por el alma racional en el primer instante de su concepción.

No consta claramente en la Sagrada Escritura pero puede deducirse de que Cristo poseía la ciencia beatifíca y la infusa, y éstas no pueden existir en Cristo sin un alma racional.

a) – Cristo poseía la ciencia beatifíca.

Ciencia beatifíca es el conjunto de conocimientos de todas las almas y ángeles bienaventurados.

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo (Jn. 3, 13).

Aclaración. El Hijo del hombre estaba en el cielo mientras andaba por la tierra, o sea que acá en la tierra gozaba de la visión beatifíca.

b) -Cristo poseía la ciencia infusa.

Ciencia infusa no es la adquirida por la enseñanza de la criaturas ni por las investigaciones de la propia razón, sino por especies inteligibles infundidas directamente por Dios en el entendimiento.

He aquí que vengo a hacer, Oh Dios, tu voluntad (Hebr. 10, 7).

Aclaración. Este ofrecimiento no lo hizo con ciencia adquirida, puesto que lo hizo al entrar en este mundo.

Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo (Hebr. 10, 5).

Aclaración. El momento de la infusión del alma en el cuerpo, no consta en la Sagrada Escritura claramente cuando fue, pero puede deducirse de que fue en el primer instante de su concepción del texto, «…al entrar en este mundo…» (Hebr. 10, 5).

-El cuerpo de Cristo fue asumido por el verso de Dios en el mismo momento en que fue concebido.

…acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido hijo de Dios con poder,… (Rom. 1, 3-4).

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,… (Gál. 4, 4).

Aclaración. Si el cuerpo de Cristo no hubiera sido asumido desde el primer instante de su concepción por el Verbo, estos textos serían falsos, pues el concebido de mujer y del linaje de David, no sería Hijo de Dios, sino simplemente una persona humana.

-El Verbo de Dios asumió un verdadero cuerpo humano y una verdadera alma racional.

a) -Asumió verdadero cuerpo.

Y la Palabra se hizo carne,… (Jn. 1, 14).

Aclaración. «Carne» en sentido bíblico significa «todo el hombre.»

b) -Asumió verdadera alma racional.

Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir;… (Mt. 26, 38).

-La concepción de la naturaleza humana de Cristo, la creación y la infusión de su alma en su cuerpo, y la asunción por el Verbo de Dios se realizaron en un mismo instante.

El Angel le dijo (a María): «Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo (Lc. 1, 30-31).

Aclaración. Este texto no es una prueba clara, pero es una insinuación que permite afirmarlo sin grave peligro de error. Efectivamente, el Angel anuncia a María que «va a dar a luz» y que «va a concebir» al Hijo del Altísimo. Esto no podría ser si María hubiese concebido primero una naturaleza humana a la cual un instante después se hubiera unido el Verbo hipostáticamente. Así María hubiera dado a luz al Verbo encarnado, pero no lo hubiera concebido, es decir, no sería Madre de Dios, sino la que dio a luz a Cristo.

-«Carne» y «Palabra de Dios» son dos elementos antitéticos en el Antiguo Testamento, y resueltos en síntesis armoniosa en el Nuevo Testamento.

a) – Elementos antitéticos.

-«Toda carne es hierba y todo y esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba, en cuanto le dé el viento de Yahvéh…La hierba se seca, la flor se marchita, más la palabra de nuestro Dios permanece para siempre» (Is. 40, 6-8).

b) -Resueltos en síntesis armoniosa.

Y la Palabra se hizo carne,… (Jn. 1, 14).

-El Verbo de Dios no experimentó, por causa de la encarnación, ningún cambio metafísico, ni físico ni moral.

Cambio metafísico es el que se realiza en la naturaleza de un ser.

Cambio físico es el que se verifica en la sustancia de un ser.

Cambio moral es el que se opera en las actuaciones de la voluntad.

a) -El Verbo de Dios no experimentó cambio metafísico.

«Yo soy el que soy» (Ex. 3, 14).

Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años (Sal. 101, 28).

b) -Ni cambio físico.

Que yo, Yahvéh, no cambio (Mal. 3, 6).

…el Padre de las luces, en quien no hay cambios ni sombras de rotaciones (Sant. 1, 17).

c) -Ni tampoco cambio moral.

…el plan de Yahvéh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades (Sal. 32, 11).

Aclaración. Existe identidad en el ser entre Dios Padre y Dios Hijo.

«…El Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30).

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10. La Encarnación. Consecuencias (Hijo de Dios)

-Jesucristo llama a Dios «Mi Padre»

-Dios es llamado Padre de Jesucristo

-Afirmó que era Hijo de Dios

-Es llamado Hijo de Dios

-Es Hijo de Dios

-Como Hombre, sometido al Padre

-Cristo oró como hombre

-Su oración fue conveniente a la naturaleza humana

-Oró más en los acontecimientos más importantes de su vida

-Siempre fue escuchado por su Padre

-Jesucristo llama a Dios «Mi Padre.»

No todo el que me diga: «Señor, Señor», entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial (Mt. 7, 21).

Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;… (Mt. 10, 32).

Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mt. 12, 50.)

Él les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancara de raíz (Mt. 15, 13).

Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos (Mt. 18, 10).

Yo os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos (Mt. 18, 19).

¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles? (Mt. 26, 53).

-Dios es llamado Padre de Jesucristo.

…para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (Rom. 15, 6).

¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo…! (2 Cor. 1, 3).

El Dios y Padre del Señor Jesús, ¡Bendito sea por todos los siglos!… (2 Cor. 11, 31).

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,… (Ef. 1, 3).

Damos gracias sin cesar a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,… (Col. 1, 3).

-Jesucristo afirmó terminantemente que era Hijo de Dios.

a) -Ante los discípulos.

Simón Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo el Hijo de Dios vivo».

Tomando entonces la palabra, Jesús le respondió «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos».

b) Ante el pueblo.

El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).

c) -Ante el Sanedrin.

Y el Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

Dícele Jesús: «Si, tú lo has dicho…» (Mt. 26, 63-64).

-Jesucristo es llamado Hijo de Dios.

El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros,… (Rom. 8, 32).

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer,… (Gál. 4, 4).

-Jesucristo es Hijo de Dios.

Éstas los han dicho para que creáis que jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre (Jn. 20, 31).

-Cristo como hombre está sometido a su eterno Padre.

Respondiole Jesús: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es bueno, (Dios) (Mt. 19, 17).

Y el que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado sólo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él (Jn. 8, 29).

El Padre es más que yo (Jn. 14, 28).

-Cristo oró como hombre.

a) -Por sí mismo expresando los deseos de su sensibilidad,

«Padre mío, si es posible que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt. 26, 39).

b) -Por sí mismo expresando los deseos de su voluntad deliberada,

«Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a ti» (Jn. 17, 1).

c) -Por nosotros,

Por ellos ruego yo; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado porque son tuyos (Jn. 17, 9).

-Cristo oró como hombre y su oración fue totalmente conveniente a su naturaleza humana.

Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar (Mt. 14, 23).

De madrugada, cuando todavía estaba muy obscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar (Mc. 1, 35).

Pero él se retiraba a lugares solitarios donde oraba (Lc. 5, 16).

Por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios (Lc. 6, 12).

Mientras él estaba orando a solas… (Lc. 9, 18).

Y sumido en su angustia, insistía más en su oración (Lc. 22, 44).

-Jesucristo ora más especial e intensamente a su Padre en los acontecimientos más importantes de su vida.

a) -En su Bautismo.

Cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo,… (Lc. 3, 21).

b) -Al elegir los Apóstoles.

Por aquellos días se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles (Lc. 6, 12).

c) -Al enseñar el Padre nuestro.

Estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dio uno de sus discípulos: «Maestro, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.» Él les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre,… (Lc. 11, 1).

d) -En la confesión de Cesárea.

Mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?…» (Lc. 9, 18).

e) -En la Transfiguración.

Unos ocho días después de estas palabras tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante,… (Lc. 9, 28-29).

f) -En Getsemaní.

Van a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.» Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia (Mc. 14, 32).

g) -En la Cruz.

Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt. 27, 46).

-Cuando Cristo oraba fue siempre escuchado por su eterno Padre.

En el Evangelio vemos que algunas oraciones de Cristo no fueron escuchadas por su Padre,

-Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz… (Mt. 26, 39).

y tuvo que sufrió totalmente.

-Jesús decía: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc. 23, 34).

y algunos fueron castigados con la destrucción de Jerusalén.

-Que sean todos uno (Jn. 17, 20).

y esa unidad no se ha producido todavía.

Por otra parte Cristo afirma en el Evangelio,

«Padre, te doy gracias por haberme escuchado» (Jn. 11, 41).

y S. Pablo dice,

…fue escuchado por su actitud reverente… (Hebr. 5, 7).

¿Cómo se explica esto?

Porque Cristo quería lo que pedía, pero condicionado a la voluntad de su Padre, por tanto todo voluntad de Cristo era conforme con la de Dios y así su oración fue escuchada.

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11. La Encarnación. Consecuencias (Sacerdote)

-Cristo como Hombre es Sumo Sacerdote

-Sacerdote y Hostia de su sacrificio

-Necesidad de ofrecer sacrificio a Dios

-El Sacerdocio de Cristo basta para expiar los pecados de los hombres

-Cristo como hombre es sumo y eterno Sacerdote.

a) -El antiguo Testamento:

Lo ha jurado Yahvéh y no ha de retractarse:

«Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec» (Sal. 109, 4).

b) -El nuevo Testamento:

…considerad al apóstol y sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús, que es fiel al que le instituyó… (Hebr. 3, 1).

Teniendo pues tal sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús el Hijo de Dios- Mantengamos firmes la fe que profesamos (Hebr. 4,14).

Pues no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 14-15).

…y aún siendo Hijo…se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios Sumo Sacerdote… (Hebr. 5, 9-10).

…Jesús, hecho a semejanza de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre (Hebr. 6, 20).

-Cristo como hombre fue sacerdote y hostia a la vez de su propio sacrificio.

Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

Aclaraciones:

En la antigua Ley se ofrecían a Dios:

-reses mayores o menores, (Lev. 1, 2).

-inmolará el novillo ante Yahvéh, (Lev. 1, 5).

-corderos o cabras, (Lev. 1, 10).

-tórtolas o pichones, (Lev. 1, 14).

Modo.

-colocarán leña sobre el fuego, (Lev. 1, 7).

-lo quemará todo en el altar, (Lev. 1, 9).

-las dispondrá encima de la leña colocada sobre el fuego del altar (Lev. 1, 12).

El sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará en el altar. Este holocausto será un manjar abrasado de calmante aroma Yahvéh.

En la nueva Ley Cristo ha instituido su propio sacrificio en la perfección definitiva.

Mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados (Hebr. 10, 14).

-El hombre tiene necesidad de ofrecer sacrificios a Dios.

Por tres motivos:

1º -Para conseguir la remisión de los pecados que le alejan de Dios, porque es propio del sacerdote,

ofrecer dones y sacrificios por los pecados (Hebr. 5, 1).

2º -Para conservarse en estado de gracia y en unión con Dios que nos trae la salvación.

…ofrenda de sacrificio de comunión ante Yahvéh (Lev. 3, 6).

Aclaración: El sacrificio de comunión muy extendido entre los semitas es un banquete sagrado, una de cuyas partes consumen los fieles mientras que la otra se da a la divinidad.

3º -Para que el espíritu del hombre se una perfectamente a Dios.

…el sacerdote lo quemará todo en el altar (Lev. 1, 9).

cuyo humo sube hacia Yahvéh.

Estos 3 frutos nos vienen por Cristo porque:

1º -…fue entregado por nuestros pecados… (Rom. 4, 25).

2º -…se convirtió en causa de salvación eterna para los que le obedecen… (Hebr. 5, 9).

3º – Tenemos plena seguridad de entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús (Hebr. 10, 19).

Por tanto, Cristo fue sacerdote y víctima perfecta.

-El sacerdocio de Cristo tiene virtud suficiente para expiar los pecados de todos los hombres.

Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados (Is. 53, 5).

…Jesús Señor nuestro, quien fue entregado por nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificación (Rom. 4, 25).

…Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera…Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, ser salvos por su vida! (Rom. 5, 8-10).

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12. La Encarnación. Consecuencias (Predestinación)

-Cristo como hombre fue predestinado por Dios desde toda la eternidad

-Su predestinación fue causa de la nuestra

-Cristo como hombre fue predestinado por Dios desde toda la eternidad.

Predestinación es «cierta preordenación eterna de aquellas cosas que se han de producir en el tiempo por la gracia de Dios.»

…constituido Hijo de Dios con poder… (Rom. 1, 4).

Aclaración: este texto no tiene total fuerza probativa, sin embargo esta verdad es admitida por todos los teólogos sin excepción.

-La predestinación de Cristo es causa ejemplar, meritoria, eficiente y final de la nuestra.

a) -Ejemplar: ya que la de Cristo es el modelo de la nuestra.

A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo… (Rom. 8, 29).

b) -Meritoria: porque Cristo nos mereció todos los efectos de nuestra predestinación con su pasión y con su muerte.

…nos ha elegido en él antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia…por medio de Jesucristo… (Ef. 1, 4-5).

c) -Eficiente: porque nos justifica, nos lava, nos salva.

Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo (1 Cor. 6, 11).

d) -Final porque nuestra predestinación redunda en gloria y alabanza del mismo Cristo.

…eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medios de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia (Ef. 1, 5-6).

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13. La Encarnación. Consecuencias (La Adoración)

-A Cristo como Dios y como hombre se le ha de tributar una sola adoración

-A Cristo como Dios y a Cristo como hombre se le ha de tributar una sola y única adoración.

Entonces los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres el Hijo de Dios» (Mt. 14, 33).

Para que todos honren al Hijo como honran al Padre (Jn. 5, 23).

Él entonces dijo: «Creo, Señor,» Y se postró ante él (Jn. 9, 38).

Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío» (Jn. 20, 28).

Para que el nombre de Jesús toda rodilla se doble, en la tierra en los cielos y en los abismos (Fil. 2, 10).

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14. El Verbo encarnado. Su perfección (del cuerpo)

-Su fisonomía fue perfectísima

-Su cuerpo dotado de toda belleza y armonía

-Asumió la naturaleza humana no con todos los defectos, sino con los que convenían al fin de la encarnación

-Estos defectos no los contrajo sino que los asumió

-La fisonomía corporal de Jesucristo fue perfectísima.

Apenas inferior a un Dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor;… (Sal. 8, 6).

Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, (Sal. 45, 3).

…pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó (Sab. 13, 3).

…pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor (Sab. 13, 5).

Aclaración. ¿Podría el autor de la belleza tomar un cuerpo deforme?

El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste así serán los celestes (1 Cor. 15, 47-49).

Aclaración. Jesucristo, como hombre que viene del cielo, estuvo dotado de la plenitud de la hermosura y de la perfección humanas.

…para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo (2 Cor. 4, 6).

Porque en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente,… (Col. 2, 9).

-El cuerpo de Cristo estuvo dotado de la más acabada perfección, belleza y armonía.

a) -Por haber sido formado por otra milagrosa del Espíritu Santo.

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de hacer, será santo y será llamado Hijo de Dios» (Lc. 1, 35).

Las obras hechas por un milagro, son más perfectas que las demás como se ve en:

Las bodas de Cana:

«Cuando el maestrasala probó el agua convertida en vino…llama al novio y le dice: Todo el mundo sirve primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tu has guardado el vino bueno hasta ahora (Jn. 2, 9-10).

Por consiguiente, la humanidad de Cristo, formada por un milagro del Espíritu Santo fue más perfecta que las demás de todos los hombres.

b) -Porque si los demás poseen la gracia por participación, Cristo la posee por sí mismo y en toda su plenitud, y esto influyó grandemente en su perfección humana y corporal.

Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud (Col. 1, 19).

Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente (Col. 2, 9).

c) -Porque era imagen perfecta del Padre que tuvo y manifestó su influjo en toda su persona.

…el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su esencia,… (Hebr. 1, 3).

d) -Porque toda su persona es un reflejo perfecto de Dios.

Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad (Sab. 1, 26).

e) -Porque la gloria que recibe del Padre, la perciben los hombres al quedar reflejada en Cristo.

Y el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único… (Jn. 1, 14).

f) -Porque existía una armonía perfecta entre lo que decía y sentía, al ser toda su persona constituida como sede de la verdad.

…lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).

Estoy contribuida enormemente a reflejar en el semblante la dulzura, la simpatía, la afabilidad, la afectuosidad que habitualmente brotaban de la serenidad y de la serenidad de su alma.

g) -Porque, si jamás cometió pecado,

Él que no cometió pecado… (1 Pe. 2, 22).

sin duda, conservó siempre una perfecta armonía entre su alma y su cuerpo que se suele manifestar en su semblante y él la bondad de trato con los demás.

h) -Porque Cristo era aquel,

«…en cuya boca no se halló engaño…» (1 Pe. 2, 22).

por tanto su rostro y su mirada exteriorizaban la sinceridad con que hablaba.

i) -En el cantar de los cantares se dice esta expresión que se aplican a Cristo,

¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! (Cant. 1, 16).

j) -En el libro de los Salmos hay una expresión que muchos Santos Padres y Doctores se han complacido en interpretar como una alusión clara a la belleza de Cristo.

Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en tus labios (Sal. 45, 3).

Aclaración. Estuvo dotado en grado sumo de aquella belleza corporal que correspondía a todo el conjunto de dotes sobrenaturales y humanos de manera que su rostro irradiaba algo divino. Por lo cual se atraía a las muchedumbres que acudían a él buscando algo sobrenatural, sobrehumano y divino.

-El Verbo divino asumió la naturaleza humana, no con todos los defectos de los hombres, sino con aquellos que convenían al fin de la encarnación.

Hay dos clases de defectos:

-Unos que suponen en el que los posee un desorden moral, fruto de una voluntad culpable.

-La inclinación al mal,

-La difilcultad para el bien,

-La ignorancia,

que son defectos que se oponen a la perfección de la gracia y de la ciencia.

Estos, jamás los tuvo Cristo.

-Otros no suponen ninguna deformidad moral y eran convenientes al fin de la encarnación. Estos son: El hambre, la sed, el cansancio, el dolor y la muerte.

Todos éstos sí los asumió el Verbo encarnado:

-Después de las tentaciones.

No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre (Lc. 4, 2).

-En la Cruz, dijo:

Tengo sed (Jn. 19, 28).

-Junto al pozo de Jacob.

Jesús, como venía fatigado del camino, se sentó junto al pozo (Jn. 4, 6).

-Durante la pasión especialmente.

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía sufrir mucho… (Mc. 8, 31).

-Al final de la Pasión,

-Pero Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró (Mc. 15, 37).

Es evidente que todos estos defectos, sí los tuvo Cristo, porque convenían al fin de la encarnación.

¿Por qué?

a) -Porque vino al mundo para satisfacer por nuestros pecados y asumir las penalidades de nuestra carne, como así lo hizo.

¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! (Is. 53, 4).

b)- Porque si Cristo hubiese asumido una naturaleza humana sin estas lacras, se hubiese podido creer que no era verdadero hombre. Por esto dijo S. Pablo:

Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre (Fil. 2, 7).

c) -Para darnos ejemplo de paciencia ante estos 5 sufrimientos de su cuerpo que él valientemente soportó.

Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo (Hebr. 12, 3).

-El Verbo divino, no contrajo estos defectos, sino que los asumió.

Asumir, significa tomar una cosa, sin obligación ninguna de tomarla.

Contraer, quiere decir tomar una cosa con relación de efecto a causa.

Es decir, estos defectos son contraídos por aquellos que incurren en ellos a causa del pecado.

En otras palabras: El contraer estos defectos (efecto) presupone haber puesto la causa (pecado).

«Como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte…» (Rom. 5, 12).

Aclaración. El hambre, la sed, el cansancio, el dolor y la muerte, como deficiencias del cuerpo Cristo, las asumió voluntariamente, en orden a los fines de las encarnación, ya que dada su perfección, no le eran propios en modo alguno.

No los contrajo, ya que él no tenía con el pecado la misma relación que tiene el efecto con la causa.

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15. El Verbo encarnado. Su perfección (del alma)

-Poseyó la visión beatífica

-No tuvo el «fomes peccati»

-Jamás cometió pecado

-Carece del pecado por su identificación con el Padre, por la visión beatífica, por la plenitud de gracia, por la sumisión a la voluntad divina

-No se dio ignorancia privativa

-Tuvo las pasiones humanas que no contienen imperfección. Las de apetito concupiscible y las del irascible

-Tuvo además otras cuatro: Dolor, angustia, admiración e ira

-Cristo gozo completamente de la visión beatífica desde el primer momento de su concepción.

Ciencia beatífica es la que procede de la visión beatífica y es la que corresponde a los ángeles y bienaventurados que contemplan en el cielo la esencia de Dios.

El que viene de cielo está por encima de todos; da testimonio de lo que ha visto y oído (Jn. 3, 31-32).

Yo hablo lo que he visto donde mi Padre (Jn. 8, 38).

Aclaración: La «Plenitud de gracia» que llenaba el alma de Cristo, supone la Visión beatífica.

…como Hijo único lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).

-En Cristo no existió jamás el «Fomes peccati» es decir la tendencia al pecado procedente de la culpa original.

a) -Diálogo de María con el Ángel:

¿Cómo será esto puesto que no conozco varón?

El ángel le respondió:

El Espíritu Santo vendrá sobre tu y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra (Lc. 1, 34-35).

b) -Palabras del Ángel a José:

José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo (Mt. 1, 20).

c) -Discurso de Pedro al pueblo.

Vosotros renegasteis del Santo y del Justo… (Act. 3, 14).

Aclaración. Cristo era Santo y Justo. Los milagros del Espíritu Santo no pueden estar contaminados con la malicia del pecado ni con la inclinación al mismo. Por tanto, ni la inclinación al pecado, ni el mismo pecado no existieron jamás en Cristo.

A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros… (2 Cor. 5, 21).

Aclaración. Si Cristo no conoció el pecado es evidente que jamás lo tuvo, es decir, jamás lo cometió.

Eso si, Dios le hizo víctima del pecado de los pecados de los hombres.

…y Yahvéh descargó sobre él la culpa de todos nosotros (Is. 53, 6).

…habiendo Dios enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne, a fin de que la justicia en la ley se cumpliera en nosotros… (Rom. 8, 3).

Aclaración. Para ser nosotros justificados, habíamos de expiar nuestros pecados en una naturaleza humana de carne como la nuestra, y esto lo asumió él voluntariamente como prueba de amor.

-En Cristo no hubo jamás el más mínimo pecado.

…por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca (Is. 53, 9).

El vaticinio de las 70 semanas de Daniel:

…para poner fin a la rebeldía,

para grabar el sello a los pecados,

para expiar la iniquidad,

para instaurar justicia eterna,

para sellar visión y profecía,

para ungir el santo de los santos (Dan. 9, 24).

es una alusión a la santidad de Cristo.

Así es el sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado… (Hebr. 7, 26).

El que no cometió pecado y en cuya boca no se halló engaño (1 Pe. 2, 22).

…y en él no hay pecado (1 Jn. 3, 5).

-Jesucristo carece intrínseca y absolutamente de todo pecado y de la inclinación al mismo por cuatro motivos: a) – Por la identificación de su naturaleza divina con la del Padre, b) – Por la posesión de la visión beatífica, c) – Por la plenitud de la gracia inamisible, y d) – Por la sujeción a la voluntad divina.

a) -Por su identificación con el Padre.

El Padre y yo somos sola cosa (Jn. 10, 30).

b) -Por la visión beatífica.

El que viene del cielo, está por encima de todos, da testimonio de lo que ha visto y oído (Jn. 3, 31-32).

c) -Por la plenitud de gracia.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió al Jordán… (Lc. 1, 4).

Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la plenitud (Col. 1, 19).

d) -Por la sujeción a la voluntad divina:

Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado sólo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él (Jn. 8, 29).

-En Jesucristo no se dio absolutamente ninguna ignorancia privativa.

Aclaración.

La ignorancia puede ser:

-Negativa, la carencia de conocimientos de cosas en alguien que no tiene obligación de saberlas. (la ignorancia de la medicina en los no médicos).

-Privativa, la carencia de conocimientos de cosas en alguien que tiene obligación de saberlas. (La ignorancia de la medicina en los médicos).

En Cristo se dio ignorancia negativa solamente respecto a su ciencia humana, adquirida por la propia experiencia. Jamás se dio respecto a las demás ciencias.

Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia, ante Dios y ante los hombres (Lc. 2 52).

…en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col. 2, 3).

Así dice Yahvéh a su ungido:

Te daré los tesoros ocultos y las riquezas escondidas para que sepas que yo soy Yahvéh, el Dios de Israel que te llamo por tu nombre (Is. 45, 3).

Aclaración. No suponen carencia de ciencia, las siguientes palabras de Cristo:

Mas de aquel día y hora nadie sabe nada, ni de los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre (Mt. 24, 36).

Es decir, Cristo, como Dios y como hombre, sí los sabía, pero no formaba parte del mensaje evangélico que debía de comunicar a los hombres. Además, Dios no quiso manifestar a los hombres aquel día, para que ignorándolo nosotros, estuviésemos siempre preparados.

-Cristo estuvo dotado de todas las pasiones humanas que en sí mismas no contiene ninguna imperfección moral. Todas estaban total y perfectamente orientadas al bien y absolutamente controladas por la razón.

Pasiones son movimientos del apetito sensitivo nacido del bien o del mal sensible, acompañados de cierta conmoción refleja del organismo.

División:

-Las del apetito concupiscible tienen por objeto el bien deleitable fácil de conseguir;

-Las del apetito irascible tienen por objeto el bien arduo difícil de conseguir.

a) -Las pasiones del apetito concupiscible son: amor, odio, deseo, fuga, gozo, tristeza.

-Amor.

Cristo al Joven Rico:

Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo:… (Mc. 10, 21).

-Cristo en la resurrección de Lázaro:

Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían:

Mirad como le quería (Jn. 11, 36).

-En el lavatorio de los pies:

…habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo (Jn. 13, 1).

-Odio.

No el que procede de un apetito desordenado de aborrecimiento, que jamás lo tuvo Cristo, sino el que nace de la necesidad de rechazar una actitud intrínsecamente desordenada o inmoral.

-Jesús a Satanás en las tentaciones:

Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto (Mt. 4, 10).

-Deseo.

Jesús durante la cena:

«Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer» (Lc. 22, 15).

-Fuga.

Después de la multiplicación de los panes:

Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle Rey, huyó de nuevo al monte él sólo (Jn. 6, 15).

-Gozo.

En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y dijo: Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra… (Lc. 10, 21).

-Tristeza.

En la oración del huerto:

Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice. «Mi alma está triste hasta el punto de morir» (Mt. 26, 37).

b) -Las pasiones del apetito irascible son:

Esperanza, desesperación, audacia y temor.

-Esperanza.

Cristo, como hombre, podía confiar en conseguir un bien futuro o evitar un mal, también futuro.

En la oración del huerto:

«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga como yo quiero, sino como quieras tú (Mt. 26, 39).

-Desesperación.

Jamás la tuvo Cristo, pues envuelve la imperfección moral de desconfiar en Dios.

No consta en la Sagrada Escritura ninguna actitud de desesperación de Cristo.

-Audacia.

Al enterarse que Herodes quería matarle.

Y él les dijo: «Id y decid a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana… (Lc. 13, 32).

-Temor.

En el Huerto:

Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan y comenzó a sentir pavor y angustia (Mc. 14, 33).

Aclaración: Pavor significa temor ante los sucesos dolorosos que se avecinan.

-Jesucristo padeció en sumo grado estas otras cuatro pasiones: Dolor sensible, angustia, admiración e ira.

a) -Dolor físico sensible.

¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado (Is. 53, 4).

Claramente profetiza los dolores físicos de la flagelación.

…y trenzado una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza… (Mt. 27, 29).

Deducidos con toda evidencia los dolores físicos que produjeron las espinas en su cabeza. Y así otros muchos.

b) -Angustia.

En el huerto:

Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan y comenzó a sentir pavor y angustia (Mc. 14, 33).

c) -Admiración:

-En el diálogo con el Centurión:

Al oír esto Jesús, quedó admirado y dijo a los que le seguían… (Mt. 8, 10).

-En su visita a Nazaret:

Y se maravilló de su falta de fe (Mc. 6, 6).

Aclaración. Admiración es la sorpresa ante lo inesperado, y parece incompatible con la ciencia divina de Cristo, por la cual el futuro lo sabe como presente.

Por tanto, parece que Cristo no experimentó el sentimiento de admiración. Sin embargo, si lo experimentó para su ciencia experimental, puesto que todos los días podía ocurrirle algo nuevo, como de suyo le ocurría con relativa frecuencia.

f) -Ira:

Contra los vendedores en el Templo:

Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del templo con las ovejas y los bueyes, desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas, y dijo a los que vendían las palomas: «Quitad esto de aquí, no hagáis de la casa de mi Padre una casa de mercado» (Jn. 2, 15).

Aclaración: Parece que en Cristo no debió de producirse un sentimiento de ira, puesto que es un pecado capital y totalmente opuesto a la mansedumbre.

Hay dos clases de ira:

a) -La que procede de un apetito desordenado de venganza y ésta jamás la tuvo Cristo.

b) -La que procede de la necesidad de imponer un justo castigo al culpable, para restablecer el orden conculcado, y ésta procede del celo por el bien, es buena, y por tanto la que experimentó Jesucristo.

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16. El Verbo encarnado. La comunicación de idiomas

-Existencia

-En concreto, no en abstracto

-Se atribuye a prerrogativas no propias de la naturaleza humana, sino divina

-Se atribuye poderes iguales a los del Padre

-En Jesucristo existió la comunicación de Idiomas.

a) -A Cristo-Dios se atribuyen cosas humanas.

Y al Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros,… (Jn. 1, 14).

…mientras que hicisteis morir al Jefe que lleva a la Vida (Act. 3, 15).

b) -A Cristo-Hombre se atribuyen cosas divinas.

Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta (Mt. 16, 27).

-En Jesucristo existió la comunicación de Idiomas, en concreto, no en abstracto.

Comunicación de idiomas es la predicación mutua de las propiedades de la naturaleza humana y divina en Jesucristo.

En concreto, cuando la predicación mutua se hace en la persona de Cristo.

Ej. Este hombre es inmenso.

En abstracto, cuando la predicación mutua se hace de la naturaleza divina y humana abstraída del supuesto.

Ej. La deidad murió.

El ángel le respondió: «…por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios…» (Lc. 1, 35).

…hicisteis morir al Jefe que lleva a la Vida (Act. 3, 15).

-Jesucristo se atribuye prerrogativas que no son propias de una naturaleza humana, sino divina.

a) -Eternidad.

Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes que naciese Abraham, YO SOY» (Jn. 8, 58).

Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5).

b) -Conocimiento exacto del Padre.

…nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo,… (Mt. 11, 27).

…nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre; y quien es el Padre sino el Hijo,… (Lc. 10, 22).

c) -Inmanencia recíproca del Padre y del Hijo.

Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí (Jn. 14, 11).

Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre… (Jn. 14,20).

d) -Posesión de todo lo que pertenece al Padre.

Todo lo que tiene el Padre es mío (Jn. 16, 15).

todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; (Jn. 17, 10).

e) -Identidad sustancial, no personal, con el Padre.

«…si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre» (Jn. 8, 19).

El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).

…y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado (Jn. 12, 45).

Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre (Jn. 14, 7).

f) -Derecho a la adoración.

…para que todos honren al Hijo como honran al Padre (Jn. 5, 23).

g) -Poder de enviar al Espíritu Santo.

Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo… (Jn. 14, 26).

Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que yo os enviaré de junto al Padre,… (Jn. 15, 26).

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré;… (Jn. 16, 7).

-Jesucristo se atribuye a sí mismo poderes iguales a los del eterno Padre.

Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «…que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo (Jn. 5, 19).

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17. El Verbo encarnado. Fines inmediatos de su venida

-Profetizados en el A. T.

-Tiene poder para realizar las cosas que se ordenan al fin de la encarnación

-Para salvar a los pecadores

-Para predicar el Evangelio

-Para redimir a los hombres y comunicarles su vida

-No a juzgar sino a salvar al mundo

-No a abolir la Ley de Moisés

-No a abolir la Ley Antigua sino a perfeccionarle

-Otros fines: Servir, ofrecerse al Padre llamar a los pecadores, salvar lo perdido, traer fuego a la tierra, la división y dar testimonio de la verdad

-Los fines de la venida de Jesucristo al mundo fueron profetizados en el Antiguo Testamento.

Yo Yahvéh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé.

-y te he destinado a ser alianza del pueblo

-y luz de las gentes,

-para abrir los ojos a los ciegos,

-para sacar del calabozo al preso,

-de la cárcel a los que viven en tinieblas (Is. 42, 6-7).

Así dice Yahvéh: En tiempo favorable te escucharé, y en día nefasto te asistiré. (Yo te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo),

-para levantar la tierra,

-para repartir las heredades desoladas,

-para decir a los presos: «Salid»,

-y a los que están en tinieblas: «Mostraos» (Is. 49, 8-9).

-Jesucristo tiene poder para realizar todas aquellas cosas que se ordenan a conseguir el fin de la encarnación.

En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en todas sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra (Ef. 1, 7-10).

-El fin primordial para el cual Jesucristo vino al mundo fue para salvar a los pecadores redimiéndoles de sus pecados.

Porque Dios no ha enviado a su Hijo a mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn. 3, 17).

…porque no he venido para condenar al mundo sino para salvar al mundo (Jn. 12, 47).

Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo (1 Tim. 1, 15).

-El Verbo de Dios se encarnó para predicar el Evangelio a los hombres y sanarlos de toda dolencia.

Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo (Mt. 4, 23).

Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios (Mc. 1, 39).

Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu y su fama se extendió por toda la región. E iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4,15).

Pero él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.» E iba predicando por las sinagogas de Judea (Lc. 4, 43-44).

Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén, y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos, quedaban curados (Lc. 6, 17-18).

Respondió Jesús: «Si, como dices, soy Rey. Para he nacido yo y para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad (Jn. 18, 37).

-El Verbo de Dios se encarnó para redimir a los hombres de sus pecados y para comunicar a los hombres su propia vida.

Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt. 1, 21).

Tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mc. 10, 45).

No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores (Lc. 5, 32).

He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn. 1, 29).

Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn. 10, 10).

Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga e tinieblas (Jo, 12, 46).

…y la sangre de su Hijo nos purifica de todo pecado (1 Jn. 1, 7).

Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).

Así pues, como el delito de uno sólo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de la justicia de uno sólo procura toda la justificación que da la vida (Rom. 5, 18).

Aclaración. Estos no quieren decir que de hecho queden redimidos los pecados de todos los hombres, porque hay algunos que no quieren aprovecharse de los méritos de la redención de Cristo ni de su eficacia.

Y la condenación está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas de la luz, porque sus obras eran malas (Jn. 3, 19).

Es decir, que voluntaria y libremente rechazan los medios de salvación, es decir, el perdón de sus pecados, la gracia de Dios, los sacramentos, y la luz del Evangelio. Por tanto, Dios no es culpable de la condenación de éstos.

-Jesucristo no ha venido al mundo a juzgarlo sino a salvarlo.

…porque no he venido para condenar al mundo, sino para salvar al mundo (Jn. 12, 47).

-Jesucristo no ha venido a abolir la Ley de Moisés, sino a cumplirla y, por eso, reprueba su falta de cumplimiento a los escribas y fariseos.

a) -No ha venido a abolir la Ley.

No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento (Mt. 5, 17).

b) -Ha venido a cumplirla.

No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento (Mt. 5,17).

c) -Reprueba su incumplimiento.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar,… (Mt. 23, 23).

-Jesucristo no vino a abolir la Ley Antigua sino a perfeccionarla.

Ley antigua … Ley nueva.

a) -No matarás (Ex. 20, 13.)

Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal (Mt. 5, 22).

b) -No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tu juramentos (Ex. 20, 7.)

Pues yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey (Mt. 5, 33-35).

c) -Se dijo: Ojo por ojo y diente por diente (Ex. 21, 24).

Pues yo os digo…al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra;… (Mt. 5, 39).

d) -El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio (Dt. 24, 1.)

Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la expone a cometer adulterio; y el que se case con una repudiada, comete adulterio (Mt. 5, 32).

e) -Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo (Lv. 19, 18).

Pues yo os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen (Mt. 5, 44).

-Otros fines de la venida de Jesucristo al mundo son: Servir a los hombres, ofrecer su vida al Padre como rescate, llamar a los pecadores, salvar lo que estaba perdido, traer un fuego purificador, producir la división originada entre creyentes y no creyentes y dar testimonio de la verdad.

a) -Servir a los hombres.

…el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir… (Mt. 20, 28).

…que tampoco el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir… (Mc. 10, 45).

b) -Ofrecer su vida al Padre como rescate.

…de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt. 20, 28).

…que tampoco el Hijo del Hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mc. 10, 45).

c) -Llamar a los pecadores.

Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores (Mt. 9, 13).

Al oír esto Jesús les dice: «No necesitan médico los sanos, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mc. 2, 17).

d) -Salvar lo que estaba perdido.

…pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc. 19, 10).

e) -Traer fuego del cielo a la tierra.

He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuándo desearía que ya estuviera encendido! (Lc. 12, 49).

Aclaración. Indica el fuego purificador y renovador del Espíritu Santo con los efectos de su acción que son: la caridad, el fervor, el celo de las almas, la santidad de vida, la predicación evangélica…

f) -La división originada entre creyentes y no creyentes.

No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y sus propios familiares serán los enemigos de cada cual (Mt. 10, 34-36).

¿Pensáis que he venido para dar paz a la tierra?

No, os lo aseguro, sino división (Lc. 12, 51).

g) -Dar testimonio de la verdad.

Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy Rey. Para esto he nacido yo y para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad» (Jn. 18, 37).

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18. El Verbo encarnado. Fines mediatos de su venida

-La exaltación y la gloria de Jesucristo

-La gloria de Dios

-La Encarnación del Verbo, además del fin inmediato de la redención de los hombres, tiene también como fin mediato la exaltación y la gloria de Jesucristo.

Fin inmediato. Es aquel para el cual se ordena una cosa directamente, sin mediaciones ningunas.

Fin mediato. Es aquel para el cual se ordena una cosa, pero por mediación de otra.

A él se le dio el imperio, honor y reino y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará y su reino no será destruido jamás (Dan. 7, 14).

Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos (Rom. 14, 9).

Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro, ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; y vosotros de Cristo y Cristo de Dios (1 Cor. 3, 21-23).

…se despojó de sí mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombre y apareciendo en su parte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de Cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre (Fil. 2, 7-11).

Él es imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades, todo fue creado por él y para él (Col. 1, 15-16).

Aclaración. El Verbo, antes de la encarnación, ya tenía la supremacía de todo lo creado, pero por la encarnación y redención tuvo además dicha supremacía por un nuevo título: el de Salvador.

-La Encarnación del Verbo, además de la Redención de los hombres y la exaltación de Jesucristo, tiene como fin último la gloria de Dios.

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4).

Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro, ya se Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro, y vosotros de Cristo y Cristo de Dios (1 Cor. 3, 21-23).

…se despojó a sí mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de Cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre (Fil. 2, 7-11).

Aclaración. El fin último y absoluto de la encarnación del Verbo, es la gloria de Dios, igual que todas las operaciones «ad extra» de Dios.

-La Encarnación del Verbo fue ordenada primordialmente a la gloria de Dios.

Cristo lo dio a entender:

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4).

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19. El Verbo encarnado. Destinado por Dios

-Para ser alianza de su pueblo

-Enseñar y redimir a los hombres y glorificar a Dios

-Para que los hombres tengan vida

-Para rescatar a los que estaban bajo la Ley

-Conferir a los hombres la adopción de Hijos

-Redimir a los hombres

-Salvar al mundo

-Manifestar su nombre a los hombres

-Reconciliar consigo a los pecadores

-Jesucristo fue destinado por Dios a ser alianza del pueblo.

Yo, Yahvéh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes (Is. 42, 6).

Así dice Yahvéh: En tiempo favorable te escucharé, y en día nefasto te asistiré. (Yo te formé y te he destinado a ser alianza del pueblo),… (Is. 49, 8).

-Los fines por los cuales Dios envió al mundo a su Hijo fueron tres: La enseñanza de la humanidad, la Redención de los hombres y la glorificación de la divina bondad.

a) -La enseñanza de la humanidad.

Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4,15).

Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la obscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn. 8, 12).

Respondió Jesús: «…Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo» (Jn. 9, 5).

Jesús les dijo: «…Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz» (Jn. 12, 35).

b) -La redención de los hombres.

Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn. 3, 16-17).

c) -La glorificación de la divina Bondad.

Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti…» (Jn. 17, 1).

«…Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar» (Jn. 17, 4).

-Dios envió al mundo a su Hijo para que tengamos vida por medio de Él.

Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16).

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que nos envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él (1 Jn. 4, 9).

-Dios envió a su Hijo al mundo para recatar a los que estaban bajo la Ley.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 5).

-Dios envió a su Hijo al mundo para conferir a los hombres la adopción de Hijos.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5).

Aclaración. La filiación adoptiva, más que título jurídico a la herencia, es una realidad ontológica.

La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestro corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios (Gál. 4, 6-7).

-Dios envió a Jesucristo al mundo para que redimiese a los hombres de sus pecado.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5).

-El fin para el cual el Eterno Padre envió a su Hijo al mundo fue para salvarle.

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn. 3, 17).

…Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él (1 Jn. 4, 9).

…el Padre envió a su Hijo, para ser salvador del Mundo (1 Jn. 4, 14).

Aclaración. Salvar, es decir, liberarle del riesgo de condenación eterna a causa de sus pecados.

-Dios envió a Jesucristo al mundo para manifestar su nombre a los hombres.

He manifestado tu Nombre a los que me has dado… (Jn. 17, 6).

Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer,… (Jn. 17, 26).

-Dios entregó a su Hijo para reconciliar consigo a los pecadores y hacerlos sus elegidos.

a) -Reconciliar a los pecadores.

…la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8).

El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas? (Rom. 8, 32).

Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo,… (2 Cor. 5, 18).

Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo -por gracia habéis sido salvados-… (Ef. 2, 4-5).

b) -Hacerlos sus elegidos.

…eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo,… (Ef. 1, 5).

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20. El Verbo encarnado. Se encarnó el Hijo en una naturaleza humana

-Fue más conveniente que se encarnan el Hijo

-La naturaleza humana era la que más convenía fuese asumida por el Verbo

-Fue más conveniente que el Verbo se encarna en una sola naturaleza humana

-Procedente del linaje de Adán

-Con la naturaleza humana Dios se muestra visibles a los hombres

-El cuerpo asumido por el Hijo de Dios no vino del cielo, sino que fue tomado en el seno virginal de María

-Asumió todas las partes integrales del cuerpo informadas por el alma

-Asumió la sangre

-Asumió un alma racional

-Fue más conveniente que se encarnara el Hijo, que el Padre o el Espíritu Santo.

1º -Dios creó al mundo por su Verbo que es modelo del universo, y causa ejemplar del mismo.

«Todo se hizo por él y sin él no se hizo nada de cuanto existe» (Jn. 1, 3).

Luego era conveniente que el género humano roto por el pecado de Adán, según la causa ejemplar que lo hizo fuese reparado o redimido en el tiempo.

2º -El Verbo es la infinita sabiduría divina.

«La sabiduría es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios» (Sab. 7, 26).

«El Verbo era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Jn. 1, 9).

Luego el Verbo es la sabiduría.

El hombre progresa en sabiduría en la medida en que participa de la sabiduría divina que es el Verbo, como el discípulo progresa en sabiduría en la medida en que participa en la enseñanza de su maestro.

Luego fue convenientísimo, para perfeccionamiento del hombre en la sabiduría, que fuera El Verbo quien se encarnara en nuestra naturaleza humana.

3º -El fin de la encarnación fue salvar a los pecadores devolviéndoles su filiación adoptiva perdida por el pecado.

«Cristo Jesús vino el mundo para salvar a los pecadores» (1 Tim. 1, 15).

Fue convenientísimo que los hijos fuesen redimidos por la misma persona que tiene la misma relación con el Padre, es decir por el Hijo.

En otras palabras: que el Hijo natural de Dios salvará a los Hijos adoptivos.

4º -El pecado de nuestros primeros padres consistió en ambicionar una falsa sabiduría:

«Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como Dioses, conocedores del bien y del mal» (Gén. 3, 5).

Luego fue convenientísimo que esa sabiduría que apetecieron desordenadamente, para su perdición,

«Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr la sabiduría, tomó de su fruto y comió», y dio también a su marido que también comió (Gén. 3, 6).

les fuera comunicada por la sabiduría infinita del Padre, que es el Hijo, para su salvación.

-La naturaleza humana era la que más convenientemente convenía que fuese asumida por el Verbo, de todas las naturalezas creadas.

Es evidente que el Verbo debía de asumir aquella naturaleza que había de ser redimida.

Es así que debía de ser redimida la naturaleza humana,

Luego era la naturaleza humana la que más convenía que fuera asumida por el Verbo.

Que Cristo vino al mundo a salvar a los hombres de su pecado, es decir a salvar la naturaleza humana, consta en:

Dará a luz un Hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt. 1, 21).

-Fue convenientísimo que el Verbo se encarnara en una sola naturaleza humana, y no en la de todos los hombres del mundo.

1º -Porque iría en detrimento de la dignidad de Cristo que es:

-…para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos (Rom. 8, 29).

y

-La Imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación (Col. 1, 15).

2º -Y porque:

por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado, la muerte, (Rom. 5, 12).

así,

con cuanta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán el la vida, por uno sólo, por Jesucristo (Rom. 5, 17).

3º – Porque el amor a los hombres se manifiesta de muchos modos, pero sobre todo muriendo por ellos, cosa que no hubiera podido ser encarnándose en todos los hombres del mundo. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn. 15, 13).

La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8).

-Fue convenientísimo que el Verbo se encarnara en una naturaleza humana; pero procedente del linaje de Adán.

Cristo no hubiera debido encarnarse en una naturaleza humana creada de la nada expresamente para este fin, o sea sin venir al mundo por medio del género humano procedente de Adán, pero fue convenien-tísimo que procediese del linaje de Adán, por:

1º -Que Cristo procede del linaje de Adán:

«Tenía Jesús al comenzar unos 30 años y era, según se creía hijo de José, hijo de Helí, …hijo de Set, hijo de Adam, hijo de Dios» (Lc. 23, 38).

2º -Que era convenientísimo que procediese del linaje de Adán:

-porque descendiendo del linaje de Adán, se hacía semejante en todos a sus hermanos,

«por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso,…» (Hebr. 2, 17).

«Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 15).

y hacerse semejante a todos sus hermanos era convenientísimo para redimirlos. Redentor y redimidos convenía fuesen de la misma naturaleza y descendencia.

-La Encarnación del Verbo para redimir al mundo ofrece la ventaja de mostrarle Dios visible a los hombres.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).

Yo doy testimonio de mí mismo y el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí (Jn. 8, 18).

…y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado (Jn. 12, 45).

Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre…» (Jn. 14, 9).

-El cuerpo asumido por el Hijo de Dios, no fue venido del cielo, ni fantástico, sino terreno verdadero, formado en el seno virginal de María.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (Lc. 1, 31).

Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.» Y diciendo esto les mostró las manos y los pies (Lc. 24, 38-40).

…su Hijo, nacido del linaje de David según la carne,… (Rom. 1, 3).

…todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios;… (1 Jn. 4, 2).

-El Verbo encarnado asumió todas las partes integrales del cuerpo humano que son informadas por el alma.

El Verbo se encarnó para redimir a los hombres,

«Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Tim. 1, 15).

pero, en toda su integridad personal, es decir, no sólo a su alma, o a su cuerpo o a alguna o algunas partes de éste, sino a toda su naturaleza humana y a cada una de sus partes.

Por tanto, todas las partes integrantes de la naturaleza humana, fueron asumidas por el Verbo encarnado, o sea elevadas a la unión hipostática.

Estas partes son, su carne, sus huesos y evidentemente cada uno de sus miembros, porque todos son informados por el alma.

Nota

El Verbo encarnado no asumió aquellos elementos orgánicos que se adhieren simplemente al cuerpo sin formar parte de él, y que por tanto no son informados por el alma.

Ej. lágrimas, sudor, saliva, cabellos, etc.

Tampoco asumió el Verbo las secreciones orgánicas, cerumen, mucosa, etc.

-El Verbo encarnado asumió ciertamente la sangre de la naturaleza humana.

…porque esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados (Mt. 26, 28).

…la redención realizada en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre… (Rom. 3,25).

…sabiendo que habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestras padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con un sangre preciosa, como de cordero sin mancha y sin mancilla, Cristo… (1 Pe. 1, 18).

…la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado (1 Jn. 1, 7).

La Sangre de Cristo, si hubiera sido meramente humana, de hombre, no hubiera tenido la virtud de redimir ni de purificar. Hay que admitir que la sangre de Cristo tuvo una virtud redentora y purificadora especial procedente de la unión hipostática al Verbo. Luego el Verbo asumió la sangre de la naturaleza humana de Cristo.

-El Hijo de Dios no asumió un alma meramente sensitiva, sino racional.

Alma racional, es decir, con las operaciones propias de entendimiento, voluntad, amor.

a) -Cristo estuvo dotado de entendimiento:

…nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre y quien es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Lc. 10, 22).

Esta revelación lleva consigo una explicación que supone un acto del entendimiento humano del alma de Cristo.

b) -El alma de Cristo estuvo dotada de voluntad:

Yo no puedo hacer nada por mi cuenta, juzgó según lo que oigo (Jn. 5, 30).

-Y decía: ¡Abbá, Padre!. Todo es posible para ti; aparta de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú (Mc. 14,36).

c) -El alma de Cristo estaba dotada de una perfecta capacidad de amar:

…que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Jn. 15, 12).

-Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: sólo una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo… (Mc. 10, 21).

-Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros (Jn. 13, 14).

Aclaración: Cristo da ejemplo de amor a sus apóstoles y al joven rico,

De amor nacido de su alma humana, como hombre, para que el imiten en este rasgo cumbre de la vida cristiana.

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21. El Verbo encarnado. La unión hipostática

-Sólo el Hijo asumió la naturaleza humana

-En Jesucristo existen dos naturalezas, divina y humana

-Su unión no fue accidental, sino hipostática

-Se produjo en el claustro virginal de María

-La unión de Verbo con la humanidad se realizó en su mismo ser

-La humanidad de Cristo consta del alma y cuerpo

-La persona de Cristo, como Verbo es increado, pero su humanidad es creada y su unión es también creada

-La Unión Hipostática es indisoluble

-De las tres divinas personas, sólo el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16).

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él (1 Jn. 4, 9).

-En Jesucristo existen dos naturalezas, una divina y otra humana, íntegras e inconfusas.

…de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos (Rom. 9, 5).

…acerca de su Hijo, nacido de linaje de David según la cerne,… (Rom. 1, 3).

Porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también,… (1 Tim. 2, 5).

-La Unión de las dos naturalezas divina y humana en la Encarnación del Verbo no se realizó por una unión accidental sino hipostática.

Unión accidental de dos sustancias es aquella de la cual resulta cada una con sus propiedades.

Unión hipostática es aquella por la cual cada una de las sustancias asume las propiedades de la otra.

Jesús, lleno el Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el diablo durante cuarenta días. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos sintió hambre (Lc. 4, 1-2).

Las palabras que yo os digo, no as digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos creedlo por las obras (Jn. 14, 10-11).

El que no me ama no guarda mis palabras. Y mi Palabra no es mía, sino del que me ha enviado (Jn. 14, 24).

-La organización y animación del ser engendrado y la producción de la unión hipostática se realizaron en el claustro virginal de la Virgen María.

a) -La organización y animación del ser engendrado.

El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;… (Lc. 1, 35).

b) -La producción de la unión hipostática.

…el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;… (Lc. 1, 35).

Aclaración. Es bien clara la acción del Espíritu Santo en toda la realización de la encarnación del Verbo de Dios.

-La Unión del Verbo divino con la humanidad de Cristo es hipostática, es decir, se realizó en el mismo supuesto, hipostasis y ser del Verbo.

Y la Palabra se hizo carne,… (Jn. 1, 14).

Aclaración. La carne designa aquí al hombre en su totalidad concreta y en su condición débil y mortal.

Porque cuando estábamos en la carne… (Rom. 7, 5).

es decir, cuando éramos hombres de condición débil y mortal.

Aclaración. Esta naturaleza de condición humana, sujeta a las vicisitudes propias, quedó como colocada, asumida a la naturaleza inmutable del Verbo y en esto consiste la unión hipostática.

-La humanidad de Cristo consta de alma y cuerpo como la nuestra.

Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas… (Hebr. 2, 14).

Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote, fiel en los que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo (Hebr. 2, 17).

Pues no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 15).

Aclaración. Cristo es verdadero hombre igual que nosotros en todas las características de su naturaleza, menos en la tendencia al pecado, cosa evidente puesto que, al nacer sin pecado original, carecía de los efectos del mismo, es decir de la inclinación a pecar, del acto mismo del pecado, etc. y de sus consecuencias.

-La persona de Cristo como Verbo divino es increado, pero su naturaleza humana es creada en el tiempo, y la unión de las dos naturalezas también es una realidad creada.

He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14).

Por eso Yahvéh los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz, la que ha de dar a luz (Miq. 5, 2).

El Ángel le dijo:

No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (Lc. 1, 30).

El Ángel le respondió:

El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35).

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con dios y el Verbo era Dios (Jn. 1, 1).

Aclaración. El Verbo existe desde toda la eternidad; la humanidad de Cristo nació en el tiempo y la unión de las dos naturalezas, divina y humana empezó en el momento de la encarnación.

-La Unión Hipostática es indisoluble y de duración eterna.

Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre (Hebr. 13, 8).

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22. La humanidad de Jesucristo. La Gracia de unión

-Fue santa

-La santidad del Verbo fue comunicada a la humanidad

-La santidad del Verbo fue comunicada al alma y al cuerpo

-Su alma estuvo dotada de todas las gracias excelentísimas «gratis datas»

-La Humanidad de Jesucristo fue santa con santidad sustancial.

Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros;… (Sal. 45, 8).

Aclaración. Por unción se entiende la santificación.

¿cómo decís que aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo blasfema por haber dicho: «yo soy hijo de Dios» (Jn. 10, 36).

Así es el sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado,… (Hebr. 7, 26).

…para ungir el santo de los santos (Dan. 9, 24).

-La santidad misma del Verbo fue comunicada a la humanidad de Jesucristo, en virtud de la unión hipostática; por tanto la humanidad de Cristo es infinítamente santa, aún prescindiendo de la gracia habitual o santificante.

1º -La santidad del Verbo es la misma santidad de Dios, puesto que en el seno de la Trinidad Dios carece de partes, elementos integrantes, o de distinción de los atributos y su esencia y de los atributos entre sí.

Dios es espíritu (2 Cor. 3, 17).

Todo espíritu, por su propia naturaleza, carece de partes.

Sed santos, porque yo Yahvéh, vuestro Dios, soy santo (Lev. 19, 2).

Sed, pues, santos para mí, porque yo, Yahvéh, soy santo (Lev. 20, 26).

Por consiguiente, si Dios es santo, el Verbo es también Santo.

2º -Entre la naturaleza divina y humana de Cristo, se da una continua «comunicación de propiedades».

-La eternidad:

Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes que naciese Abraham, Yo soy» (Jn. 8, 58).

-Todos los atributos y todo el ser divino.

El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).

-La muerte atribuida a Dios,

Mientras que hicisteis morir a l Jefe que lleva a la vida, (Act. 3, 15).

-Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley… (Gál. 4, 4).

-A Dios innascible, se le atribuye la nascibilidad.

y así otros muchos.

Por consiguiente, si en virtud de la unión hipostática y como consecuencia de ella, múltiples propiedades de Dios se atribuyen al Cristo en su humanidad, y viceversa, no hay inconveniente ninguno en afirmar que la santidad del Verbo fue comunicada a la humanidad de Jesucristo, por la misma virtud de la unión hipostática, prescindiendo de la gracia habitual.

-La santidad del Verbo fue comunicada a toda la humanidad de Jesucristo, es decir, a su alma y a su cuerpo, y en consecuencia fue absolutamente impecable.

-Que Cristo fue absolutamente impecable consta en sus mismas palabras:

«¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador?» (Jn. 8, 46).

Como diciendo:

No lo podéis probar, porque no lo soy ni soy capaz de serlo. Porque soy santo.

Si Cristo fue impecable, se entiende cualidad moral afirmada de toda su persona, es decir de su alma y de su cuerpo, que equivale a toda su persona humana .

Pero, si estaba unida al Verbo que es la fuente de toda santidad, ¿De quién la iba a haber recibido?

Evidentemente del Verbo.

-El alma de Jesucristo estuvo dotada de todas las gracias excelentísimas «gratis datas».

La salvación comenzó a ser anunciada por el Señor. Y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,… (Act. 2, 4).

Aclaración. Las gracias «gratis datas» son comunicadas para que el Doctor del Evangelio confirme con prodigios la fe que anuncia y Cristo fue el principal Doctor de la fe.

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23. La humanidad de Jesucristo La gracia habitual

-Poseyó la gracia habitual en plenitud

-No procede de la gracia de unión

-No hizo a Cristo hijo adoptivo de Dios

-Poseyó la plenitud absoluta

-Esta plenitud es sólo propia de Cristo

-Fue infinita en sí y finita en su aplicación

-No puede aumentar en su mima pero sí en su manifestación

-Además de las Gracia de unión, Jesucristo poseyó la gracia habitual o santificante, y la poseyó en plenitud.

Reposará sobre él el espíritu de Yahvéh (Is. 11, 2).

El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre él (Lc. 2, 40).

…y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, llena de gracia y de Verdad (Jn. 1, 14).

De su plenitud hemos recibido todos gracia por gracia (Jn. 1, 16).

…nos ha sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina… (2 Pe. 1, 4).

Como Cristo es Dios por su persona y por su naturaleza divina, no parece congruente que poseyese la gracia que es una participación de la naturaleza misma divina.

Pero hay que tener en cuenta que el alma de Cristo no es divina por su esencia, (forma parte de la naturaleza humana que es creada), y por lo tanto es necesario que sea divina por participación, lo que es efecto de la gracia santificante.

Por tanto, fue necesario que Cristo poseyese la gracia santificante.

-La Gracia habitual de Cristo no procede de la gracia de unión.

Gracia habitual es la participación de la naturaleza divina.

«…nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina…» (2 Pe. 1, 4).

Gracia de unión es aquella en virtud de la cual las dos naturalezas de Cristo, divina y humana, subsisten en la persona única del Verbo y también en virtud de la humanidad de Cristo quedó santificada, al quedar incorporada, por así decir, a la santidad misma del Verbo.

Aclaraciones:

a) -Es evidente que la naturaleza divina (Gracia), de la cual participa el alma humana de Cristo, no tiene porque proceder de la unidad de las dos naturalezas, (la humana, de Cristo hombre y la divina, del Verbo)

b) -Si la santidad consiste en la unión con Dios, y no existe unión más íntima y perfecta que la de la humanidad con la divinidad de Cristo, se sigue que esta unión produce inmediatamente y por sí misma, el sumo grado de santidad en la misma humanidad de Cristo.

-La gracia habitual no hizo a Cristo Hijo adoptivo de Dios.

El efecto de la gracia es conferir al alma la deiformidad, si de ésta resulta la denominación de hijo adoptivo en las personas capaces de esta denominación.

La adopción se define como «la asunción gratuita de una persona extraña como hijo heredero».

Por lo tanto, si la gracia se encuentra ya en una persona humana hipostáticamente unida a él, producirá su propio efecto formal la deiformidad, pero no la filiación.

Cristo es el Hijo de Dios vivo.

Lo afirmó él mismo ante el Sanedrin:

Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tu eres el Cristo, el Hijo de Dios.

Dícele Jesús: Si, tú lo has dicho (Mt. 26, 63-64).

Aclaración. Si es Hijo de Dios (por la unión hipostática) no tiene por qué volverlo a ser (por la Gracia habitual).

-Jesucristo poseyó la plenitud absoluta de la gracia.

La plenitud puede ser absoluta o relativa.

-absoluta, cuando llena el grado sumo participable por la criatura, de manera que no puede crecer más ni disminuir.

-relativa, es la plenitud que podría crecer o disminuir, si creciera o disminuyera la capacidad receptora del sujeto.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán… (Lc. 1, 4).

Y el Verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).

Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la plenitud (Col. 1, 19).

Porque en él reside toda la plenitud de la Divinidad… (Col. 2, 9).

-La plenitud absoluta de la Gracia es propia de Cristo; la plenitud relativa es propia de los hombres.

a) -Plenitud absoluta de Cristo:

Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán… (Lc. 1, 4).

Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad… (Col. 2, 9).

b) -Plenitud relativa de los hombres:

A cada uno de nosotros le ha sido concebida la gracia a la medida del don de Cristo (Ef. 4, 7).

Esta plenitud relativa consta en:

-María,

Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo (Lc. 1, 28).

-Esteban,

Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales (Act. 6, 8).

-Bernabé,

…porque era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe (Act. 11, 24).

Aclaración. Esta plenitud relativa era la que necesitaban para el desempeño digno de sus funciones, encomendadas por Dios.

-La Gracia habitual de Cristo fue infinita en sí misma y finita en su aplicación.

a) -En sí misma, según su propia razón de gracia es infinita, porque le fue conferida a Cristo hombre como principio universal de justificación para todos los hombres.

«Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús…» (Rom. 3, 23).

b) – En su aplicación. El alma de Cristo es creada y por tanto de capacidad limitada. Por tanto el ser de la gracia no puede exceder a su sujeto, no puede ser infinito. Y por eso Cristo y los hombres, en nuestras almas creadas tenemos una participación de esa gracia.

«…nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais participantes de la naturaleza divina…» (2 Pe. 1, 4).

-La plenitud de la Gracia de Cristo no puede aumentar en sí misma; sin embargo sí puede aumentar en su manifestación externa.

a) -No puede aumentar en sí mismas.

-Por parte del sujeto, se excluye la posibilidad de aumento, cuando el sujeto alcanza el límite de participación de que es capaz su naturaleza.

La capacidad de gracia del alma de Cristo, como ésta fue creada e infundida en su cuerpo en grado máximo de capacidad de participación de la gracia, por eso mismo su plenitud no puede aumentar más.

Pero tú todo lo dispusiste con medida, número y peso (Sab. 11, 20).

- Por parte de la gracia, tampoco aumentar cuando ha alcanzado en su sujeto la máxima perfección con que esa gracia puede ser poseída.

Y Cristo tenía esa máxima perfección, porque fue plenamente bienaventurado desde el primer instante de su concepción.

b) -Su puede aumentar en sus manifestaciones externas en cuanto a sus efectos.

Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (Lc. 2, 52).

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24. La humanidad de Jesucristo Las virtudes

-Poseyó todas las virtudes infusas

-Nunca tuvo las incompatibles con su estado de comprensor

-Ni aquellas cuyo ejercicio es consecuencia de algún desorden incompatible con su santidad

-Jesucristo poseyó en grado supremo todas las virtudes infusas.

a) -Mansedumbre:

…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón..! (Mt. 11, 29).

b) -Humildad:

…que tampoco el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mc. 11, 45).

c) -Compasión:

Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas sin pastor (Mt. 9, 36).

d) -Misericordia:

Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen que comer. Y no quiero despedirlo en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino (Mt.15, 32).

-Cristo nunca tuvo las virtudes incompatibles con su estado de comprensor.

-Estado de viador.

Estamos en él los que todavía estamos en este mundo y caminamos hacia la eternidad.

-Estado comprensor.

Están en él los que han llegado ya la patria bienatuventurada.

Sólo Cristo, mientras estuvo en este mundo, fue viador y comprensor a la vez.

Viador, por encontrarse en este mundo.

Comprensor, porque su alma gozó de la visión beatifíca desde el primer instante de su concepción, y en grado perfectísimo.

Las virtudes incompatibles con el estado de comprensor son la fe y la esperanza.

a) -La fe supone la no visión de lo que se cree mediante ella. Pero Cristo tenía perfecta visión de las verdades divinas objeto de la fe, puesto que gozaba habitualmente de la visión beatífica.

b) -La esperanza, porque poseía perfectamente los bienes prometidos por Dios, que son objeto de la misma.

Nota. Cristo pudo tener esperanza de poseer algunas cosas que aún no poseía como hombre, la glorificación y la inmortalidad de su cuerpo.

-Cristo nunca tuvo las virtudes cuyo ejercicio es consecuencia de algún desorden incompatible con su santidad infinita.

Estas virtudes son: la penitencia y la continencia.

a) – Cristo no tuvo la virtud de la penitencia, puesto que jamás podía cometer algún pecado, y por tanto no tenía materia o motivo de qué arrepentirse.

¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? (Jn. 8, 46).

Como diciendo: No lo podéis probar, porque ni lo soy ni soy capaz de serlo. Porque soy santo.

b) – Cristo no tuvo la virtud de la continencia, la cual consiste en refrenar los movimientos desordenados de la sensualidad. Estos movimientos no se dieron jamás en Cristo.

Pues no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestra flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 15).

Aclaración.

…en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (y en los movimientos desordenados de la concupiscencia que inducen al pecado).

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25. La humanidad de Jesucristo Los dones del Espíritu Santo

-Le convienen plenísimamente

-Los poseyó en grado perfectísimo

-Hizo uso perfecto de los mismos

-Los dones del Espíritu Santo convienen plenísimamente a Cristo.

Así consta de algunos en la Sagrada Escritura.

a) -Don de sabiduría.

…mas para los llamados, los mismos judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor. 1, 24).

b) -Don de fortaleza.

…mas para los llamados, los mismos judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor. 1, 24).

c) -Don de ciencia.

Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Verdad» (Jn. 14, 6).

-Jesucristo poseyó en grado perfectísimo la plenitud de los dones del Espíritu Santo.

Isaías concreta algunos rasgos del futuro Mesías en su capítulo 11.

Reposará sobre él el espíritu de Yahvéh,

espíritu de sabiduría e inteligencia,

espíritu de consejo y fortaleza,

espíritu de ciencia y temor de Yahvéh (Is, 11, 2).

Aclaraciones:

a) -La enumeración de estos dones por los LXX y la Vulgata (que añaden la «piedad» por desdoblamiento del «temor de Yahvéh), se ha convertido en nuestra lista de los «siete dones del Espíritu Santo».

b) -El alma de Cristo era movida de un modo perfectísimo por el Espíritu Santo.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y fue llevando por el Espíritu Santo al desierto (Lc. 4, 1).

c) -En Cristo se dio el «temor de Dios», no en cuanto al miedo de separarse de Dios por el pecado, o del castigo por ese pecado, sino que el alma de Cristo, empujada por el Espíritu Santo, se movía hacia Dios por cierto afecto reverencial.

«…fue escuchado por su actitud reverente…» (Hebr. 5, 7).

-Jesucristo hizo perfecto uso de los dones del Espíritu Santo, durante su vida mortal.

a) -Don de sabiduría:

Para juzgar las cosas divinas.

Jesús progresaba en sabiduría, en edad y en gracia ante Dios y ante los hombres (Lc. 2, 52).

b) -Don de entendimiento.

Para penetrar las verdades o misterios de Dios.

Al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 2, 46-47).

c) -Don de consejo.

para juzgar con seguridad las cosas que debía realizar o aconsejar.

(del diálogo con el Joven Rico).

Dícele entonces el joven:

Todo eso lo he guardado, ¿qué más me falta? Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven, y sígueme (Mt. 19, 20-21).

d) -Don de fortaleza.

para disponerse a aceptar las adversidades, la pasión y la muerte, por la redención del mundo.

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt. 26, 39).

e) -Don de ciencia.

para juzgar las cosas más profundas acomodándose a la capacidad de quienes le escuchaban.

Al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 2, 46-47).

f) -Don de piedad.

para adorar con fervor a Dios Padre.

Su piedad le inspira ha ardiente oración de su agonía.

Y adelantándose un poco, cayó en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora (Mc. 14, 35).

g) -Don de temor de Dios.

para reverenciar la soberana grandeza de la majestad divina; su temor no era servil, sino filial; no lleno de ansiedad sino de seguridad.

El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderosos clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente… (Hebr. 5, 7).

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26. La humanidad de Jesucristo Los carismas

-Los poseyó todos en grado perfectísimo

-Jesucristo poseyó en grado perfectísimo todos los carismas.

Carismas son ciertas manifestaciones que convierten al que las recibe en instrumento apto para confirmar a los demás en la fe.

No son hábitos, sino actos transitorios.

Son nueve.

A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común. Porque,

-a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría,

-a otro palabra de ciencia, según el mismo Espíritu,

-a otro fe en el mismo Espíritu,

-a otro carisma de curaciones en el único Espíritu,

-a otro poder de milagros,

-a otro profecía,

-a otro discernimiento de espíritus,

-a otro diversidad de lenguas,

-a otro don de interpretarlas (1 Cor. 12, 7).

Que Cristo ejercitó estos carismas consta en:

-Sabiduría, en el Sermón de la Montaña,

-Ciencia, también en el Sermón de la Montaña,

-Fe (no se refiere a la virtud, sino al conocimiento de las verdades de la fe, que tenía gran facilidad de exponerlas acomodadas al pueblo sencillo y fiel),

-La gracia de las curaciones quedó manifestada en innumerables enfermedades que sanó.

-Los milagros quedaron bien patentes en la multiplicación de los panes, en la tempestad calmada, en la resurrección de los muertos y otros muchos.

-La gracia de la profecía quedó bien manifiesta en la muchas predicciones que hizo,

-traición de Judas,

-negaciones de Pedro,

-propia resurrección,

-destrucción de Jerusalén, etc.

-El discernimiento de espíritus demostró tenerlo cuando conocía los pensamientos de los hombre y los secretos de sus corazones,

-El don de lenguas, mientras no salió de los confines de Israel, no tuvo necesidad de ejercitarlo, pero cuando, siendo pequeño, estuvo algún tiempo en Egipto, se podrá asegurar que hablaba con naturales del país en su propio idioma.

-Mostró ser un magnífico intérprete de la palabra cuando les explicó a los discípulos de Emaús lo que se refería a Él en todas las Escrituras.

«Y comenzando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras (Lc. 24, 27).

Aclaraciones. Los carismas se ordenan a la manifestación de las verdades de la fe. Si Cristo es el principal maestro de la fe, es claro que poseyó en sumo grado todas estas gracias carismáticas.

Cristo, maestro principal de la fe.

La cual, (salvación) comenzó a ser anunciada por el Señor y nos fue luego confirmada por los que la oyeron… (Hebr. 2, 3).

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27. La humanidad de Jesucristo La Gracia capital

-La posee en cuanto hombre

-El Cuerpo místico de Cristo constituye con su divina cabeza el «Cristo Total»

-La humanidad de Cristo influye en todos los hombres del mundo

-Cristo es cabeza de todos hombre de todas las épocas

-Es la misma que la habitual en cuanto principio de la Gracia difundida por todos los miembros

-Cristo, en cuanto hombre, posee la gracia capital.

Gracia capital es la misma gracia habitual, en cuanto que es principio de la gracia que distribuye por todos los miembros de su Cuerpo místico, y en virtud de la misma plenitud con que posee esa gracia habitual.

Bajo tus pies sometió todas las cosas y le constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo (Ef. 1, 22).

…crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas, que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor (Ef. 4, 15-16).

…porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia… (Ef. 5, 23).

Él es también la Cabeza del Cuerpo de la Iglesia (Col. 1, 18).

Cristo, en cuanto hombre, posee la gracia capital, o sea es cabeza de la Iglesia, puesto que se reúnen en Él las cuatro notas propias y características de la cabeza, o sea la primacía de orden, de perefección, de gobierno y de influjo.

a) -de orden:

-en el aspecto físico es la parte superior del hombre,

-en el aspecto espiritual,

«Él es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo»… (Col. 1, 18).

b) -de perfección:

-en el aspecto físico, en la cabeza residen todos los sentidos corporales externos e internos, mientras que el resto del organismo sólo participa del sentido del tacto.

-en el aspecto espiritual,

«tiene la gracia en toda su plenitud,…» «y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Jn. 1, 14).

c) -de gobierno externo:

-en cuanto que por los sentidos que residen en la cabeza, el hombre dirige sus actos exteriores.

-en el aspecto espiritual,

«Príncipe de paz» (Is. 9, 5).

Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra (Mto. 28, 18).

Entonces Pilato le dijo:

¿Luego tú eres Rey?

Respondió Jesús:

«Sí, como dices, soy Rey» (Jn. 18, 37).

Aclaración. Es evidente la capitalidad del gobierno y que tiene soberanía universal.

d) -de influjo interno en todos los miembros:

-en el aspecto físico, la cabeza mueve intrínseca y virtualmente todos los miembros del cuerpo humano,

-en le aspecto espiritual,

Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.

Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo (Jn. 1, 16).

Aclaración. Este influjo de todos los miembros del cuerpo místico de Cristo, que somos los hombres, procede de la plenitud inmensa de la gracia de Cristo. Sin esta influencia de Cristo no se daría la vida sobrenatural en los hombres. De las cuatro notas o aspectos de la gracia capital, éste es el más importante y profundo.

-El cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia; constituye con su divina cabeza, el «Cristo total».

Bajo sus pies sometió todas las cosas y le constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo (Ef. 1, 22).

Aclaración.

Cristo constituye con el Iglesia una sola persona mística, no física ni tampoco meramente moral.

¿Cuál es el verdadero sentido de la persona mistica que Cristo constituye con su Iglesia?

Significa que Cristo encuentra en su Iglesia la expansión de su propia virtud, al influir intrínsecamente con su gracia en todos los miembros que le están unidos vitalmente.

Al derivarse a todos los miembros de la Iglesia, todos los dones, virtudes y carismas, que con excelencia, abundancia y eficacia encierra la cabeza, y al perfeccionarse en ellos día por día según el sitio que ocupan en el Cuerpo místico de Jesucristo, la Iglesia viene a ser como la plenitud y el complemento del Redentor, y Cristo vienen en cierto modo a completarse del todo en la Iglesia.

…crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas, que llevan la nutrición según la actividad propia de cada una de las partes, realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor (Ef. 4, 15-16).

-La Humanidad de Cristo, tanto su alma como su cuerpo, influye en todos los hombres del Mundo, tanto en sus alas como en sus cuerpos.

Tanto su alma como su cuerpo porque los dos están hipostáticamente unido al Verbo, del cual recibe la virtud de influir en los hombres, infundiendo los dones de su gracia.

a) -Influye en sus cuerpos.

Ni ofrezcáis vuestros miembros como armas de injusticia al servicio del pecado, sino más bien ofreceos vosotros a Dios como muertos retornados a la vida, y vuestros miembros como armas de justicia al servicio de Dios. Pues el pecado no dominará ya sobre vosotros, ya que no estáis bajo la Ley sino bajo la gracia (Rom. 6, 13-14).

b) -Influye en sus almas.

Aquel que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rom. 8, 11).

-Jesucristo es cabeza de todos los hombres de todas las épocas del mundo sin excepción, principalmente de los creyentes.

Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes (1 Tim. 4, 10).

Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre, a Jesucristo el justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 1-2).

1º -Creyentes.

Es decir, los que tienen fe, estén en pecado mortal, estén en gracia de Dios, y aún éstos sean los justos de la tierra, sean las almas del purgatorio, sean los bienaventurados del cielo.

2º -No creyentes.

Es decir, los paganos o infieles que se convertirán, los niños que se bautizarán.

También es cabeza de aquellos paganos o infieles que no se convertirán jamás. Estos y todos los que se condenen dejarán de ser miembros del Cuerpo Místico de Cristo, por haber perdido para siempre toda posibilidad de volverse a unir con él.

-La Gracia capital de Cristo es la misma Gracia habitual, en cuanto principio de la gracia difundida por todos los miembros de su Cuerpo Místico y de las operaciones sobrenaturales y santificadoras realizadas en todos y en cada uno de estos miembros.

…y cual la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa que desplegó en Cristo… (Ef. 1, 19).

…pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud… (Col. 1, 19).

…vosotros, que en otro tiempo fuisteis extraños y enemigos, por vuestro pensamientos y malas obras os ha reconciliado ahora, por medio de la muerte en su cuerpo de carne, para presentaros santos, inmaculados e irreprensibles delante de Él (Col. 1, 21-22).

Porque en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente y vosotros alcanzáis la plenitud en él… (Col. 2, 9).

Aclaración. Toda la gracia que reciben los hombres procede de la inmensa plenitud de la gracia de Cristo como cabeza del Cuerpo Místico.

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28. El Verbo encarnado. Su ciencia

-No tuvo necesidad de estudiar

-Posee todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia

-Tiene un conocimiento perfecto del Padre

-Conoce los misterios de Dios

-Posee la ciencia divina, la beatífica, la infusa y la adquirida

-El alma de Cristo veía a Dios por la ciencia beatífica

-Jesucristo no estudió ni tuvo necesidad de estudiar, pues estaba lleno de sabiduría.

a) -No estudió.

Los judíos asombrados decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?» (Jn. 7, 15).

b) -Estaba lleno de sabiduría.

Al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros escuchándoles y preguntándoles; todos los que oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 3, 47).

Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22).

Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4, 15).

E iba predicando por las sinagogas de Judea (Lc. 4, 44).

-Jesucristo posee todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.

Se deduce claramente de sus respuestas sobre:

a) -las secretas disposiciones de las almas.

…un hombre…le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle.» Jesús respondió: «¡O generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!» Increpole Jesús, y el demonio salió de él;… (Mt. 17, 15-18).

Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios (Jn. 1, 2-3).

b) -el futuro.

…se le acercaron a él en privado sus discípulos y le dijeron: «Dínos cuando sucederá eso, y cual será la señal de tu venida y del fin del mundo (Mt. 24, 3).

c) -la otra vida.

Dícele entonces el joven: «Todo esto lo he guardado; ¿qué más me falta?» Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos;…» (Mt. 19, 20-21).

Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt. 19, 27).

Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna (Mt. 19, 29).

Aclaración. «Las doce tribus» designan al nuevo Israel, la Iglesia.

-Sólo el Hijo tiene un conocimiento perfecto del Padre.

…tomando Jesús la palabra, dijo: «…ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo…» (Mt. 11, 25 y 27).

Aclaración. Un conocimiento incompleto del hijo lo tienen también:

a) -…aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt. 11, 27).

b) – Simón Pedro.

Díceles: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt. 16, 15).

-Jesucristo conoce los misterios de Dios y los revela a los hombres.

…tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se la has revelado a pequeños. Si, Padre, pues tal ha sido te beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre…» (Mt. 11, 25-27).

Aclaración. «Estas cosas» expresan los «Misterios del Reino».

El que viene del cielo, está por encima de todos: da testimonio de lo que ha visto y oído,… (Jn. 3, 31-32).

-Jesucristo posee cuatro clases de ciencia distintas: La divina, la beatífica, la infusa y la adquirida.

Estas ciencias en nada se estorban mutuamente, sino que se armonizaban y completaban entre sí, en al admirable psicología humano-divina de Jesucristo.

a) -La ciencia divina.

Consiste en un conocimiento perfecto de Dios, de sus virtudes y de sus atributos en toda la dimensión infinita de su ser.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, y quien es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Lc. 10, 22).

b) -La ciencia beatífica.

Consiste en el conjunto de todos los seres creados y glorificados, es decir, almas y ángeles bienaventurados.

El que viene del cielo, está por encima de todos, da testimonio de lo que ha visto y oído (Jn. 3, 31-32).

Aclaración. En virtud de su ciencia beatífica, la inteligencia humana de Cristo conoció en el Verbo todas las cosas existentes en el pasado, en el presente y en el futuro, porque todas ellas le están sometidas.

Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies (1 Cor. 15, 27).

c) -La ciencia infusa.

Es aquella no adquirida ni por la enseñanza de las criaturas ni por las investigaciones de la propia razón, sino por especies inteligibles infundidas directamente por Dios en el entendimiento humano o angélico.

Entonces dije: He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad (Hebr. 10, 7).

Aclaración. No pudo hacer este ofrecimiento con ciencia adquirida puesto que lo hizo al principio de estar en el mundo (Hebr. 10, 5).

Ni tampoco con ciencia beatífica porque ésta se ordena a la fruición de Dios y no a la realización de actos meritorios.

Por tanto, al ofrecimiento lo hizo con una ciencia infundida por Dios.

Aclaración. Este ofrecimiento lo hizo conociendo anticipadamente todas las cosas futuras en que consistía.

Por la ciencia infusa Cristo conoció los pensamientos de los hombres,

Mas Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?» (Mt. 9, 4).

y los futuros contingentes;

d) – La ciencia adquirida.

Es aquella que el hombre puede conocer por la acción del entendimiento agente y a través de los sentidos externos.

Cristo adquirió esta ciencia; se prueba por las muchas preguntas que hacía, p.e.

-¿Quién dicen los hombres que soy yo? (Mc. 8, 28).

-Entonces él preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto? Le contestó: «desde niño» (Mc. 9, 21).

-Dícele Jesús: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos respondieron: siete y uno pocos pececillos (Mt. 15, 34).

Aclaración: Es evidente que Cristo obtuvo un conocimiento adquirido de estas cosas cuando percibió las respuestas por los sentidos.

De modo semejante adquirió la ciencia experimental.

«…experimentó la obediencia» (Hebr. 5, 8).

-El alma de Cristo veía a Dios por la ciencia beatífica, desde el primer instante de su concepción mucho mas perfectamente que los ángeles y que los bienaventurados del cielo.

No consta claramente en la Sagrada Escritura, pero se puede deducir, con bastante probabilidad, del siguiente texto:

Manantial de sabiduría es la palabra de Dios en las alturas;… (Si. 1, 5).

Aclaración. todos los ángeles y bienaventurados del cielo contemplan la esencia divina según el grado de unión y de participación de luz derivada para cada uno de ellos del manantial del Verbo de Dios. El alma de Cristo está unida al Verbo de Dios más que cualquier otra criatura y, por tanto, recibe la influencia de la luz en la que Dios es contemplado por el mismo Verbo, más que cualquier ángel o bienaventurado. Al recibir el alma de Cristo mas influencia de luz, contempla a Dios más perfectamente.

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29. La humanidad de Jesucristo Su conciencia.

-Tenía plena conciencia de su divinidad

-Tenía un libre albedrío perfecto

-Su alma dotada de libertad

-Hubo un mandato del Padre de que muriese en Cruz, pero tuvo plena libertad de morir porque quiso

-Cristo-Hombre tenía plena conciencia de su divinidad, o sea de ser una sola persona con el Verbo divino.

Se desprende claramente de su mismo modo de hablar.

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo (Jn. 3, 13).

Antes que naciese Abraham, Yo Soy (Jn. 8, 58).

El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30).

Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre (Jn. 16, 28).

-Cristo-Hombre tuvo un perfecto libre albedrío.

Libre albedrío es la facultad de elegir los medios para lograr un fin.

Nadie me la quita (la vida), la doy voluntariamente (Jn. 10, 18).

…que se entregó a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este perverso mundo, según la voluntad de nuestro Dios (Gál. 1, 4).

Vivo la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gál. 2, 20).

…Cristo se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

…se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad (Tit. 2, 14).

-El alma de Cristo esta dotada de libertad.

…le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no lo quiso beber (Mt. 27, 35).

Partieron de allí e iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba instruyendo a sus discípulos (Mc. 9, 30).

Después de esto, Jesús andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos le buscaban para matarle (Jn. 7, 1).

-Hubo un verdadero mandato del Padre de que Cristo muriese en la Cruz, pero el tuvo plena libertad de dar su propia vida porque quiso.

El Hijo del hombre se marcha según está determinado.

Pero, ¡Ay de aquel por quien es entregado! (Lc. 22, 21).

Él les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? (Lc. 24, 25-26).

Tengo poder para dar la vida y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre (Jn. 10, 17-18).

Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

…y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8).

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30. El Verbo encarnado. Sus entendimientos

-En Cristo hay dos entendimientos, divino y humano

-Dos voluntades, divina y humana

-La voluntad humana estaba dotada de libertad

-Es distinta de la voluntad divina del Padre

-La humana estuvo en conformidad con la divina en su vida mortal

-En Cristo hay dos entendimientos, uno divino y otro humano.

Por la misma razón que hay en Cristo dos naturalezas y dos voluntades, la divina y la humana.

-En Cristo hay dos voluntades, una divina y otra humana.

«Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya» (Lc. 22, 42).

…porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6, 38).

-La voluntad humana de Jesucristo viador estaba dotada de libertad.

Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios (Mc. 3, 13).

-La voluntad humana de Jesucristo es distinta de la voluntad divina del Padre.

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mi este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt. 26, 39).

…porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6, 38).

-La voluntad humana de Cristo estuvo en total conformidad con la voluntad divina durante toda su vida mortal.

«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt. 26, 39).

…no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieras tú (Mc. 14, 36).

He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6, 38).

…porque yo hago siempre lo que le agrada a él (Jn. 8, 29).

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31. La humanidad de Jesucristo El Poder

-El Padre ha dado a Jesucristo todos los poderes para que los manifestase en sus obras

-Jesucristo ha recibido toda la autoridad del Padre

-Cristo era omnipotente en cuanto Dios pero no en cuanto hombre

-El Padre ha dado a Jesucristo todos los poderes para que los manifestase en sus obras.

a) -De perdonar pecados.

Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice entonces el paráclito-: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» Él se levantó y se fue a su casa (Mt. 9, 6).

b) -De expulsar los demonios.

Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios (Mt. 12, 28).

c) -De ser Señor del sábado.

y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado» (Mc. 2, 27-28).

d) -De mandar a los elementos naturales.

Le despiertan y dicen: «Maestro, ¿no te importan que perezcamos?» Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se clamó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?» (Mc. 4, 38-41).

e) -Poderes de toda índole.

Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra… (Mt. 28, 18).

El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano (Jn. 3, 35).

-Jesucristo ha recibido toda la autoridad del Padre.

Jesús se acercó a ellos y le habló así: «Me han sido dada todo poder en el cielo y en la tierra…» (Mt. 28, 18).

-Cristo era omnipotente en cuanto Dios, pero no en cuanto hombre.

a) -En cuanto Dios:

Para los hombres esto es imposible, más para Dios todo es posible (Mt. 19, 26).

Porque ninguna cosa es imposible para Dios (Lc. 1, 37).

b) -En cuanto hombre:

La omnipotencia es un atributo, como todos los demás, identificado con la esencia divina. Por tanto es propio de la divinidad, no de la humanidad. No puede ser comunicado a ninguna criatura finita, ni siquiera a la humanidad de Cristo.

Aclaración. Los milagros, acciones propias de su omnipotencia, los realizaba con su poder divino.

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32. La humanidad de Jesucristo Causa física de sus acciones

-Causa física de las acciones naturales y sobrenaturales relativas a la misma

-Eficiente, formal, ejemplar y final de la creación

-En cuanto Dios y en cuanto hombre causa final de toda la creación

-Instrumental física de los milagros, de los efectos sobrenaturales

-Ni de la creación ni de la aniquilación de ningún ser

-La humanidad de Cristo es causa física principal de las acciones naturales y sobrenaturales relativas a la misma y, por consiguiente, unas y otras las practico siempre con la máxima perfección.

a) -Perfección de la humanidad.

Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán (Sal. 45, 3).

Aclaración. Su cuerpo estaba dotado de una complexión perfectísima.

b) -Perfección de las obras.

En las bodas de Caná.

…llama el maestrasala al novio y le dice:

«Todo el mundo sirve primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora» (Jn. 2, 9-10).

Aclaración. Se comprueba que el vino que fue efecto del milagro, era de calidad superior al otro, porque las cosas hechas por medio de milagro son más perfectas que las realizadas por su génesis natural, y el cuerpo de Cristo había sido formado por medio de un milagro del Espíritu Santo.

-Jesucristo es causa eficiente, formal, ejemplar y final de la creación.

a) -Causa eficiente porque nos da la gracia.

Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn. 10, 10).

b) -Causa formal porque regula la actividad y vivifica a los justos.

Le dice Jesús; «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie al Padre sino por mí…» (Jn. 14, 5).

c) – Causa ejemplar como imagen perfecta del Padre.

Él es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles,… (Col. 1, 15).

…el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su esencia,… (Hebr. 1, 3).

d) – Causa final porque toda la obra de la creación ha sido hecha por él y para él,…

…todo él creado por él y para él,… (Col. 1, 16).

-Jesucristo, en cuanto Dios y en cuanto hombre fue causa final de toda la creación.

Él es imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, la Dominaciones, los Principados, las Potestades, todo fue creado por él y para él (Col. 1, 15-16).

Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro: ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro y vosotros de Cristo y Cristo de Dios (1 Cor. 3, 22-23).

Aclaración:

Todas las obras de la creación han sido hechas para utilidad del hombre, todas las cosas creadas incluso el hombre para glorificación de Jesucristo, y las cosas, el hombre y Cristo para gloria de Dios que es el fin último, absoluto y supremo de toda la creación.

-La humanidad de Cristo fue causa instrumental física de los milagros y de los efectos sobrenaturales.

Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y preguntó: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» (Mc. 5, 30).

Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos (Lc. 6, 19).

Pero Jesús dijo: «Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí» (Lc. 8, 46).

Aclaración. El Verbo encarnado realizaba las acciones divinas por medio de su cuerpo como instrumento (S. Juan Damasceno).

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33. La humanidad de Cristo no fue causa física

-Ni de la gracia santificante

-Ni de nuestra justificación

-Ni de las obras sobrenaturales

-Ni de los milagros

-No fue causa física de la gracia, de la justificación de las obras sobrenaturales ni de los milagros

-No fue causa física de la gracia, de la justificación de las obras sobrenaturales ni de los milagros

Causa física es la que produce su efecto por su propia virtud intrínseca.

Causa moral es la que produce su efecto por vía de merecimiento, de intercesión, de ruego.

a) -El origen o causa de la gracia santificante es Dios.

Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres… (Tit. 2, 11).

b) -El origen o causa de nuestra justificación es la gracia.

…y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús.

c) -El origen de las obras sobrenaturales, no puede ser un principio de naturaleza inferior como es la humanidad de Cristo, sino la misma divinidad de Dios.

…para que veáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados… (Lc. 5, 24).

El poder para realizar la obra sobrenatural de perdonar pecados, radica del Hijo del hombre, es decir de Cristo como Dios, y no de su humanidad.

d) -La causa de los milagros no puede ser la sola humanidad de Cristo, porque la alteración del orden de la naturaleza exigido por el milagro exigía una fuerza sobrenatural, sobrehumana que salía de la divinidad de Cristo.

Toda la gente procuraba tocarle porque salía de él una fuerza que sanaba a todos (Lc. 6, 19).

-Jesucristo, en su humanidad, no fue causa física de la creación de ningún ser, ni tampoco de la aniquilación de ninguno.

a) -La creación es un acto propio y exclusivo de Dios.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Gén. 1, 1).

Entonces Melquisedech, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo y le bendijo diciendo:

«¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra…!» (Gén. 14, 18).

Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste tú,… (Sal. 8, 4).

Todo se hizo por él y sin él no se hizo nada de cuanto existe (Jn. 1, 3).

Aclaración. La sola humanidad de Cristo como criatura, no puede obrar sobre la nada para producir la creación. Esto es propio de Dios, de su divinidad, que con su poder infinito puede producir seres sin ninguna materia preexistente.

b) -La aniquilación de los seres también es un acto exclusivo de Dios.

Lo mismo que la creación es la conversión de la nada en ser, la aniquilación es la conversión del ser en la nada.

Sólo Dios puede sacar un ser de la nada, y por la misma razón, sólo él puede aniquilarlo volviéndolo a ella.

Aclaración. Toda virtud necesaria para la creación de los seres procede de Dios, y así de demuestra a través de estas y otras expresiones de la Sagrada Escritura, y no refiere un sólo caso de que sea la humanidad de Cristo, quien haya producido la creación de los seres. Ni tampoco que haya producido la aniquilación de ninguno.

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34. La humanidad de Jesucristo Causa moral de la gracia

-Causa moral de la gracia, de la justificación, de las obras sobrenaturales y de los milagros.

-Como instrumento unido a la divinidad concurrió a la producción de los efectos sobrenaturales, gracia, justificación, milagros

-Poseyó el carisma de realizar milagros ordenados al fin de la encarnación

-Desde el cielo sigue concurriendo a la producción de los mismos efectos sobrenaturales con la misma virtud de acá en la tierra

-La humanidad de Cristo fue causa moral de,

-La gracia santificante,

-Nuestra justificación,

-Las obras sobrenaturales,

-Los milagros.

Causa moral es la que produce su efecto, ni físicamente por sí misma, sino por vía de merecimiento, de ruego, de intercesión, etc.,

Los actos de Jesucristo tenían un valor un mérito infinitos porque estaba lleno de gracia.

…lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14).

Por consiguiente, estos actos, no en cuanto que procedían de su naturaleza humana, sino en cuanto que estaban revestidos de un valor y méritos infinitos, tenían virtud suficiente para producir todos los efectos sobrenaturales de la gracia y cualquier clase de milagros.

-La humanidad de Cristo, como instrumento unido a la divinidad concurrió físicamente a la producción de los efectos sobrenaturales, gracia, justificación, milagros, en virtud de la moción divina que el Verbo le comunica cuando había de realizar algunos de estos actos.

a) -Milagros realizados con algún contacto físico:

la tomó de la mano (a la suegra de Pedro) y la fiebre la dejó, y se levantó y se puso a servirle (Mt. 8, 14).

…se le acercaron los ciegos y Jesús los dice: ¿Creéis que puedo hacer eso? Dícenle: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se abrieron sus ojos (Mt. 9, 28-29).

…Después le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado… (Mc. 8, 25).

Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos (Lc. 6, 19).

Jesús dijo: Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí (Lc. 8, 46).

b) -Milagros realizados estando Cristo presente, pero sin contacto físico:

Joven, a ti te digo, levántate.

Él muerto se incorporó y se puso a hablar y él se lo dio a su madre (Lc. 7, 14-15).

Dicho esto, gritó con fuerte voz: «Lázaro, sal fuera» y salió el muerto… (Jn. 11, 43-44).

c) -Milagros realizados estando Cristo a distancia.

-al siervo del centurión,

Y dijo Jesús al centurión: «Anda que te suceda como has creído» Y en aquella hora se curó el criado (Mt. 8, 13).

-al hijo del régulo:

Le dice el funcionario: «Señor, baja antes de que se mera mi hijo». Jesús le dice: «Vete que tu hijo vive» (Jn. 4, 49-50).

-a la hija de la cananea:

Entonces Jesús le dijo: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas» Y desde aquel momento quedó curada su hija (Mt. 15, 28).

Cristo realizaba toda clase milagros, sea con el contacto físico de su humanidad, o sea con el imperio de su voluntad.

a) -Efectos sobrenaturales, estando Cristo presente, pero sin contacto físico.

…le descolgaron con la camilla a través de las tejas y le pusieron en medio delante de Jesús. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados» (Lc. 5, 19-20).

Cristo realizaba los efectos sobrenaturales de gracia y justificación con el simple imperio de su voluntad.

La causalidad física instrumental de la humanidad de Cristo, se salva perfectamente aunque no haya contacto físico, ya que estuvo dotada de una potencia instrumental capaz de producir todas las inmutaciones milagrosas y sobrenaturales que fuesen necesarias para lograr el fin de la encarnación.

«…hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef. 1, 10).

-La humanidad de Jesucristo, como instrumento unido al Verbo de Dios, poseyó el carisma de realizar todos los milagros que fuesen ordenados al fin de la encarnación.

Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva;… (Mt. 11, 4-5).

Entonces, a causa de la multitud, dijo a su discípulos que le prepararan una barca, para que no le oprimieran, pues, habiendo curado a muchos, cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle (Mc. 3, 9-10).

Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían poder tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos le tocaban, quedaban curados (Mc. 6, 56).

-La humanidad de Cristo; desde el cielo, sigue concurriendo a la producción de los mismos efectos sobrenaturales; con la misma virtud de que estuvo dotada acá en la tierra.

Con la muerte de Cristo en la Cruz, no se han conseguido todavía los fines subjetivos de la redención, es decir, la aplicación a todos los hombres de todos los tiempos, de esos efectos sobrenaturales, producidos por divinidad de Cristo y aplicaos a los hombres con la concurrencia de su humanidad.

La prueba es que todavía no se ha conseguido «que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef. 1, 10).

que es el fin de la encarnación.

Para que este fin se vaya consiguiendo, se siguen produciendo los mismos efectos, que evidencian la acción de las mismas causas, es decir, la humanidad de Cristo que sigue concurriendo como instrumento unido a la divinidad a la producción de los mismo efectos sobrenaturales.

Aclaración:

Se siguen produciendo los mismos efectos:

Pero Dios le resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigos de ellos. Y por la fe en su nombre, este mismo nombre ha restablecido a éste que vosotros veis y conocéis (Act. 3, 15-16).

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35. La humanidad de Jesucristo Psicología

-Mostró su afabilidad más después de su resurrección

-Se mostraba terrible a los hipócritas

-Mostró sus reacciones psicológicas y afectivas y sus limitaciones cognoscitivas, siempre normales

-No tuvo conciencia progresiva de ser el Mesías, sino siempre plena

-Jesucristo mostró su afabilidad especialmente después de su resurrección.

a) -a las santas mujeres.

Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que salgan para Galilea; allí me verán» (Mt. 28, 10).

b) -a la Magdalena.

Dícele Jesús: «Déjame que todavía no he subido al Padre. Vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios» (Jn. 20, 17).

c) -a sus discípulos.

…se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.» Y diciendo esto les mostró las manos y los pies (Lc. 24, 36-40).

d) -a Tomás.

Luego dice a Tomás: «Acerca tu dedo y aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente» (Jn. 20, 27-28).

-Jesucristo se mostraba terrible a los Hipócritas.

Entonces Jesús…les dijo: «Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a os que están entrando no les dejáis entrar.

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble más que vosotros! (Mt. 23, 13-15).

Pero el Señor les dijo: «¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? (Lc. 11, 39-40).

-Jesucristo muestra sus reacciones psicológicas, sus reacciones afectivas y sus limitaciones cognoscitivas siempre normales en su dimensión temporal.

a) -Sus reacciones psicológicas.

Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas que no tienen pastor, y se puso a instruirles extensamente (Mc. 6, 34).

Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí,…» (Mc. 10, 13-14).

b) -Sus reacciones afectivas humanas.

…Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió ante la gente y preguntó: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» (Mc. 5, 30).

c) -Sus limitaciones cognoscitivas.

Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos respondieron: «Siete» (Mc. 8, 5).

Él les preguntó: «¿De qué discutía con ellos?» (Mc. 9, 16).

-Jesucristo no tuvo una conciencia progresiva de ser el Mesías e Hijo de Dios; sino que tal conciencia la tuvo plena en todos los momentos de su vida.

Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc. 2, 49).

Aclaración. A los doce años ya poseyó tal conciencia plena de su condición de Hijo de Dios y de Mesías.

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