Encuentra.com
inicio
Contacto RSS

Untitled Document
Untitled Document

El Reino de Dios


14 julio 2012
Sección: Biblia e Iglesia, Biblia en la Teología, Comunidad jerárquica, Enseñanzas de la Biblia, Jesucristo, vida del alma, Quién es Jesús, Reino de Dios, Vida de Jesús

El Reino de los Cielos es el núcleo de la predicación de Jesús y tiene como finalidad principal llevar a los hombres a la gloria eterna

Los evangelios sinópticos (San Mateo, San Marcos y San Lucas) concuerdan en que el tema primario de la predicación de Nuestro Señor Jesucristo era «el Reino de Dios» «Enseñaba en las sinagogas y proclamaba el evangelio del reino» (Mt. 4, 23; 9, 35) y lo hace con urgencia: «también en las otras ciudades tengo que anunciar el reino de Dios, porque para esto he venido» (Lc. 4, 43)

Este Reino de los Cielos que es el núcleo de la predicación de Jesús, es un misterio, porque se trata, sobre todo, de una nueva situación que procede de Dios. Surge con Jesucristo y el hombre no puede acelerarla ni provocarla. Aparece cuando Dios quiere, pero como no es un reinado político, como el que esperaban los principales jefes de Israel, sino religioso, tiene su realización primera en el interior de los hombres. Por eso no se impone por la fuerza, como muchas veces lo hacen los reinados meramente humanos, sino que tiene como elemento principal la respuesta libre del hombre.

Por eso, el hombre puede cerrarse al reino de Dios e incluso oponerse a su realización. Es lo que vemos en los evangelios que ocurre con los que se oponen a Jesús.

La raíz de esa resistencia que el hombre puede oponer al Reino es el pecado. La indiferencia, el egoísmo, el orgullo, la avaricia, etc. llevarán a muchos a rechazar el Reino de Dios.

En definitiva, el Reino de Dios es la salvación del hombre, que ha venido a traer Jesucristo. Y la realización definitiva de ese Reino es la -vida eterna», en la que el hombre conseguirá su plenitud definitiva.

Esto no significa que ese Reino no tenga incidencia sobre las realidades de este mundo. Precisamente que el Verbo de Dios se haya hecho hombre para salvar al hombre y que haya querido vivir la vida humana con todas sus consecuencias, significa que ese Reino inaugurado con Cristo ya ha comenzado a actuar aquí. Y si tiene como finalidad principal llevar a los hombres a la gloria, su aceptación será el mayor beneficio para cada hombre en particular y para la vida en sociedad, propia del hombre.

En efecto, este Reino es reino de verdad y justicia, su ley más importante es la caridad o amor de unos por los otros. Es evidente que cuanto mayor sea la aceptación del Reino por parte de los hombres, también mayor será la paz y concordia entre ellos y, por tanto su felicidad terrena.

Podemos decir que lo malo que hay en el mundo depende en gran medida de la resistencia de los hombres al Reino de Dios. No olvidemos que Dios no impone su reinado, sino que sólo lo propone, dejando a salvo la LIBERTAD.

Para entrar en este Reino o, para que él entre en nosotros, hace falta quitar obstáculos, vaciarse de todo lo que estorba; hace falta renuncia, abnegación. Jesús dirá que hace falta nacer de nuevo.

Para pertenecer y poseer este Reino hay que hacerse como niños en la sencillez e inocencia (cf. Mc. 9, 23), y se debe nacer de nuevo a una vida más alta según el espíritu -no consiste el Reino de Dios en el comer y el beber, sino en la justicia, en la paz y en el Reino del Espíritu Santo» (Rom. 14, 17)

La ley de este reino es la caridad

Todas las normas del nuevo reino se pueden encerrar en amar a Dios sobre todas las cosas. Jesucristo, al ser interrogado sobre el primer mandamiento de la ley, dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. De estos preceptos dependen toda la ley y los profetas» (Mt. 22, 37-39) En las leyes humanas basta con el cumplimiento externo, pero en la ley del amor se llega hasta el fondo de la conciencia y del corazón, pues de ahí surgen las buenas o las malas obras.

 

Las parábolas del Reino de los Cielos

San Mateo trata de expresarnos a través de las siete parábolas que recoge el capítulo 13, las líneas maestras de lo que Jesús ha enseñado respecto del Reino.

En el fondo vienen a decir que quien no reconoce el misterio del Reino en las palabras de Jesús y lo rechaza, aumenta todavía más su ceguera. (El Reino) Crece ocultamente; sólo al final desplegará todo su esplendor. Es pequeño, pero tiene un valor inapreciable y posee en sí una fuerza de transformación enorme. Exige el sacrificio de todo, pero produce mucho fruto y un gozo incontenible

(B.p.1.i.c., t. 3, p. 52-53)

 

La plenitud del Reino de Dios no se dará en la tierra, sino en la eternidad

Cristo anunció una segunda venida suya al final de los tiempos como Rey y Juez, «entonces dará a cada uno según sus obras», y separará a los buenos de los malos, llevando la creación a la perfección conseguida por él en la Redención.

En el final, la creación entera pasará a ser «el cielo nuevo y la nueva tierra» anunciados en el Apocalipsis, donde el mal habrá sido definitivamente vencido: «la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque todo es ya pasado» (Apoc. 21, 1-4)

– Tema principal de la predicación de Jesús: el Reino de los Cielos.

– No es un reino político, sino religioso. No se impone por la fuerza, sino que pide una respuesta libre del hombre.

– El Reino de Dios es lo mismo que la salvación de los hombres.

– La realización definitiva de este reino se da en la vida futura, pero actúa ya en la presente y es la solución de los problemas humanos.

– Para entrar en ese reino hace falta -«nacer de nuevo»

– La ley de este reino es la caridad.

Comentarios
14 Comentarios en “El Reino de Dios”
  1. Gladis Díaz Dijo:

    Bueno encuentro este tema muy claro y presiso para dialogar con mis estudiantes de nivel secundario, gracias por apoyarnos en esto, me gustaría tener mapas conceptuales y mentales sobre el Reino de Dios. gracias Gladis.

  2. Gladis Díaz Dijo:

    Bueno encuentro este tema muy claro y presiso para dialogar con mis estudiantes de nivel secundario, gracias por apoyarnos en esto, me gustaría tener mapas conceptuales y mentales sobre el Reino de Dios. gracias Gladis.

  3. Gladis Díaz Dijo:

    Bueno encuentro este tema muy claro y presiso para dialogar con mis estudiantes de nivel secundario, gracias por apoyarnos en esto, me gustaría tener mapas conceptuales y mentales sobre el Reino de Dios. gracias Gladis.

  4. jorge Dijo:

    hey hermanos publicen sobre las leyes del reino lo mas tardar 11/03/2010 que Dios los bendiga y gracias Bendiciones!!!!!!

  5. jorge Dijo:

    hey hermanos publicen sobre las leyes del reino lo mas tardar 11/03/2010 que Dios los bendiga y gracias Bendiciones!!!!!!

  6. jorge Dijo:

    hey hermanos publicen sobre las leyes del reino lo mas tardar 11/03/2010 que Dios los bendiga y gracias Bendiciones!!!!!!

  7. maria Dijo:

    hola

  8. Aracy Del Carmen Guerra Panaifo Dijo:

    es muy bueno saber mucho mas sobre el este tema que esta muy interesante.

  9. Aracy Dijo:

    es muy bueno saber mucho mas sobre el este tema que esta muy interesante

  10. josé Dijo:

    Ahora concluyo que EL REINO DE DIOS es el Conocimiento de la verdad, y su JUSTICIA es la Obediencia de su Palabra.

  11. Maty Dijo:

    Entonces porque dicen en las homilías, que el Reino de Dios es el mismo Dios y no dicen sea la salvación del hombre. Qué pueden decir de esto?

  12. Katty Dijo:

    :) Holis

  13. David Dijo:

    Lo que voy a decir, lo digo con todo el respeto, pero en la firme convicción de que debo expresarlo. Me parece errado afirmar, tal y como se dice en el artículo que Dios “no impone su Reinado”. Es cierto que Dios respeta la libertad del ser humano, y por eso nos creó con libre albedrío, en lugar de crearnos como al resto de los animales, que se guían por el instinto, pero no lo cuestionan. Nadie acusa a un león de “asesino” por matar a un ser humano para comérselo, pues entendemos que no tiene libertad para decidir, pues su instinto le dicta que eso es lo que tiene que hacer, y no hay posibilidad de que actúe de manera distinta. Pero eso no significa que Dios se acomode a que los seres humanos actúen al margen de sus normas indefinidamente. Por ejemplo, le dio a Adán y a Eva libertad para decidir entre obedecer su mandato de abstenerse del fruto del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, pero cuando hubieron decidido, no se contuvo de castigar su desobediencia, como todos sabemos, así como por utilizar las propias palabras de su hijo Jesucristo, “no se contuvo de castigar a los ángeles que pecaron”, al desobedecer su mandato, bajaron a la tierra para tener relaciones con mujeres y tener descendencia, los famosos Nefilims, al tiempo del diluvio. El Reino de Dios, cuyo rey es su hijo, Jesucristo, es el medio mediante el cual Dios devolverá a los seres humanos la perfección que perdieron en Edén cuando nuestros primeros padres pecaron contra Dios. Intentaré sostener esta afirmación con la propia Biblia. Todo parte de la idea de que ha de cumplirse el propósito de Dios para la tierra, y para los seres humanos, que no es otro que el que se expresa en los capítulos 1 y 2 del libro bíblico de Genésis, y que de manera resumida podría decirse que era que la Tierra fuera convertida en un hermoso jardín, en el que todas las criaturas pudieran coexistir en paz, bajo el cuidado, (que no dominio explotador como ocurre actualmente), de los seres humanos, los cuales vivirían en pareja monógama, llegando a ser “una sola carne”, y que se tendrían descendencia hasta llenar toda la tierra, con una vida perfecta, es decir, libres de la enfermedad, la vejez y la muerte, (pues si no desobedecían a Dios y acataban su decisión de restringirles el probar el fruto del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no tendrían que morir, como se dice en Genésis 3:4. Es bien conocido que este propósito se vió interrumpido por la desobediencia de los seres humanos, (Genésis 3:6-7; Genésis 3:8-24), por lo que perdieron la vida perfecta que habían recibido de Dios. Pero, y aquí lo importante, como el propósito de Dios tiene que cumplirse siempre, porque “la palabra que sale de su boca, no vuelve a él sin resultado”, tal y como se expresas en Isaías 55:11, Dios tuvo que poner en marcha un “plan de rescate”, cuyo centro fue y es su hijo, Cristo Jesús, quien dio su alma, (su vida), en rescate por muchos, y hace posible que en un futuro cercano, podamos ser “declarados justos” y ser reconcilados con Dios por la ofensa, que aún no siendo nuestra, todos los seres humanos heredamos de nuestros primeros padres, que fueron transgresores de las normas de Dios, todo lo cual lleva a que el ser humano pueda volver a recuperar la perfección que perdimos con la desobediencia de Adán y Eva, lo que implica la liberación de los efectos del pecado: la enfermedad, la vejez y la muerte. La carta a los Romanos sintetiza estas ideas en su capítulo 5, y versículos 6-11, y declara en el verículo 12 que, “así como por medio de un solo hombre [Adán], el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, [lo que supone revelar que la muerte no es un hecho natural, sino un efecto del pecado, que no es consustancial al ser humano en estado de perfección cuando fue creado por dios], y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado…[como si de una enfermedad hereditaria se tratara]”, llegando al punto clave de este asunto en el versículo 18, al explicar que “así pues, como mediante una sola ofensa,[la de Adán y Eva], el resultado a toda clase de hombres fue la condenación, así mismo también mediante un solo acto de justificación,[el sacrificio de Jesucristo], el resultado a toda clase de hombres es el declararlos justos para vida. Porque así como mediante la desobediencia de un solo hombre,[Adán], muchos fueron constituidos pecadores, así mismo, también mediante la obediencia de la sola persona,[Jesucristo], muchos serán constituidos justos”. El propio Jesús hizo un pacto con sus discípulos para un Reino, (el reino del que él sería rey), para que reinaran con él sobre toda la Tierra, tal y como se puede leer en Lucas 22:29. Finalmente, 1 Corintios 15:24, explica que cuando Jesús haya terminado el trabajo encomendado, entregará el Reino a su Dios y Padre. El Reino de Dios no es un gobierno sobre los corazones. Es cierto que como en cualquier otro caso, la lealtad a él y la sumisión a sus normas, ha de brotar del corazón, pero eso no significa que su radio de acción quede circunscrito solamente a aquéllos que quieran someterse a él, y ello porque Daniel 2:44 muestra que el Reino de Dios tiene que poner fin a todos los gobiernos humanos, y reinar sobre la tierra, (ver también Revelación 5:10). De hecho, no es una cuestión de aceptar con el corazón solamente en “plan pacifista”, pues el Salmo 2 indica que existe un enfrentamiento entre “Dios y su ungido” y los reyes de la tierra, (versículo 2), y que Jesucristo, en su cualidad de rey del Reino, designado por su padre, ha de “quebrar con cetro de hierro”, y “hacer añicos como vasos de barro”, a todos aquéllos que no acepten su gobernación, (versículo 9), pues restaurará la obediencia a Dios y sus normas en toda la tierra. Así pues, el Reino de Dios no es una metáfora, sino un gobierno real, que hará cosas a favor de la personas de buen corazón, pero que no permitirá que las personas malas que solo hacen daño a su semejante, continúen amargando la vida al género humano, (la misma idea puede encontrarse en Salmos 37:10-11; Mateo 25:32-40, entre otros). Así pues, sí que es verdad que por mucho tiempo, el Reino de Dios y el tema de la descendencia que llevaría al Mesías fue un “Secreto Sagrado”, como lo llamó el apóstol Pablo en Romanos 16:25, pero que como a renglón seguido declara en el versículo 26, “ahora ha sido puesto de manifiesto y dado a conocer mediante las escrituras proféticas entre todas las naciones de acuerdo con el mandato del Dios eterno”. Pues, ¿cómo podría decir la Biblia que ahora ha sido puesto de manifiesto y dado a conocer entre todas las naciones porque ése es el deseo de Dios, y al mismo tiempo pudiéramos estar pensando que es un secreto, lo cual conllevaría la idea de falta de entendimiento de su contenido, forma y consecuencias?. Entonces, ¿qué es realmente el Reino de Dios, qué hará por todos los seres humanos, y qué es necesario hacer para beneficiarse de ello?. Os recomiendo la lectura de este enlace: http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1102005138 . Copia el enlace en la barra de direcciones, y haz click en la tecla intro.- David.- prtierno@yahoo.es

  14. Martha Emilia Valenzuela de Muñoz Dijo:

    el reino de dios esta en lo bueno que hay en mi y de lo que doy




css.php