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Capítulo 5: El Bautismo, incorporación vital a la Iglesia


16 junio 2008
Sección: Bautismo

OBJETIVO

Descubrir que por el sacramento del bautismo nos incorporamos a la Iglesia, Cuerpo de Cristo para que encontremos y desarrollemos la forma personal de participación activa en la vida de la Iglesia

 

"Todos nosotros, . ..hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un único cuerpo" (1 Co 12, 13).

 

NOTAS PEDAGOGICAS

 

El catequista debe partir del hecho de la pobre conciencia de pertenencia y participación en la Iglesia de parte de muchos bautizados.

 

Por una parte es cierto que las personas estamos llamados a vivir y a desarrollarnos en comunidad. Se dice inclusive que somos seres sociables, pero también es cierto que en nuestro tiempo hay una tendencia a pensar y actuar marcada por un fuerte individualismo. Tendencia que se presenta al interior de la misma Iglesia, sobre todo en las grandes ciudades donde mucha gente no tiene conciencia de pertenencia a la comunidad cristiana. El sacramento del Bautismo no es sólo purificación, es también incorporación y vinculación a una comunidad cristiana.

 

Se les sugiere a los papás y padrinos con anticipación que traigan una foto donde aparezca el niño que se bautizará con su familia. Por su parte, el catequista tratará de traer fotos de la comunidad cristiana.

 

VEAMOS

 

Dialoguemos un poco sobre el acontecimiento que nos ha reunido: tenemos en familia un nuevo miembro.

 

Cuando llega un nuevo hijo a la familia hay actitudes y comportamientos diversos ante el acontecimiento. Durante esta reflexión los papás y padrinos estarán observando la fotografía del hijo que se bautizará:

 

¿De quién depende la vida futura del niño?

¿Qué pasa con los niños que carecen de una vida familiar?

¿Qué diferencia hay cuando se tiene una familia que lo quiere y cuando se carece de ella?

 

Se puede dar tiempo para hacer comentarios.

 

PENSEMOS

 

Así como las personas al nacer, para crecer y desarrollarse necesitan vivir en una familia, en una sociedad, así también el cristiano, que en el sacramento del Bautismo recibe una vida nueva, necesita acogerse, incorporarse vitalmente al Pueblo de Dios, la Iglesia, para Vivir plenamente la vida que ha recibido.

 

"El Bautismo hace de nosotros miembros del Cuerpo de Cristo. “Por tanto… somos miembros los unos del los otros’ (Ef 4, 25). El Bautismo incorpora a la Iglesia" (CIC 1 267) de todos los tiempos y lugares de la tierra. Dicha incorporación al Cuerpo de Cristo encuentra su expresión concreta en la pertenencia y participación en una comunidad cristiana, nuestra parroquia. Por esta razón, el Bautismo debe tener lugar en la parroquia donde vivimos y dentro del marco de la celebración del domingo (ver CDC 856; 857.2; II SDG 14).

 

Con la incorporación a la Iglesia, toda la comunidad cristiana es responsable de la fe del nuevo bautizado. Sin dejar de ser especial la responsabilidad de los papás y padrinos (ver CIC 1255).

 

Por el sacramento del Bautismo todos somos hermanos y hermanas. Esta unión fundamental de todos los bautizados, por encima de los "límites naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos ´porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo´ (1 Co 12, l 3)" (CIC 1 267), debe manifestarse concretamente en la ayuda mutua y en el intercambio de dones materiales y espirituales (ver He 2, 44-45).

 

ACTUEMOS

 

Se reúnen en pequeños grupos los papás y padrinos de cada niño y dialogan a partir de las siguientes preguntas:

 

¿Me siento identificado con mi comunidad parroquial?

¿Participo activamente en la celebración dominical de la Eucaristía en mi parroquia?

¿Conozco al sacerdote y a los agentes que trabajan en la evangelización en mi parroquia?

¿Participo en algún grupo pastoral de mi parroquia?

 

Ahora tratan de llegar a un compromiso concreto a partir de esta pregunta y lo anotan en una hoja de papel:

 

¿Qué vamos a hacer como papás y padrinos para ir integrando al hijo que traemos a bautizar en la comunidad parroquial?

 

CELEBREMOS

 

El catequista prepara un cartel con las fotografías o imágenes de la comunidad parroquial procurando dejar algunos espacios en blanco (tantos como niños se vayan a bautizar), en su parte superior coloca bien claro el nombre de la parroquia. Coloca el cartel al frente del grupo y al lado pone cinta adhesiva.

 

El catequista les presenta y explica el cartel en que vemos representada nuestra comunidad parroquial.

 

Se lee del capitulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles los versículos del 42 al 47.

 

Se deja un momento de reflexión en silencio.

 

Los papás y padrinos de cada niño expresan en voz alta, juntos, el compromiso que formularon. Una vez dicho el compromiso pasan y colocan la fotografía del niño en algunos de los espacios vacíos del cartel y regresan a su lugar. Así hasta pasar todos los grupos.

 

Terminamos cantando:

 

IGLESIA PEREGRINA

 

Todos unidos formando un solo cuerpo

un pueblo que en la Pascua nació,

miembros de Cristo en sangre redimidos,

Iglesia peregrina de Dios.

 

Vive en nosotros la fuerza del Espíritu,

que el Hijo desde el Padre envió.

El nos empuja, nos guía y alimenta,

Iglesia peregrina de Dios.

 

Somos en la tierra semilla de otro reino,

somos testimonio de amor

paz para las guerras y luz entre las sombras,

Iglesia peregrina de Dios,

paz para las guerras y luz entre las sombras,

Iglesia peregrina de Dios.

 

Rugen tormentas y, a veces , nuestra barca

parece que ha perdido el timón.

Miras con miedo no tienes confianza,

Iglesia peregrina de Dios.

Una esperanza nos llena de alegría,

presencia que el Señor prometió.

Vamos cantando, él viene con nosotros,

Iglesia peregrina de Dios.

 

Todos nacidos en un solo Bautismo,

unidos en la misma Comunión.

Todos viviendo en una misma casa,

Iglesia peregrina de Dios.

Todos prendidos en una misma suerte,

ligados a la misma salvación.

Somos un cuerpo y Cristo es la Cabeza,

Iglesia peregrina de Dios.

 

 

  
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