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Ayudas en la oración, la Iglesia como comunidad orante

GabrielGonzález Nares
7 agosto 2013
Sección: Ayudas para la oración

OrarinterLa Iglesia es comunidad de creyentes, que siguiendo la enseñanza de Cristo, se elevan en constante oración. El cristiano no ora nunca solo, pues su oración está enmarcada en la de la comunidad. Cuando sabemos que nuestra oración no es única, podemos hacerla más fuerte y confiada de Dios.

Cristo nos invita a la oración

Al sentir un temor de muerte en aquella noche en Getsemaní, Jesús dio sólo un consejo a sus apóstoles predilectos para que lo acompañaran en la dificultad: “Oren para no caer en la tentación.” (Cfr. Lc 22, 40) En un pasaje más alegre, el mismo Jesús enseña a orar a los discípulos a petición suya. De este modo vemos que Cristo inculca una tradición de constante oración a la naciente Iglesia, que surge desde el principio como una comunidad de creyentes que esperan y oran.

La oración de la primitiva Iglesia es comunitaria. Incluso, cuando uno de sus miembros ora apartado de los otros para recogerse, lo hace en el marco de la comunidad de creyentes. Por ejemplo, Los Hechos de los Apóstoles nos dice que los apóstoles oraban en comunidad” Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. ” (Cfr. Hch 1, 14)

Como los apóstoles y la Iglesia primitiva, los cristianos de hoy sabemos que al orar no estamos solos, sino que nos acompaña una comunidad, tanto en nuestras intenciones, como en nuestras peticiones y acciones. El cristiano no está sólo en su oración, aunque sea un ermitaño o religioso en retiro del mundo, pues sabe que su oración no obtiene su fuerza en sí mismo, sino en toda una comunidad que se esfuerza por agradar a Dios y tener una vida digna de Él.

 La fuerza de la oración es de la comunidad

Dios, en su bondad, escucha la oración. Incluso cuando sabe el futuro y respeta la libertad. De esto no es consecuencia que quiera siempre conceder lo que se pide, pues quizá lo que pedimos no es lo que más nos conviene.

La fuerza de la oración viene de la fe, que es esperanza y confianza en un Dios bueno. Esta fe, no es una fe que se agote en el individuo, sino que, naciendo de él, se plenifica en la vida de comunidad. De este modo, la comunidad es origen del poder de la oración por la esperanza que ha transmitido a los nuevos creyentes y el modelo de vida que presenta para los hombres

Quien ora lo hace con el apoyo de la comunidad creyente. Incluso si la oración es personal, la oración tiene un origen comunitario, pues la fe se ha transmitido por la asamblea de los creyentes. Esta fe, que se nos dio por tradición, crece en la esperanza vivida en comunidad. Por eso, quien ora, tiene fe, que es esperanza y confianza en la verdad de lo transmitido.

No tengamos miedo de orar

Nuestra oración debería ser siempre un diálogo amoroso entre los que se saben amados. Dios, en su perfección, es bondad y ama sus criaturas, pues ellas son un reflejo de su perfección. Si emprendemos un diálogo con alguien que nos ama, entonces no tendremos miedo de dirigirnos a Dios, amante de la humanidad. Más bien, podremos dirigirnos a Él con confianza, sabiendo que es un Padre bondadoso.

Tampoco tengamos miedo de orar por los demás. La oración de intercesión es un rasgo característico de la comunidad de los creyentes. Ellos saben que el amor es el deseo del bien, y que la caridad es el amor del otro, o sea, el deseo de su bien.

Los cristianos intentan ser caritativos como lo es Dios, y no sólo como una meta de perfección personal. Es por esto que piden el bien incluso para quienes los persiguen y para sus enemigos. La intercesión, entonces, es una verdadera muestra de caridad ante la que no hay que tener miedo. Al interceder por los demás o pedir su bien ante Dios tomemos como ejemplo a Abraham. Recordemos que el patriarca pidió la salvación de Sodoma y Gomorra aunque hubiera pocos justos en ellas. Pidamos a Dios sabiendo que es justo y misericordioso, y que quiere que todos los hombres se salven.

 

 

Comentarios
4 Comentarios en “Ayudas en la oración, la Iglesia como comunidad orante”
  1. Sebastian Dijo:

    Bellisimas reflexiones sobre la oracion! Cuanta verdad. No estamos solos. Oremos con confianza a nuestro Padre Dios, a su Hijo unigénito y redentor nuestro Señor Jesucristo, al Espíritu Santo, rogando a Santa María interceda por nosotros y por el mundo entero.

  2. jose giraldo Dijo:

    Màs correcto imposible!

  3. CONCEPCION CHAPA Dijo:

    PIDO HUMILDEMENTE SU ORACIÓN POR LA SALUD DE LA BEBÉ JULIA ALEJANDRA DÍAZ CHAPA, POR SU PRONTA RECUPERACIÓN Y PORQUE DIOS DE FORTALEZA A SUS PAPÁS JESÚS Y DÁMARIS DÍAZ. BENDICIONES Y DIOS RECOMPENSARÁ AL CIENTO POR UNO SU ORACIÓN DE INTERCESIÓN.

  4. Nury Gonzalez Dijo:

    Me parece muy importante este tema sobre la oración. Como se dice es la fuerza del hombre y la debilidad de Dios. A través de la oración somos una cosa con El. Tenemos un mismo corazón y una misma alma. En esta unión con Dios reside la perfección y la santidad. A mayo unión, mayor santidad y la esencia de la santidad es la adhesión de la criatura a su Creador. Estamos en la tarea de buscar la santidad para así formar comunidades verdaderamente orantes y obtener las gracias que necesitamos para glorificar a Dios y hacer de nuestro mundo una comunidad de hermanos.




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